Documento, leyenda, espectro evocador y realista, un mismo espacio donde pasado y presente se encuentran, se acarician y juntos evocan la fantasía fordiana; Innisfree (1990) no es Inisfree, ni José Luis Guerín pretende ser ni emular a John Ford . El cineasta español sigue los pasos del estadounidense y encuentra su propio camino dando pasos personales y sensibles mientras recuerda al responsable de El hombre tranquilo ( The Quiet Man , 1952) sin apurar una ensoñación de la Irlanda añorada y fantaseado por Ford , cuando en 1951 el director de Qué verde era mi valle ( How Green Was My Valley , 1941) llegó, con su equipo de rodaje, a la tierra de sus antepasados con la ilusión del hijo pródigo que regresa a casa. Aunque sueñe y respire cine, el Guerín de Innesfree es más terrenal en su fantasía de celuloide que Ford en su sueño cinematográfico, pues este se aleja de cualquier realidad para recrear un lugar quizá solo existente en su evocación de la Irlanda que existía en las histor...