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Mostrando las entradas etiquetadas como rodrigo sorogoyen

As bestas (2022)

Hay actores y actrices que me cuesta creer en algunos o en muchos de sus papeles; no sé qué me pasa, pero sus actuaciones me resulta entre forzadas y exageradas. Claro que, un día cualquiera, van y me convencen. Esto último me ha sucedido con Luis Zahera . Habitualmente, en los films que le he visto actuar, su tono, sus tics y sus expresiones me saturan y me sacan de la mayoría de las escenas en las que interviene. En esos instantes no me creo a sus personajes, en cambio, en As bestas (2022) sí me creo a Xan, sobre todo en sus silencios, en sus miradas y en sus gestos —en los que la amenaza resulta más amenazante que expresada verbalmente o a gritos—, igual que me creo a Diego Anido , espléndido en su papel de Lorenzo. Ambos interpretan a los hermanos que acosan al matrimonio francés que se ha negado a vender su propiedad a las eólicas, negativa que, en parte, explica la persecución que Antoine ( Denis Ménochet ) y Olga ( Marina Foïs ) sufren a manos de sus dos vecinos. No se trata de...

El reino (2018)

Aceptemos la invitación platónica, puesta en boca de Sócrates , y <<entremos en el estado mismo, examinémosle todo entero, penetremos en él por todas partes, y en seguida demos nuestro fallo con arreglo a lo que hubiésemos observado. >> 1 Bien, una vez observado, cada uno que concluya y, si lo desea, que intente cambiar el término estado por El reino (2018) y responda ¿cuál es la función de los políticos del film de Rodrigo Sorogoyen ? ¿Servir a los intereses públicos? ¿Al pueblo? Una respuesta afirmativa no la creería ni el más inocente de ese mismo pueblo, el cual, en su conjunto o por separado, suele cerrar los ojos y, aceptando su inestable bienestar, acomodarse sin pensar en aquello que sí ve cuando estalla la tormenta. En el cine, hemos descubierto tormentas políticas y políticos de todo tipo, entre ellos los hay que sirven a sus intereses, o a los del partido que representan, e incluso los hay corruptos que se regeneran, aunque esto conlleve su salida del juego del...

Que Dios nos perdone (2016)

La investigación llevada a cabo por la pareja de policías de El perro rabioso  ( Nora Inu , 1949) desprende el calor que la cámara de Akira Kurosawa  transmite más allá de la pantalla. Dicha sensación térmica también acompaña a los protagonistas de Que Dios nos perdone  (2016) en su recorrido estival por el Madrid de 2011, previo a la visita de Benedicto XVI. Sin embargo, más allá de la coincidencia térmica y de conceder el protagonismo a dos policías, nada tienen que ver el magistral policíaco de Kurosawa con el thriller realizado por Rodrigo Sorogoyen , más próximo al modelo expuesto por David Fincher en la lluviosa y oscura  Seven (1995). A esa reunión mediática, que se encuentran en un segundo plano, se unen las manifestaciones, la crisis y la aparición del cuerpo de una anciana en las escaleras del edificio donde vive. En un primer momento, la muerte se califica de accidente, pero, tras la llegada de Javier Alfaro ( Roberto Álamo ) y Luis Velarde ( Antonio De...