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Mostrando las entradas etiquetadas como preston sturges

El gran momento (1944)

Retorciendo la línea de ejemplaridad y seriedad establecida (en la vida y obra de grandes nombres de la ciencia llevadas al cine) por William Dieterle en La tragedia de Louis Pasteur (The Story of Louis Pasteur, 1937) y La bala mágica (Dr. Ehrlich’s Magic Bullet, 1940), Preston Sturges realizó El gran momento (The Great Moment, 1944) sin la solemnidad de aquellas; contando con un protagonista olvidado, como recuerda al inicio la leyenda que introduce a William Thomas Green Morton (Joel McCrea), un dentista de Boston a quien Sturges considera el padre de la odontología moderna, al ser el primero en mostrar públicamente el uso del éter como anestésico, así como por ser el primero en desarrollar un aparato para suministrarlo. Lo hizo en 1846. Resulta curioso que la película se filmase justo cien años después de que <<en 1844, durante una feria en la ciudad de Hartfort, el dentista estadounidense Horace Wells>> presenciase <<cómo un hombre se levantaba riendo después de g...

Una chica afortunada (1937)

Las comedias alocadas de Mitchell Leisen —así como las de Gregory LaCava , Howard Hawks o Leo McCarey — son elegantes y brillantes caricaturas de la alta sociedad, enredos que vivieron su máximo apogeo entre mediados de la década de 1930 y la Segunda Guerra Mundial. Se trata de mundos de ensueño, de lujo y glamour, entornos donde no hay espacio para el drama. En esos ambientes todo semeja blanco y las sombras que amenazan el tono inmaculado no tardan en resplandecer como parte del cinismo y de la ironía que se esconde detrás de la cómica ensoñación de celuloide que asoma en la pantalla, en ocasiones de apariencia ingenua y frívola, pero que resulta más desenfadada, moderna e insinuante que la mayoría de comedias hollywoodienses posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El auge de la screwball comedy coincide con el largo proceso de recuperación económica iniciado por la administración Roosevelt y su política New Deal, de ahí que en ocasiones se introduzcan en ese ambiente elitista re...

El poder y la gloria (1933)

Ocho años antes del estreno de Ciudadano Kane ( Citizen Kane ; Orson Welles , 1941), William K. Howard rodó, a partir de un guión original que  Preston Sturges  escribió al margen del sistema de estudios —circunstancia que lo convirtió en guionista independiente con derecho sobre su obra—, una de las primeras, sino la primera producción en narrar su drama combinando fragmentos temporales sin seguir una linealidad cronológica. Además, El poder y la gloria ( The Power and the Glory , 1933) no solo se adelanta a Welles en sus constantes saltos por el presente, el pasado y el pretérito anterior, sino en reconstruir la imagen de su protagonista a partir de las analepsis que se suceden durante el metraje. Este otro punto en común presenta una diferencia narrativa fundamental —técnicas hay muchas, en los ángulos, planos, profundidad de campo, iluminación y demás, entre ambas producciones—, que estriba en que Howard introduce los recuerdos desde un único narrador, Henry ( Ralph ...

El pecado de Harold Diddlebock (1947)

Tras su paso por la Paramount Pictures , donde fue el primer guionista que accedió a la dirección,  Preston Sturges decidió proseguir su camino en solitario, y para ello cometió el error de asociarse con Howard Hughes  para crear la California Pictures , una productora de la que el cineasta poseería el cuarenta y nueve por ciento de las acciones y el magnate el cincuenta y uno. Aunque  Sturges  se reservó el derecho a elegir sus proyectos, y la libertad creativa y presupuestaria para llevarlos a cabo, su primera y última producción para "su" empresa cinematográfica sufrió cortes y dos montajes ajenos a él, y de ese modo lo que iba a ser su independencia absoluta se convirtió en el principio del fin de la carrera de quien posiblemente fue el mejor director de comedias del primer lustro de la década de 1940. Tras barajar varias posibilidades, el realizador de Los viajes de Sullivan  ( Sullivan's Travels , 1941) se decantó por homenajear al slapstick silente, en p...

Salve, héroe victorioso (1944)

Al igual que en El gran McGinty  ( The Great McGinty , 1940), su primera película como director, Preston Sturges inició Salve, héroe victorioso ( Hail the Conquering Hero , 1944) en un bar donde se encuentra un joven atormentado por una idea que no puede alejar de su mente. Sin embargo son dos individuos distintos, como también lo son las circunstancias que les preocupan. Woodrow Truesmith ( Eddie Bracken ) intenta ahogar sus penas bebiendo en la barra del bar, mientras seis marines se sientan en una mesa con tan solo dieciocho centavos para celebrar su regreso de Guadalcanal. Faltos de liquidez y de líquido piden una cerveza, pero el camarero les sirve seis jarras y seis bocadillos, cortesía de ese joven que les confiesa haber sido expulsado del cuerpo de marines por padecer la fiebre del heno, una alergia que le ha impedido emular las hazañas bélicas de su padre (muerto en la Gran Guerra el mismo día de su nacimiento). Pero lo que pretendía ser un momento de desahogo se convier...

Sturges, escrito y dirigido por

" Escrito y dirigido por Preston Sturges " es el rótulo que se lee al final de los créditos que dan paso a la acción de  El gran McGinty , una película que significó el debut de Preston Sturges en la dirección y la llave para que otros le siguieran. Esta oportunidad le llegó gracias al éxito de sus guiones y a su buena relación profesional con William LeBaron , por aquel entonces jefe de los estudios Paramount , a quien el cineasta le ofreció el guión del film aludido a cambio de un dolar y de ser el encargado de su realización. LeBaron aceptó la propuesta y, para sorpresa de todos,  El gran McGinty  fue un éxito de público. En este primer contacto con la dirección ya se descubren muchas de las constantes que aparecen en el cine de su autor: la crítica social, enfocada desde un punto de vista satírico, la presencia de actores asiduos en su filmografía o un personaje principal obligado a buscar el triunfo, asfixiado por el entorno social en el que vive. Hasta 1940 par...

El gran McGinty (1940)

"Era la gran oportunidad de mi vida..." recordó  Preston Sturges en su autobiografía al referirse a El gran McGinty ( The Great McGinty , 1940), su debut como director. Salvo él y raras excepciones, nadie apostaba por el éxito de esta pequeña producción, sin embargo, fue uno de los más sonados de la temporada. Este inesperado éxito afianzó su carrera de realizador al tiempo que abría las puertas a otros guionistas que deseaban dirigir ( Wilder , Huston , Mankiewicz , Rossen ,...) porque, hasta aquel momento, para un escritor contratado por un estudio de Hollywood, el acceso a la dirección era una cuestión que rozaba lo imposible. Tras convertirse en el guionista más importante de la Paramount , y gracias a su constante presencia en los rodajes, Sturges  sabía que estaba preparado para dar el salto a la dirección. Por otra parte, era consciente de que nadie mejor que él para dar forma a sus guiones, sin que estos sufrieran retoques que no encajaban dentro de sus intenc...

Recuerdo de una noche (1940)

Una mirada de hoy podría ver que  Mitchell Leisen tuvo el privilegio de rodar varios guiones de Billy Wilder ( Medianoche , Arise, my love y Si no amaneciera ) y Preston Sturges ( Una chica afortunada y Recuerdo de una noche ), pero una mirada de entonces podría observar que los privilegiados eran estos dos inolvidables guionistas que decidieron pasarse a la dirección después de comprobar como sus guiones sufrían alteraciones o se filmaban con un ritmo demasiado lento. Una mirada atemporal, ojearía a con prejuicios mínimos y descubriría que las películas de Leisen , basadas en los escritos de ambos, son excelentes películas. ¿Cómo habrían sido de haberlas dirigido  Wilder  o  Sturges ? Nos queda la duda como respuesta o la indiferencia a la pregunta. Por otra parte, se debe agradecer a Mitchell Leisen el impulso involuntario que animó a  Preston Sturges y a  Billy Wilder  a dar el paso para convertirse en guionista-director y, esto no fue premed...

Navidades en julio (1940)

Los sueños forman parte de la naturaleza humana, desde el despertar de la mente; sin embargo, evolucionan de manera distinta según que casos, que edades y que particularidades. Algunos los olvidan, otros claudican ante la realidad que aceptan sin más alternativa, mientras unos pocos continúan persiguiéndolos y hay quienes acaban sintiendo que les caen encima o que se trasforman en quimeras obsesivas e insistentes. Jimmy MacDonald ( Dick Powell ) es un soñador frustrado que para ver cumplida su ilusión necesita que el jurado del concurso al que ha presentado su eslogan: “si no duerme, no es el café, es la cama” falle a su favor. La posibilidad de conseguir el premio de 25.000 $ y el reconocimiento de sus aptitudes serían fundamentales para que Jimmy se acepte a sí mismo y dé un paso adelante en su relación con Betty ( Ellen Drew ), su novia de toda la vida, la misma a la que no desea condenar a una existencia al lado de un hombre que gana 22 $ a la semana. Esta introducción pod...