Si pudiésemos observarnos fuera de nosotros, el visionado podría deparar un análisis enriquecedor y quizá bochornoso que nos descubriría entre invenciones y verdades que se confunden y mezclan para dar forma a existencias donde, de algún modo, fantasía y realidad pasan a ser la unidad que depara la identidad del individuo; la que diferencia a uno del resto y provoca que el resto vea al uno normal o extraño (y a la inversa). Cuando los hermanos Maysles conocieron a Edith y Edie Bouvier Beale sintieron curiosidad, quizá fascinación, por las dos mujeres a quienes decidieron proponerles rodar un film documental con ellas de protagonistas. El resultado fue Grey Gardens (1975), cuya veracidad reside en su fuga de la realidad de las dos mujeres, una fuga que crea otra realidad: la que se observa en la deteriorada mansión donde madre e hija viven su presente en compañía de los gatos que campa a sus anchas por un inmueble cuyo deterioro va a la par de la descomposición de los sueños rotos que...