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Mostrando las entradas etiquetadas como david miller

Acción ejecutiva (1973)

Existía malestar, decepción, sospecha. Había desengaño y enfado. Abundaba todo eso y más en la sociedad estadounidense de la década de 1970. Cierto que estas sensaciones no eran exclusivas de los setenta ni del país norteamericano, pero sí desbordaron al unísono. Hasta entonces, había prevalecido el cuento y pocos prestaban atención a las distintas realidades y complejidades que venían prolongándose en el tiempo.  Espectáculos y hechos históricos, como pisar la Luna por primera vez, sirvieron para retrasar el shock, pero no pudieron frenarlo. La desilusión, el cansancio social, la pérdida de la inocencia se dejaron notar, a veces en forma de protestas cívicas, otras en arrebatos de ira. Fue el malestar que el policíaco y el thriller de los años setenta intentó expresar en la pantalla, con la contundencia del policía de ficción que limpia a golpe y porrazo las calles de la ciudad o denuncia la corrupción de las instituciones que se supone incorruptas. Eran los antihé...

Miedo súbito (1952)

A diferencia del cine hollywoodiense, en el que los guionistas no suelen ser los máximos responsables de las películas que escriben, entre las bambalinas de Broadway, los autores de las obras teatrales tienen la última palabra sobre la puesta en escena de sus piezas. Nadie pone en duda su autoría. Para ellos suelen ser los mayores elogios o las críticas negativas, ni se les niega el acceso a los ensayos ni la posibilidad de eligir a los directores escénicos o al elenco que conformará el reparto. Sin entrar en materia, <<cuando escribes para el teatro, los derechos de autor te pertenecen. La obra es tuya , y nadie puede cambiar una palabra sin tu permiso. Cuando escribes para el cine, eres un empleado al que se contrata para que entregue un producto, y ese producto puede ser modificado según el capricho de quienes te han contratado>> 1 . Esta diferencia, señalada por David Mamet  en Una profesión de putas , solo es una entre tantas. El cine y el teatro difieren desde sus...

Los valientes andan solos (1962)

La imagen en blanco y negro de Jack ( Kirk Douglas ), tumbado sobre el suelo, apoyada su cabeza sobre su silla de montar, abre Los valientes andan solos ( Lonely Are the Brave , 1962). Segundos después, la tranquilidad que desprende la escena, podría ser la de un western clásico, se rompe con el estruendo sonoro de los reactores que sobrevuelan el cielo que observa. Los aviones le confirman y confirman al público su condición de hombre fuera de tiempo y de lugar, ajeno a la modernidad que va descubriendo mientras avanza montado sobre su caballo. Alambradas, carteles y el asfalto, por donde circulan más y más automóviles, remarcan el rechazo de Jack y hacia Jack. Así se inicia la intimista y pesimista adaptación cinematográfica de la novela de Edward Abbey , realizada por David Miller y guionizada por Dalton Trumbo en un guión que fue definido por Kirk Douglas como el mejor que leyó en su vida. Aparte de la aportación de Trumbo , de la gran dirección de Miller , probablemente su m...