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Mostrando las entradas etiquetadas como robert ryan

La fragata infernal (1962)

Además de ser tres grandes actores, Charles Laughton , Marlon Brando y Peter Ustinov tienen en común que vistieron toga romana y uniforme de la Marina Real Británica, y que dieron el paso a la dirección, los dos primeros en una única película. El primero lo hizo en la magistral La noche del cazador ( The Night of the Hunter , 1955), el segundo en El rostro impenetrable ( One-Eyed Jacks , 1961) y el tercero logró su mejor film en La fragata infernal ( Billy Budd , 1962). A este trío se le podrían unir otros actores que probaron fortuna en la dirección, aunque solo fuese en una sola película, caso de Karl Malden y Labios sellados ( Time Limits , 1957), aunque Malden también se puso al frente del rodaje de El árbol del ahorcado ( The Hanging Tree , Delmer Daves , 1959) durante los días en los que Daves estuvo enfermo, o Adolfo Marsillach y Flor de Santidad (1972). Todos ellos, en su función detrás de las cámaras, apuntaban buenas maneras y, en los casos de Laughton , Brando y...

Robert Ryan. Ni héroe ni galán

  Robert Ryan  nunca llegó a ser una gran estrella de Hollywood y, sin embargo, fue uno de los actores más destacados de su época. No existe contradicción alguna en lo escrito, sencillamente su imagen no se vendió con brillo porque no era la del típico galán, ni la del héroe inmaculado que  tan buenos dividendos dio a los grandes estudios cinematográficos. Sus personajes carecían de glamour, cierto, aunque no de atractivo; de esto último tenían de sobra y, para confirmarlo, solo hay que ver a sus tipos duros y hombres derrotados, sus villanos con o sin matices, sus antihéroes y héroes sin heroicidad. Son los numerosos hombres sin brillo a quienes confirió personalidades que abarcan numerosas emociones y contradicciones. Violencia, derrota, odio, redención, racismo, traición, nostalgia, coraje, imposibilidad, y a añadir otras tantas, salpican su amplia galería de indispensables del cine hollywoodiense. Resulta evidente que su físico, 1,93 metros, mirada penetrante y comple...

El día de los forajidos (1959)

Como otros personajes interpretados por Robert Ryan , su Blaise Starrett de El día de los forajidos ( Day of the Outlaw , 1959) es ambiguo y contradictorio, racional e irracional. Su personalidad parte del gris oscuro y evoluciona hacia la redención que asumirá cuando aleje a los forajidos del pueblo y los conduzca por la montaña nevada, más bien una tumba blanca. Starrett vive en un continuo claroscuro, quizá por ello se muestra brusco, duro y se sospecha que irracional. No rehuye el enfrentamiento, ni se plantea más opciones que las suyas. Su modo de ser obedece o responde a su concepto de justicia y propiedad —de quien llegó primero y se dejó la piel para levantar el lugar—, lo que supone que se crea en posesión de derechos no escritos. En definitiva, la primera impresión que produce es la de que se trata de un hombre curtido e intransigente, defensor de la ley del más fuerte, territorial y solitario, salvo por la compañía de Dan ( Nehemiah Persoff ) y, no mucho tiempo atrás, por s...

Acción ejecutiva (1973)

Existía malestar, decepción, sospecha. Había desengaño y enfado. Abundaba todo eso y más en la sociedad estadounidense de la década de 1970. Cierto que estas sensaciones no eran exclusivas de los setenta ni del país norteamericano, pero sí desbordaron al unísono. Hasta entonces, había prevalecido el cuento y pocos prestaban atención a las distintas realidades y complejidades que venían prolongándose en el tiempo.  Espectáculos y hechos históricos, como pisar la Luna por primera vez, sirvieron para retrasar el shock, pero no pudieron frenarlo. La desilusión, el cansancio social, la pérdida de la inocencia se dejaron notar, a veces en forma de protestas cívicas, otras en arrebatos de ira. Fue el malestar que el policíaco y el thriller de los años setenta intentó expresar en la pantalla, con la contundencia del policía de ficción que limpia a golpe y porrazo las calles de la ciudad o denuncia la corrupción de las instituciones que se supone incorruptas. Eran los antihé...

Apuestas contra el mañana (1959)

Ninguno de los dos quiere participar en el “trabajo”, pero las situaciones personales que ocupan el primer tramo de  Apuestas contra el mañana  ( Odds Against Tomorrow , 1959) les obliga a aceptar. Así se comprende que Johnny Ingram ( Harry Belafonte ) debe 7.500 $ a un mafioso que lo amenaza con matar a su hija y a su ex-mujer si no salda la deuda, lo cual le deja sin más salida que la de asumir un destino que pasa por realizar ese cometido que tampoco Earl Slater ( Robert Ryan ) desea realizar. Este individuo no puede ocultar que es un perdedor cabreado, frustrado y preocupado por su edad; sin oficio ni beneficio vive a costa de Lorry ( Shelley Winters ), su amante, quien por amor aguanta su mal carácter. Pero Slater no solo es un tipo enfadado con el mundo, también es violento y un racista declarado, circunstancias que se recrudecen cuando se entera de que Ingram es un hombre de color. De este modo se descubre que se trata de un hombre inestable...

Colorado Jim (1953)

Cualquier western dirigido por Anthony Mann e interpretado por James Stewart  son sinónimo de calidad; en ellos se observa el itinerario de su protagonista, que deambula por un espacio abierto persiguiendo un algo , que en el caso de Colorado Jim ( The Naked Spur , 1953) se trataría de dinero, representado en un fugitivo de la justicia, cuya captura permitiría a Howard Kemp ( James Stewart ) recuperar su rancho. La recompensa de cinco mil dólares ha sido suficiente aliciente para que se haya decidido a perseguir los pasos de un hombre que no significa más que eso, dinero. Pero no será hasta que se encuentre con Jesse Tate ( Millard Mitchell ), un viejo buscador de oro, cuando Howard descubra el paradero de Ben Vandergroat ( Robert Ryan ). La relación que surge entre Howard Kemp y Jesse Tate no es una relación de amistad, se trata de una especie de unión mercantil en la que ambos pretenden salir ganando; lo mismo que ocurrirá cuando en su...

Los profesionales (1966)

Un primer vistazo apunta que Los profesionales ( The Professionals , 1966) es un western crepuscular, de desencanto, de sueños perdidos, ya no de una época que se acaba, sino de las ilusiones que dejan su lugar a la desorientación, al no saber cuál es la causa de la lucha, o a saberlo y comprender que es una causa perdida, en ocasiones traidora e incluso imperfecta. Pero más que de desencanto, Richard Brooks realiza un western romántico, abierto a esos mismos sueños perdidos, a volver a ellos, aunque de un modo distinto, ya no buscando causas, sino a sí mismos. <<La revolución no es una diosa, sino una mujerzuela. Nunca ha sido virtuosa, ni perfecta. Así que huimos y encontramos otro amor, otra causa, pero solo son asuntos mezquinos. Lujuria, pero no amor. ¡Pasión! Pero sin compasión. Y sin un amor, sin una causa, ¡no somos nadie! Nos quedamos porque tenemos fe. Nos marchamos porque nos desengañamos. Volvemos porque nos sentimos perdidos. Morimos porque es inevitable>...

La casa en la sombra (1951)

Jim Wilson ( Robert Ryan ) es un policía, antigua estrella de fútbol americano, que se siente resentido como consecuencia de once años de trabajo en el que sólo encuentra crimen e inmundicia. Esta constante le ha llevado a encerrarse en sí mismo, se siente solo y esa soledad le consume. Se ha convertido en una persona violenta, fácil de provocar, dos circunstancias que le conducen a utilizar método bruscos para resolver los casos que le asignan. Uno de sus compañeros le advierte del peligro que corre de seguir por ese camino, incluso, el jefe del departamento le recrimina sus malos modos, a pesar de los buenos resultados. Así pues, para tratar de frenar esa actitud, el capitán le envía fuera de la ciudad con la misión de resolver el asesinato de una niña. A Wilson no le queda más remedio que aceptar y dirigirse a un pueblo donde se encuentra con el padre de la víctima ( Ward Bond ), un hombre que sufre, que clama venganza y...