Una muestra más de la innegable elegancia fílmica de David Lean , parte de la cual adquirió en su etapa de montador, se encuentra al inicio de La barrera del sonido ( The Sound Barrier , 1952), en el travelling panorámico de las rocas blancas de Dover, plano en movimiento que se detiene en las inmediaciones de un avión alemán derribado. No es una elección caprichosa; tampoco la siguiente secuencia, que muestra el espacio terrestre desde donde ha filmado el movimiento de cámara previo. Ahora deja ver a unos pocos soldados tendidos sobre la hierba, para inmediatamente fijarse en el cielo donde un spitfire vuela en apariencia armonioso, hasta que cae en picado. Pero es una caída controlada por la pericia del piloto ( John Justin ), que logra estabilizar el caza. En ese instante de apertura, Lean nos ha situado geográfica y temporalmente, además nos introduce en el medio aéreo, que será protagonista de este film que, sin estar entre lo más conocido y destacado de su filmografía, contó co...