Ardid femenino; y ojo con los suegros Por Antonio Pardines La estrella femenina de la RKO durante los años treinta y principios de los cuarenta fue Ginger Rogers; poca duda tengo al respecto, salvo que apareciese Katharine Hepburn , aunque por aquellos años treinta a la protagonista de La fiera de mi niña ( Bringing Up Baby , Howard Hawks , 1938) le iba creciendo su fama de «veneno para la taquilla». Rogers brillaba en pantalla desde sus musicales junto a Fred Astaire y alcanzaría su cima popular en el melodramón Espejismo de amor ( Kitty Foyle , Sam Wood, 1940). Entonces fue cuando la Academia la galardonó con el Oscar a la mejor actriz, aunque personalmente su imagen me radia mayor intensidad en los musicales dirigidos por Mark Sandrich o en comedias como El mayor y la menor ( The Major and the Minor , Billy Wilder , 1942); o esta « comedia alocada » dirigida y producida por George Stevens, bajo la supervisión del productor del estudio Pandro S. Berman. En Ardid femenino ( ...