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Mostrando las entradas etiquetadas como david lean

La barrera del sonido (1952)

Una muestra más de la innegable elegancia fílmica de David Lean , parte de la cual adquirió en su etapa de montador, se encuentra al inicio de La barrera del sonido ( The Sound Barrier , 1952), en el travelling panorámico de las rocas blancas de Dover, plano en movimiento que se detiene en las inmediaciones de un avión alemán derribado. No es una elección caprichosa; tampoco la siguiente secuencia, que muestra el espacio terrestre desde donde ha filmado el movimiento de cámara previo. Ahora deja ver a unos pocos soldados tendidos sobre la hierba, para inmediatamente fijarse en el cielo donde un spitfire vuela en apariencia armonioso, hasta que cae en picado. Pero es una caída controlada por la pericia del piloto ( John Justin ), que logra estabilizar el caza. En ese instante de apertura, Lean nos ha situado geográfica y temporalmente, además nos introduce en el medio aéreo, que será protagonista de este film que, sin estar entre lo más conocido y destacado de su filmografía, contó co...

Locuras de verano (1955)

La preproducción de cualquier film, su posproducción, la logística y las distintas labores de trabajo diario resultan determinantes en el resultado final. Pero aún siendo fundamentales, nada de eso es la película que vemos en la pantalla, lo que propiamente sería cine, para el público, puesto que lo demás queda fuera de las imágenes en movimiento que se suceden en la pantalla para contar historias y transmitir instantes emocionales y sensitivos. El trabajo que hay detrás de cada película de  David Lean  fue tan colosal como el propio resultado, en mayor medida a partir de sus rodajes internacionales. El control sobre su obra quiso ser el de un coronel empeñado en construir el mejor puente o el de un Lawrence respecto a las tribus del desierto; y su afán de perfección fue el de un artista que pintaba planos, secuencias y momentos cinematográficos que quería y sabía irrepetibles. Sin duda,  David Lean  fue y es uno de los grandes creadores que ha dado el cine, de resul...

La vida manda (1944)

Avanzado el metraje de La vida manda ( This Happy Breed , 1944), cuando las diferencias entre padre ( Robert Newton ) e hijo ( John Blythe ) parecen insalvables, el primero le dice al segundo algo así como que las injusticias sociales no se encuentran en los sistemas ni en los gobiernos, como cree el hijo, que en ese instante coquetea con el movimiento proletario al que le ha arrastrado su amigo Sam ( Guy Verney ), sino en la propia naturaleza humana. Suena a tópico, pero no por ello la idea del padre carece de acierto, solo que la asume sin buscarle mayor sentido, consciente de no poder hacer nada para cambiarla. Omite que quizá dicha naturaleza sea fruto de los distintos procesos históricos que le han dado forma y, a la vez que se heredan, continúan desarrollándose como parte de la vida que él acepta fiel a sus valores, a su ritmo inglés y a su tradicional interpretación de las cosas. Compr...

Pigmalión (1938)

Un bloque de mármol nada objetaría, ni se enamoraría, ni arrojaría una zapatilla, a cualquiera  que lo esculpiese y le diera forma humana, como tampoco nada censuró aquel que fue esculpido por el legendario Pigmalión para crear a Galatea, su ideal de belleza femenina, que cobró vida tras los ruegos del rey chipriota a su venerada Afrodita. De ese modo la estatua dejó de ser materia inerte y se convirtió en inteligencia, emociones, sentimientos, sueños y deseos. Tanto el mármol como el monarca podrían asegurar que la hermosa escultura carecía de vida antes de la intervención divina y, por tanto, que carecía de la consciencia (habrá quien prefiera decir alma, espíritu, razón o cerebro) que le permitiese sentir, pensar e interpretar su interior y su exterior. Al cobrar vida y consciencia, Galatea superó sus limitaciones pétreas y entró en el plano de la existencia (noción de ser) y coexistencia (relación con los demás). Pero el mito poetizado por Ovidio  en Las metamorfosis es...

La hija de Ryan (1970)

Las playas, sin edificios que las acosen, solo con la naturaleza costera como testigo de su belleza y abiertas al horizonte marino, con su arena fina, el sonido del viento, el azul y otras tonalidades sobre el caminante, y las olas que borran los pasos dados, susurran nostalgia, sueños, un viaje, quizá su deseo peregrino, de libertad. No sé, ignoro cómo llamar a ese contacto con la naturaleza, instante mágico o romanticismo edulcorado y provocado por la mente humana, pero paseadas en soledad o en íntima compañía, la comunión con esas playas salvajes va mucho más allá del espacio físico que se camina. Esa sensación, que conecta el espacio físico y el mental, la capta  David Lean en La hija de Ryan ( Ryan’s Daughter , 1970). Aparte de un supuesto estudio objetivo, el arte conlleva la subjetividad de quien lo analiza, lo que provoca que algunas obras, aquellas que no encajan dentro de los parámetros establecidos por las modas del momento en el que se valora o por quienes aseguran s...

Sangre, sudor y lágrimas (1942)

En tiempo de guerra, la maquinaria bélica no se reduce a las armas de combate. Hay otras muchas. Una de ellas sería la propaganda con la que se pretende elevar la moral de tropas y de civiles. En este caso, el cine juega un papel de suma importancia, ya que se trata de un medio que alcanza a un amplio sector de la población. Un buen ejemplo del cine de propaganda bélica realizado en el Reino Unido durante los años de la Segunda Guerra Mundial podría ser el debut de David Lean tras las cámaras, pero, más allá de las imágenes de Sangre, sudor y lágrimas ( In Which We Serve , 1942), el film inicia la colaboración de Lean  con   Noël Coward ,  Ronald Neame  y  Anthony Havelock-Allan , una asociación que marcaría la primera etapa del futuro responsable de El puente sobre el río Kwai .  Aunque Sangre, sudor y lágrimas fue codirigida, escrita, producida e interpretada por  Coward  (también compositor de la ba...

Un espíritu burlón (1945)

Las primeras realizaciones de David Lean estuvieron ligadas al dramaturgo  Noël Coward , autor de las obras de teatro en las que se basan tres de sus cuatro colaboraciones, en las que Coward también ejerció de productor, así como codirigió y protagonizó  Sangre, sudor y lágrimas , la primera película de una asociación en la que también participaron  Anthony Havelock-Allan  y  Ronald Neame , con quienes poco después el responsable de   Lawrence de Arabia  fundaría la productora independiente  Cineguild , en la que realizó entre otras Breve encuentro , también basada en una obra de Coward , y las dickensianas   Cadenas rotas y Oliver Twist . Este cuarteto se encargó de adaptar la exitosa pieza teatral que dio pie a Un espíritu burlón ( Blithe Spirit , 1945),  la primera de las dos comedias dirigidas por  Lean , más conocido por sus dramas intimistas o por sus grandes superproducciones. Sin embargo, y al igual que  E...

Pasaje a la India (1984)

Odio, racismo, esnobismo, mezquindad, asoman detrás del comportamiento civilizado de los británicos del club del que Richard Fielding ( James Fox ) dimite cuando le señalan y critican porque está convencido de la inocencia del doctor Aziz  ( Victor Banerjee ), a quien se ha acusado de violación, acusación tras la que se esconden motivos políticos, raciales y económicos, puesto que los ingleses la emplearán para justificar el porqué de la necesidad de su dominio sobre la India y de la segregación que han impuesto. Fielding  es, junto a la señora Moore ( Peggy Ashcroft ), el único de los occidentales que cree en la inocencia del médico indio, quizá porque son los únicos que no están ahí como colonizadores o conquistadores, sino como personas que no sienten la superioridad colonial, ni pretenden imponer su orden. Ambos encuentran en Aziz a una persona con quien simpatizan y estrechan lazos. Pero antes de seguir hablando sobre la última y magistral historia cinematográfica filmada...

El déspota (1953)

Viudo, huraño, despótico, tiránico, y no menos tacaño, se descubre a Henry Horatio Hobson ( Charles Laughton ) rodeado de sus tres hijas; a dos de las cuales pretende casar lo antes posible (y a poder ser sin dote), para así librarse de sus presencias y manutención. En sus intenciones también se contempla que Maggie ( Brenda de Benzie ), la mayor, se quede para servirle, pues la eficiencia de ésta es indispensable para la buena marcha del negocio y del hogar. El pensamiento del patriarca muestra una clara tendencia a preocuparse única y exclusivamente por sus intereses, sin pensar en cómo estos afectan a quienes le rodean, aunque los satélites sean sus propias hijas. Este zapatero de éxito resulta ser un egoísta empedernido, a quien le gusta reunirse con sus amiguetes en el pub, donde demuestra su gusto por la bebida y su capacidad para la oratoria exagerada, de la que se sirve para alardear de su absoluto control del negocio y de la familia. El déspota (Hobson's choice)  fue la se...

Doctor Zhivago (1965)

Años antes de producir  Doctor Zhivago , Carlo Ponti había hecho lo propio con la adaptación de  Guerra y Paz  de Tolstoi , realizada por King Vidor . Tres años después haría lo mismo al producir La tempestad , adaptación de la novela La hija del capitán de Aleksandr Pushkin , dirigida por Alberto Lattuada . Ambos éxitos, sobre todo el primero, lo animaron a convencer a los estudios MGM para que apoyasen (financieramente) su idea de adaptar una novela sacada clandestinamente de Rusia y publicada por primera vez en Milán en 1957, con el título Doctor Zhivago , escrita por el poeta ruso Borís Pasternak , y cuyo protagonista es testigo de la época convulsa que le ha tocado vivir. Sin embargo los ejecutivos de la  MGM no estaban por la labor de participar en un proyecto de semejante envergadura, reticencia que se resolvió cuando Ponti propuso a David Lean como director; su nombre era sinónimo de éxito debido al reconocimiento internacional alcanzado ...

Lawrence de Arabia (1962)

A la épica no le importa quien fue la persona, le importa quien fue el mito, el personaje que el devenir y la cultura popular idealizan; tampoco a la Historia, que se interesa por los hechos, aunque, en ocasiones, los presume a partir de datos que no permiten mayor exactitud. La psicología pretende explicaciones científicas y racionales a las emociones que desbordan y el cine de aventuras suele ir en busca del espectáculo y de la superación de trabas; mientras, el biográfico simpatiza con la sucesión de instantes melodramáticos y aquellos que ensalzan —o rechazan, si son personajes considerados negativos— a sus biografiados, que, en la mayoría de los casos, parecen reflejos del mismo modelo. Muchas de estas imágenes se alejan de cualquier parecido con la persona real que las inspira, y hacen de ellas personajes que campan su planicie por la pantalla. Pero a David Lean , en Lawrence de Arabia ( Lawrence of Arabia , 1962), sí le importa quién es y qué impulsa a su protagonista a ser...