La intimidad compartida por sus dos protagonistas, sus pensamientos, el acercamiento entre ambos, las dudas y el deseo reprimido o exteriorizado sitúan a Léon Morin, sacerdote ( Léon Morin, prêtre , 1961) entre los títulos de mayor prestigio de Jean-Pierre Melville , aunque en la actualidad no sea de sus films más populares. En este film ambientado durante la II Guerra Mundial, en una localidad del sureste francés, primero ocupada por los italianos y posteriormente por los alemanes —cambio que marca una diferencia visible en la cotidianidad local—, el cineasta se adentra en un espacio íntimo donde sitúa a un hombre y a una mujer —religioso progresista y atea, viuda de un judío comunista, respectivamente— frente a frente, pero también enfrentados a lo prohibido, como parece corroborar la reacción del padre Morin cuando Barny le pregunta si, de no ser cura, se casaría con ella. El deseo y el amor, que crecen en la mujer, y el deseo de modernizar la iglesia, devolviéndola o acercándola a...