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Mostrando las entradas etiquetadas como florián rey

Carmen la de Triana (1938)

Por lo general, no conecto con el cine musical, solo de pensar en El vals del emperador ( The Emperor Waltz , Billy Wilder , 1948), que ni siquiera considero un musical propiamente dicho, sino una intención de opereta en plan homenaje al gran Ernst Lubitsch , fallecido en 1947, me sonrojo al ver a Bing Crosby vestido de tirolés (o como la fantasía hollywoodiense supone con ropa al habitante del Tirol) y le digo al no menos magistral Wilder que esta vez no. Con la excepción de Embrujo (Carlos Serrano de Osma, 1946), que dista de poder clasificarse dentro de cualquier género, tampoco simpatizo con el llamado cine “folclórico español”, que siempre tiende al estereotipo andaluz. Ambos casos, sencillamente, me sacan de las historias que cuentan, cantan e incluso bailan. Reconozco que hay espléndidas salvedades musicales producidas en Hollywood, como puedan serlo las comedias de Lubitsch con Jeannette McDonald y Maurice Chevalier dando la nota, un film pionero como Aplauso ( Aplause , R...

Morena clara (1936)

Producido por Cifesa , Morena Clara (1936) fue uno de los grandes éxitos cinematográficos en la España de la II República (1931-1936), además de ser un film para lucimiento de Imperio Argentina , el alma de la fiesta y del enredo propuestos por Florián Rey a partir de la obra de Antonio Quintero y Pascual Guillén , obra que tendría una nueva versión cinematográfica durante el franquismo, a cargo de Luis Lucia , y con el protagonismo de Lola Flores , Fernando Fernán Gómez , Ana Mariscal y  Miguel Ligero  y Manuel Luna . Ligero repetía su papel en el film original —aunque de hermano pasaba a tío— y Luna asumía el rol de don Elías, el padre de su personaje en esta comedia con guiños al cuento de hadas. Entre el humor, las canciones — Azúcar, canela y clavo se popularizó al instante—, los tópicos y el folclore andaluz que dan forma a la película, Rey introduce el tribunal donde, por un instante, enfrenta dialécticamente al fiscal ( Manuel Luna ) y a la abogada defensora ( ...

La Casa de la Troya (1924)

Intento evitar las anécdotas personales cuando escribo sobre películas, pero, como una guarda relación con La casa de la Troya (1925), en este caso no lo haré. Realizada la advertencia, evocó la visita que hice a la pensión popularizada por las páginas de la novela de Alejandro Pérez Lugín y por la adaptación cinematográfica que él mismo realizó junto al no acreditado  Manuel Noriega . Hace algunos años, me acerqué hasta ese céntrico lugar compostelano cuya recepción, a un paso de la entrada-salida de la casa, es de un tamaño que no permite pasar desapercibido. En ese instante, solo éramos tres o cuatro visitantes, de modo que no pude ocultarme entre la multitud y dar esquinazo a la guía, que muy amablemente se presentó ante nosotros. Igual de agradable, nos condujo primero a la antigua cuadra donde, en la época de  Lugín , se encerraba a los animales, y después nos acompañó por las diferentes habitaciones del edificio y nos hizo partícipes de anécdotas creíbles o no t...

La aldea maldita (1930)

El cine español del periodo silente no contaba ni con una infraestructura ni con una distribución adecuada para cimentar una industria que fuese capaz de competir en igualdad de condiciones con las cinematografías alemana, francesa o soviética, ya no digamos con la estadounidense, pero esta escasez de medios no impidió el desarrollo de producciones que, como en otros países, asumía como suyas las novedades técnicas y estéticas de impresionistas, expresionistas o de vanguardias como la soviética. De tal manera, el cine extranjero que llegaba a las pantallas españolas sirvió para ir dando forma a uno nacional, en el que se combinaban influencias externas con características autóctonas, asumidas entre otras de la zarzuela, del sainete o del drama romántico decimonónico. Parte de esta mezcolanza se observa en  La aldea maldita ,  realizada por Florián Rey en un periodo de transición entre el cine mudo y el sonoro, por lo que, consciente de este momento de cambio,  el ci...