La memoria es un espacio para construir más que para buscar la realidad. Ahí, en esa parte de la mente, se da nueva forma a lo que fue. La memoria trae el ayer al presente, pero es una imagen que recuerda un ayer inexistente. Lo que recordamos se hace en el ahora y se ve condicionado por él. Y en el hoy, durante el cual se evoca, lo que que fue se sustituye por la nueva realidad del momento perdido. El hecho evocado escapa al hecho en sí. Aquello que sucedió se pierde para siempre, pero sobrevive su fantasma: el recuerdo, el espejismo del momento que alguien rememora: dibuja en su mente la vivencia pasada viviéndola en el presente. Lo único que queda es reconstruirla, nos reconstruimos a diario, por eso estamos siempre en constante cambio y búsqueda, a menudo sin saber que tal reconstrucción se está produciendo en el inconsciente, en su mezcla con el consciente para, juntos, llevarla a cabo. La memoria bebe de la realidad, de sus imágenes, de su reinvención, de reflejos que pasan por h...