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Mostrando las entradas etiquetadas como camilo josé cela

Cela, la imagen y Viaje a la Alcarria

Desde mi niñez, he guardado aquella imagen de Camilo José Cela, la construida en la mente de un niño que, hacia finales de la década de 1970 y primeros años de la siguiente, lo vio y escuchó en diferentes programas de televisión. La suya era la imagen de un señor mayor, con cara de pocos amigos, repeinado en sus cuatro pelos grises, engreído en su mirar, rebosante de sí. Cada palabra que salía de su boca parecía formar siempre la afirmación “soy el mejor y expreso lo que quiero; puedo ser sabelotodo, burlón, bromista y soez cuando me interesa, pues es privilegio y obligación del literato manejar el idioma en todas sus variantes y registros”. Mi mente le pone palabras que no dijo y que no pensó el niño de entonces; pero ese inconsciente que tantas veces me pierde se empeña en retener aquella imagen. En ella, se dibuja más grueso que delgado, alto, de rostro más huraño que serio, con una papada que le cae sobre el pecho, cuando permanece sentado, y unas gafas acordes a la redondez del te...

Fernán Gómez y Cela

A pesar de que no lo conocí más que por sus apariciones televisivas, por lo leído acerca de él o por la lectura de algunas obras suyas, siendo La familia de Pascual Duarte de la que guardo mejor recuerdo, aunque de La Colmena conservo la sensación de que me gustó, nunca sentí simpatía por Camilo José Cela, el personaje público, al que juzgaba pedante, carente de naturalidad y de elegancia, por mucho Nobel que le hubiesen entregado y por mucho que le llevasen en Rolls a comer más gachas; no la persona, a quien nunca conocí, ni el autor, del cual solo valora su obra. En esto, en la imagen pública, y de algún modo preparada para provocar una reacción, lo situó a la par de Umbral, cuya facha de aspirante a dandi intelectual me provocó las ganas de no leer nada suyo y, hasta ahora, así ha sido. Quizá me haya perdido algo interesante, incluso bueno, pero la subjetividad de uno, a veces cae en lo irracional. Y en esa estamos. De modo que mi ignorancia del Umbral autor es completa y fruto d...