Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como alexander payne

A propósito de Schmidt (2002)

Si uno se atiene a su origen etimológico, la jubilación, del latín “jubilare”, debería ser un momento de desbordante alegría. Literalmente, el jubilado debería saltar y lanzar gritos de alegría por su nueva situación. Sin embargo, no todos viven ese instante como una liberación alegre que le posibilitará, más tarde que temprano, el acceso a su tiempo, el cual, hasta entonces, no le había pertenecido por entero. Para muchas personas que llegan a la edad de verse obligadas a dejar de laborar, no es un instante festivo; incluso puede resultar lo contrario y ser un momento terrible, así parece vivirlo el inolvidable Umberto D. En ocasiones, la jubilación despierta a un periodo que obliga a enfrentarse a sí mismo, entre otras realidades —la monetaria, la afectiva o la vejez que llama— que hasta entonces han sido acalladas o han pasado desapercibidas en una vida dedicada al mismo trabajo, al mismo horario, a la misma rutina. En la celebración de su jubilación, Schmidt (Jack Nicholson) ya se ...

Los que se quedan (2023)

Los temas se repiten tanto en cine como en literatura, por eso es el modo de expresarlos el que suele decantar la balanza. La forma de hablar, en este caso de contar y mostrar con imágenes y sonidos, también con diálogos y silencios, resulta fundamental. La de Alexander Payne se presenta tranquila, fluida. Se distancia del ruido y de las prisas que podrían impedirle establecer comunicación y jugar en contra de la precisión expresiva con la que relata la relación entre tres personajes que semejan de carne y hueso, pues, aunque sean comunes, no suenan a estereotipos. Les concede profundidad emocional y las interpretaciones de Paul Giamatti, Da’Vine Joy Randolph y Dominic Sessa la corroboran sin necesidad de forzarla ni de insistir en el sufrimiento que Payne nunca oculta. Desvela la aflicción, el duelo o la rebeldía como parte de sus personajes —y del guionista David Hemingson, en su primer guion cinematográfico—, ya que los quiere humanos. Es consciente del sufrimiento y que este les co...

Election (1999)

La fiebre del número uno se contagia y se extiende por todos los campos sociales sin que exista antídoto o, mejor dicho, no se desea cura para una necesidad inventada e impuesta por los propios humanos con la finalidad de producir ídolos y beneficios, y también para reproducir modelos de conducta que, imitando su imagen, perpetúen la competición. Número uno en ventas o en tal o cual deporte, el primero de la clase y de la lista, el enemigo público número uno, el primer ministro o el solo puede quedar uno de Los inmortales ( The Highlander , Russell Mulcahy , 1988). Ese privilegiado número uno o primer puesto es el objeto de deseo de la competición que forma parte de la herencia que se trasmite de padres a hijos, lo que implica que los herederos no se planteen los porqué competitivos, como resulta ser el caso de Paul Metzler ( Chris Klein ), quien, sin saber qué le aguarda o para qué se presenta a las elecciones, acepta alegre porque así se lo indica el profesor McAllister ( Matthew Br...

Nebraska (2013)

El buen Sancho mira el mundo con ojos realistas, pero algo sucede durante el camino que comparte con don Quijote y sufre (o disfruta) la ilusión que el caballero andante le "contagia". Es la fantasía con la que ahora observa la realidad, una fantasía que en Barataria sirve de divertimento para quienes le conceden el gobierno de la ínsula. Pero donde unos se burlan, Sancho mantiene intacta su dignidad, una que solo encuentra par en la de su querido hidalgo manchego. Ambos son ilusos e ingenuos, se complementan y forman una mezcla humana de virtudes y flaquezas, de sueños y de realidades donde soñar es su resistencia frente a la derrota y la desesperanza. En apariencia, no hay Quijotes ni Sanchos en Nebraska (2013), tampoco parece existir una  quijotización propiamente dicha, aunque sí se establece un ...

Una vida a lo grande (2017)

Sentirse pequeño no es una cuestión de tamaño, al menos, no lo es para Paul Safranek ( Matt Damon ), cuya realidad le confirma que es un hombre corriente que quiere dejar de ser minúsculo. Su existencia de don nadie genera su desorientación y su insatisfacción, las cuales silencia en su vida laboral y en su relación matrimonial con Audrey ( Kristen Wiig ), no porque ya no desee estar con ella, más bien porque siente la decepción de vivir un presente distinto al que ambos habrían deseado en el pasado. Pero el problema no solo es material, Paul busca llenar su vacío intangible, quizá recuperando aquellas promesas de juventud que se esfumaron con el trascurrir de los años. El sueño de ser cirujano dio paso a cuidar de su madre enferma, a abandonar sus estudios y a trabajar como terapeuta ocupacional, un empleo que si bien realiza con profesionalidad no borra la sensación de decepción que silencia, aunque se eterniza en su rostro y en su contacto con la cotidianidad consumista en la q...

Los descendientes (2011)

Despertar a la realidad, y asumir las pérdidas que en ella se descubren, puede resultar doloroso y desconcertante; y suele ocurrir cuando un hecho rompe la monotonía con la que se ha olvidado parte de cuanto se es y cuanto se tiene. Matt King ( George Clooney ) despierta de su letargo tras el accidente de su esposa, y será a partir de ese trágico suceso cuando empieza a pensar en lo que realmente le importa: su mujer y sus dos hijas. Para Matt, como para cualquiera en su situación, resulta terrible comprobar que su esposa se encuentra en estado de coma; ante esa visión siente la necesidad de recuperar, de acercarse y solucionar parte de lo perdido, sin embargo ya es demasiado tarde para eso. El padecimiento de Elizabeth ( Patricia Hastie ) le lleva a una nueva realidad en la que debe responsabilizarse por completo del cuidado de sus dos hijas; Scottie ( Amara Miller ), la pequeña, sería la que mayores preocupaciones representa para un hombre que teme equivocarse, a pesar de que...