¿Dónde está el chiste de Los visitantes ¡no nacieron ayer! (Les visiteurs, 1993)? En la mirada cómplice, en ponernos en la piel de los viajeros temporales y hacer nuestro el choque cultural y social entre dos épocas: el medievo, sociedad estamental, de supuestas costumbres embrutecidas y de escasa higiene —una imagen contraria a la que el público tiene de la Grecia Clásica y de la Antigua Roma, sociedades que popularmente llevan asociadas urbanidad, civismo, arte, lujo, tal vez por la idea de una Atenas democrática cuna de la cultura y del pensamiento occidental y de una Roma imperial, festiva, lujosa, lujuriosa, en constante lucha por el poder del imperio, imágenes ambas que el cine y la literatura han ayudado a propagar—, y finales del siglo XX, fin de siglo dominado (como el resto de la centuria) por la burguesía y la clase media a la que pertenecen Jean-Pierre (Christian Bujeau) y Beatrice (Velèrie Lemercier), el matrimonio contemporáneo que acoge a los desventurados medievales. A...