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Mostrando las entradas etiquetadas como policíaco

Caso 137 (2025)

Espejismos y videocámaras Por Antonio Pardines ¿Hay bolígrafo más incómodo que uno de cuatro colores? Sí, el de seis o el de ocho. Pero ese bolígrafo tan de la década de 1980, que volvió a ponerse de moda ya entrado el siglo XXI, es con el que la inspectora protagonista de Caso 137 ( Dossier 137 , 2025) apunta lo que le cuentan los testigos de la manifestación y de la carga policial producidas el 8 diciembre de 2018 en las calles de París, las mismas en las que los comuneros o los del 68 demostraron su disconformidad con el sistema. Pero se dice que los tiempos han cambiado y a Stéphanie Bertrand (Léa Drucker) le han encargado la investigación de los policías antidisturbios que agredieron al joven cuya madre expresa que le hirieron de gravedad sin que mediase amenaza por su parte. Este es el punto de arranque para que Dominik Moll realice otra película sobre policías, aunque desde una perspectiva distinta a la exhibida en su exitosa La noche del 12 ( La nuit du 12 , 2022), pero tampo...

Police (1985)

Habitar calles y comisarías Por Antonio Pardines En el cine negro clásico el ambiente se desvela oscuro, reflejo del entorno social donde los límites morales se difuminan. Dicha tonalidad afecta a los propios personajes, que se envuelven en capas de cinismo y dureza que les permite transitarlos. En el polar francés, a partir de Jean-Pierre Melville y José Giovanni, podría decirse que esas sombras se trasladan al interior de los protagonistas cuya comunicación y relaciones con el entorno suele estar condenadas al fracaso porque habitan en una zanja entre ellos y los demás. Existe una paulatina ruptura entre la interioridad emocional y el exterior que, en casos, semeja total. Pero nunca deja de existir una necesidad de alguien. Un ejemplo del trabajo de campo y de la intimidad, aunque no por ello menor, lo expone Maurice Pialat en la ruptura y el conflicto que se viven en su Police (1985), en la que el inspector Mangin (Gérard Depardieu) pasa a otro nivel cuando Noria (Sophie Marceau) a...

Confesiones verdaderas (1981)

Polis, cacos, curas y hasta presidentes Por Antonio Pardines Al final de la vida, ¿uno necesita confesarse? ¿O basta con aceptar que así ha sido el camino que queda detrás, como aquellos dos hermanos que, por obra y gracia de David Lynch, se sientan en el porche y, tras años sin verse, no pronuncian palabra porque su pasado y su cercanía en ese tiempo presente, sin ya futuro, hablan por sí solas? En Confesiones verdaderas ( True Confessions , 1981) otros dos hermanos se encuentran después de tiempo sin verse y el explicar se convierte en necesidad, ya no para los dos hermanos protagonistas, sino para nosotros: los curiosos y morbosos que invadimos con nuestras miradas y oídos la intimidad de los personajes de este filme de Ulu Grossbard, un cineasta que a lo largo de tres décadas realizó siete películas. Esta es una de las más interesantes de su corta filmografía, aunque fuese por ver a dos actores como Robert Duvall y Robert De Niro compartiendo y disputándose las escenas, situándose...

Training Day (Día de entrenamiento) (2001)

En la década de 1980, un pimpín llamado Ferris lataba a clase y se creía que ya lo había hecho todo en un día, pero seguro que, años después, cuando acudía a la fiesta del veinticinco aniversario de su promoción, sabía que su bandullo cervecero era para toda la vida. Es probable que acudiese allí, sin reconocer muchos de los rostros, del mismo modo que el suyo no sería reconocido por otros tantos; así que habría que leer la etiqueta que colgaba en su chaqueta para saber que era él. Entonces ya no era ningún adolescente que creía comerse el mundo, sin saber en qué consistía eso del “mundo”. A base de trabajar de nueve a cinco, de hipotecarse y de ir al cine y después a la cadena más cercana de comida rápida se dio cuenta de que lo suyo ni siquiera había sido un acto de rebeldía; solo el capricho de un niño que creía que faltar a la escuela era infringir las normas y ser duro. Pero su capricho no implicó ni peligro ni aprendizaje, ni encontrarse a “esto” de la muerte y a “esto otro” de ...

Distrito Apache (1981)

¿Se podría decir algo así como que Distrito Apache  ( Fort Apache the Bronx , 1981) fue el último suspiro del policiaco de los 70? ¿Aquel que se inició en los 60 con títulos como Bonnie y Clyde ( Bonnie and Clyde , Arthur Penn, 1967) y A quemarropa ( Point Blank , John Boorman, 1967)? Lo dudo porque por ahí andaba la más sombría e intimista El príncipe de la ciudad ( Prince of the City , Sidney Lumet , 1981), pero daré por válido que estas dos producciones cierran el ciclo, pues esa es la impresión que me produce sobre todo esta película dirigida por Daniel Petrie y protagonizada por Paul Newman, una película que parece agotar la fórmula de transitar por la amargura de los 70. No por cansada, sino por un cambio en el paradigma.  Soy plenamente consciente de que el cine nació con la ilusión de capturar la realidad (los hermanos Lumière), pero su verdadero nacimiento se produjo cuando se decantó por ser espectáculo de feria, es decir, un negocio que siempre ha priorizado el c...

Memento (2000)

La memoria no es perfecta, ni falta que hace, es subjetiva y selectiva, fragmentaria, siempre incompleta, no devuelve el pasado, lo reconstruye en fragmentos. Pero, en cierto modo, sí lo es, pues su imperfección nace de la nuestra. Así que nos sienta perfectamente; nos redondea y nos ayuda a intuir lo que fuimos, a ser lo que somos y tal vez nos aventure lo que seremos. En todo caso, solo nos acordamos de lo que se sale de la norma y lo recordamos según quienes somos en el mismo momento en el que volvemos la vista atrás y descubrimos que no podemos devolver su cuerpo al tiempo fantasma, solo podemos percibir algunas de sus formas entre la niebla que las envuelve y que nos separa de cualquier entonces. Memento , palabra latina que traducimos por el imperativo “recuerda”, puede referirse a la memoria, pero también a una recopilación de hechos, de búsquedas y de respuestas. Aunque memoria y recopilar pueden entenderse como una, puesto que nuestra memoria recopila imágenes del ayer, aunque...

Gorky Park (1983)

El panorama tampoco había cambiado demasiado con el ascenso al poder de Yuri Andrópov, en noviembre de 1982; al menos en apariencia, porque siempre sucede algo más allá de lo que vemos y de lo que nos dan a conocer. Es decir, el presente, el ahora que vivimos, empieza antes. De esa forma se van gestando las posibilidades , por ejemplo las que prometían las posteriores  glásnost y perestroika . Pero entonces, a comienzos de los ochenta, la rivalidad entre las dos superpotencias era un hecho y las  autoridades soviéticas se negaron a dar los permisos para que el rodaje de Gorky Park (1983) pudiese realizarse en Moscú —no sería hasta Danko, calor rojo ( Red Heat , Walter Hill , 1988) que un equipo hollywoodiense pudo entrar a rodar en la capital bañada por el Moscova—, que es el lugar donde se desarrolla la mayor parte de los hechos narrados en la novela de Martin Cruz Smith en la que se basa el guion de Dennis Potter. Uno de los motivos que se dieron fue que en la Unión Sovié...

Infiltrado en el KkKlan (2018)

Un Spike Lee desatado y descarado toma de <<unas movidas muy jodidas>> y realiza una comedia satírica, crítica, antirracista, divertida que coloca a su héroe al frente de una misión policial que pretende desenmascarar a la organización racista cuyo líder ideológico (Alec Baldwin) asoma en la pantalla para soltar su discurso supremacista blanco, anglosajón y protestante. El doctor Beauregard habla y habla después de introducir el famoso travelling de grúa de Lo que el viento se llevó ( Gone to the Wind , Victor Fleming, 1939). Expresa a la cámara sandeces, con imágenes de El nacimiento de una nación ( The Birth of a Nation , David Wark Griffith , 1914) de fondo, antes de que Lee introduzca mediante un rótulo la explicación de que <<esta película está basada en unas movidas muy jodidas>>, movidas que Ron Stallworth cuenta en su libro, el que Lee (y sus coguionistas) adapta a la pantalla en Infiltrados en el KkKlan ( BlacKkKlansman , 2018). El caso es que el age...

Colors (1988)

El cine de policías de la década de 1980 toma la pareja de contrarios para crear sus héroes dispares, más o menos cómicos en la oposición de sus rasgos y comportamientos, en films que no pretenden ser un reflejo de la cotidianidad policial ni delictiva en las calles. Más bien, buscan la adrenalina, algún chiste fácil, la evasión de la realidad y el aumento del consumo de palomitas. Para ello, se potencia una imagen policial y urbana, que ya había asomado en “los setenta” en largometrajes como El rastro de un suave perfume ( Hickey & Boggs , Robert Culp, 1972), en las antípodas del policiaco del decenio anterior, que era más amargo, pesimista y nada condescendiente con el público al que exigía un esfuerzo y al que situaba ante situaciones hirientes de una realidad en la que el “sueño americano” ya no tenía cabida. Si hago un pequeño esfuerzo memorístico logro recuperar títulos de los ochenta como Límite 48 horas ( 48 Hours , Walter Hill , 1982), aunque en esta uno de los miembros d...

Al caer el sol (1998)

Ya el título apunta de que va la cosa, de cansancio y ocaso, también de estar de vuelta y de saber tomarse la vida con cierta ironía y un tanto de resignación. Ese anochecer remite al detective crepuscular, mas no por ello menos efectivo que uno en su amanecer o en su mediodía, aunque la mitad de la película ande desorientado, buscando respuestas e intentando ayudar a sus amigos; en realidad, resulta más efectivo que los jóvenes que le amenazan o intentan colaborar con él. No se trata tanto de reivindicar la experiencia, el factor humano y la edad como dos años después hará Clint Eastwood en el espacio de Space Cowboys (2000), sino de homenajear y hacer un tipo de thriller diferente al que podía verse en las pantallas de fíneles del siglo XX. Harry Ross (Paul Newman) bien podría haber sido Harper tres décadas atrás, pero entonces Ross era policía, oficio al que dedicó veinte años tras los cuales ejerció la investigación privada y se dio a la bebida, superado por una vida de pérdida: ...

Puro vicio (2014)

Aunque considero Magnolia (1999), la mejor de las suyas, encuentro en Puro vicio (Inherent Vice, 2014) una de las películas más atractivas, subversivas y divertidas de Paul Thomas Anderson y una de las mejores interpretaciones de Joaquin Phoenix, que se deja patillas a lo “lobezno”, asume estar fumado, también desorientado, y da vida a “Doc” Sportello, un detective hippie, porreta y setentero que investiga la desaparición de su ex, al tiempo que debe lidiar con tipos como el teniente “Bigfoot” (Josh Brolin), el doctor Ruby Blatnoyd (Martin Short), la concejala Penny Kimbal (Reese Whiterspoon) o el escurridizo y susurrante Coy Harlingen (Owen Wilson). Los años setenta del pasado siglo son claves para entender el modelo posterior que se impone; así, como ya había hecho en Boogie Nights (1997) y volvería a hacer en Licorice Pizza (2021), Anderson recrea en la pantalla aquella época de desorientación, de liberación, de encierro, de crisis, de paranoia, de enfrentamientos civiles, de un...

Dick Tracy (1990)

Mucho antes de que Warren Beatty lo adaptase a la gran pantalla, el personaje creado por Chester Gould ya contaba con un amplio historial audiovisual, pero es en su Dick Tracy (1990) donde el ambiente del policía, héroe incorrupto, servidor del orden y reconocible a primera vista en que luce abrigo y sombrero amarillo, alcanza mayor plasticidad gracias a la ambientación y a los decorados de Harold Mixhaelson, Rick Simpson y Richard Sylbert, y a la iluminación del gran Vittorio Storaro, que confieren a la película la estética de cómic en la que resaltan los rojos, los amarillos, los azules y la combinación de estos dos colores primarios: el verde. Dicha estética resulta el aspecto más destacado de un film que bebe del detectivesco y de la caricatura, y que llama la atención popular por su reparto, lleno de nombres reconocibles y de actuaciones histriónicas, como la del villano a quien da vida Al Pacino, que da rienda suelta a sus tics habituales y a su exageración natural para crear un...

La fuga (1937)

Producción de Pampa Films y distribuida por Warner Bros., La fuga (Luis Saslavsky, 1937) es por derecho propio un clásico del cine argentino previo a Prisioneros de la tierra ( Mario Soffici , 1939), film, el de  Soffici , que marca un punto y aparte en la cinematografía argentina. Nada tienen en común la una y la otra, salvo la presencia antagónica de Francisco Petrone, siendo la de Saslavsky una película que en buena medida bebe de Hollywood, entendido este como cine de entretenimiento en el que ya por entonces se miraban tantas cinematografías en busca de la fórmula de la comercialidad y de la evasión que había dado tan buenos frutos económicos y en ocasiones fílmicos a los Zucker, Fox, Warner, Schenk, Mayer, Laemmle… Luis Saslavsky da con dicha fórmula al recrear en la pantalla el argumento (y los diálogos) de Miguel Mileo y Alfredo G. Volpe. Así, entre tango y romance, narra la huida y transformación de Daniel Benítez (Santiago Arrieta), el jefe de una banda de contrabandist...

El clan de los irlandeses (1990)

A principios de los años 90, se estrenaron un par de películas sobre mafias y chicos de barrio, ambientadas en suelo neoyorquino, que llamaron mi atención por diferentes motivos; también lo hizo El padrino parte III (The Godfather Part III, Francis Ford Coppola , 1990), que cierra la popular saga con mayor brillantez de lo que se dijo entonces. No desmerece respecto a sus precedentes, aunque le falta un personaje con el empaque de Vito maduro o joven, y las respectivas presencias de Brando y De Niro, que uno como el interpretado por Andy García no logra que se olvide. En todo caso, creo que su valoración se vio lastrada por la leyenda de la primera y segunda parte. Otra película de aquella época que transita los entresijos del hampa es El rey de Nueva York (King of New York, Abel Ferrara, 1990), que trata una cuestión diferente a la familiar y resulta el particular descenso cinematográfico de Ferrara a los bajos fondos; algo parecido podría decirse de la magnífica Muerte entre las f...