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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Señales (2002)

  Desde siglos atrás, el ser humano intuye que está solo, que ninguna fuerza divina le ha creado, que no tendrá escapatoria a su mortalidad y al consiguiente olvido en la nada; mas también hay quienes creen que no lo están, que podrán vivir para siempre en una espacio celestial del que no se tiene constancia, solo la ilusión que perdura en los miembros del segundo grupo. Esta contradicción sitúa a la humanidad en y entre dos polos en los que se fija la certeza de soledad y la duda de si hay alguien “ahí arriba”, en la negación y en la indiferencia de tal posibilidad, en el miedo a la muerte, en el deseo de la existencia eterna y en la creencia de que así sea, gracias a la existencia de un creador que vela por la humanidad. En todo caso, la creencia obedece a la condición humana, pues el ser humano es un animal crédulo antes que racional, un animal que, a diferencia del resto de los seres vivos terrestres, necesita creer y aferrarse a creencias, ya sean concretas o abstractas, una m...

El truco final (El prestigio) (2006)

Todo truco se fundamenta en un engaño, en la ilusión que aquel genera, y la magia no deja de ser una ilusión tan grande como pueda serlo el cine que, como medio artístico, está condenado a representar; lo cual, si uno piensa en Orson Welles o Alfred Hitchcock, dos de los mayores ilusionistas cinematográficos, tampoco es una mala condena, pues en esa representación nace la obra de arte. En todo caso, el cine nunca podrá ser la realidad, salvo que transformemos la realidad en cine y preparemos nuestras vidas como actuaciones cara el público, de lo cual ya vamos en camino, pues la representación asoma dominante en la cotidianidad, en los días de fiesta y en las pantallas de los móviles donde asoman imágenes, engaños, sentencias y dogmas. Pero ¿quién recuerda cuando el mundo no fue un escenario? El cine de Christopher Nolan siempre aspira a engañar, siempre hace trucos, los suyos no son de magia sino cinematográficos, empleando el montaje y la actuación que le permiten jugar con la identid...

Rafael Argullol, entre el simulacro y los espectros

Me encantan los atardeceres, pero no más que los amaneceres; quizá los primeros sean o pasen por más nostálgicos y los segundos se abran a un nuevo día; ¿quién sabe, si el tiempo y nosotros mismos somos tan cambiantes y contradictorios que, a veces, los crepúsculos se antojan esperanzadores y los despertares tristes y melancólicos? En todo caso, las ideas son variables, al menos las que huyen de los absolutos y de los grandes ideales, aquellos que encadenan y, transformados en la obsesión de “iluminados” que arrastran a las masas, desatan no pocos peligros. Me gustan las ideas que dudan de esas grandes iluminaciones y de tanto ídolo de barro, de escena, de pedestal, de púlpito o de papel a los que se encumbra porque parece que la idolatría forma parte de nosotros desde nuestro origen pensante. Hay ideas que se estancan y otras que invitan a evolucionarlas e incluso a revolucionarlas. Las primeras me generan cierto rechazo, pues me parecen dogmas o se establecen en él. Ya existe bastant...

Los fantasmas de Goya (2006)

La historia bascula entre épocas oscuras y otras más luminosas, y en cada una de ellas se gesta y se lleva la otra. Ha sido así a lo largo de los siglos, el cómo seguirá siendo queda para el futuro, cuando ya sea el pasado de otros y hablen de este momento. Entonces, presumo que habrá quien recogerá del ahora (su ayer) y mostrará una realidad que no será esta, pues nunca puede atraparse aquella que ya expiró, del mismo modo que no serán los mismos personajes, aunque se inspiren en los reales. Nadie puede vivir dos veces, pero sí recrear los fantasmas de la historia (y los propios) y representarlos en la pantalla, sobre un lienzo, en una partitura o en las hojas de los libros. Eso es lo que en cierto modo hace Milos Forman cuando recoge de su ayer a Mozart, Larry Flynt, Andy Kaufman o Francisco de Goya y los acerca a su presente, desde el cual realiza no biografías de estos personajes, sino películas que, tomando de ellos, accede a ensoñaciones y realidades que pueden descubrirse en los...

Ferrari (2023)

Hay personajes cuya obra no me genera la menor curiosidad y otros que despiertan mi interés. Supongo que a todos nos sucederá lo mismo; del mismo modo que habrá quien prefiera comprarse un coche que un libro, y a quien guste el automovilismo y a quien el cine, incluso a quien le guste ambos o ninguno; que empieza a ser mi caso. Igual  que Ferruccio Lamborghini y otros constructores de automóviles —siendo la excepción, tal vez, Henry Ford, por aquello de su T y de su montaje en cadena—, a ntes y después de ver Ferrari (2023), Enzo Ferrari me era y me es indiferente, pero decidí ver la película porque la había dirigido Michael Mann; de modo que el personaje se llamase Sonny o Enzo no era determinante para decidirme a verla. Claro que sabía en quién se inspiraba el protagonista, que había empezado como piloto de carreras automovilísticas y que se convirtió en fabricante de coches. Pero también sabía que la película no era para mí. Sin embargo, los films del responsable de Ladrón ( T...

Soledades. Estética del retiro

<<La inmensa mayoría escribe porque busca fama y dinero, por distracción, porque meramente tienen facilidad, porque no resisten la vanidad de ver su nombre en letras de molde.  Quedan entonces los pocos que cuentan: aquellos que sienten la necesidad oscura pero obsesiva de testimoniar su drama, su desdicha, su soledad.>> Estas palabras que Ernesto Sabato escribió en El escritor y sus fantasmas (1) valen para todas las artes, puesto que en ellas nos encontramos creadores a contramano, fuera del orden e incluso contra el orden, que sienten esa necesidad aludida por el escritor argentino. En sentido literal (y a priori), la soledad no puede verse, ni escucharse, tampoco olerse ni tocarse, ni saborearse, pero puede sentirse y, cuando esto sucede, la contradicción continua y cae, como mínimo, en la ambigüedad y en la posibilidad de conocerse y descubrir el mundo del que uno se ha distanciado. Por otra parte, no deja de ser cierta la doble contradicción “se puede estar solo ...

Nuccio Ordine y sus clásicos

Entre lluvias y claros, he salido de paseo con una idea acerca de Nuccio Ordine y, aunque ya me pilla tarde, pues soy mi propio guía por la exuberante selva literaria, me digo que me parece un intento plausible este suyo en Clásicos para la vida de acercar al gran público títulos y autores tantas veces hablados; desconocidos para algunos y conocidos para cualquiera que haya leído más allá de los últimos súper ventas comercializados. Cae en títulos y autores que, como Shakespeare , Cervantes , Montaigne, Flaubert, Balzac, Homero , Zweig , Rabelais, Dickens, Rilke o Ariosto —el único autor al que dedica dos de los cincuenta capítulos que dan forman a su selección—, se repiten a lo largo de las generaciones porque precisamente son clásicos. No se trata de novedades comerciales ni de modas —no voy a decir pasajeras, puesto que la propia definición del término ya afirma que todas lo son— que se imponen a través de la publicidad y de las redes sociales. Están ahí y ahí seguirán mientras ex...

El secreto de los hermanos Grimm (2005)

Dudo que alguien que conociese mínimamente la filmografía de Terry Gilliam pensase por un instante que el cineasta responsable de Brazil (1984) iba a realizar una película biográfica sobre los hermanos Grimm, cuya fama se debe sobre todo a la recopilación de cuentos populares infantiles, más que su trabajo de lingüistas que deparó su Diccionario alemán . Sería algo impensable, más fantasioso que una película del propio Gilliam, por lo que no sorprende que se decantase por tomar los nombres y algunos cuentos de los personajes y adentrarlos en la fantasía de los relatos que recopilaron, donde, partiendo de un guion de Ehren Kruger —que presumo, puesto que no lo he leído, más cercano al infantilismo de Hollywood que al sentido del humor y de ensoñación de Gilliam—, enfrenta en clave paródica (no muy lograda) la racional de Wilhelm (Matt Damon) y la ilusa de Jacob (Heath Ledger). Dicho de otro modo, Gilliam sitúa en un mismo espacio el duelo entre realidad y fantasía que también puede obs...

Carmen Martín Gaite: Entre visillos

Con su primer libro, El balneario , que recoge varios relatos, Carmen Martín Gaite ganaba el Premio Café Gijón y, sobre todo, iniciaba con brillantez una carrera literaria prometedora que se confirmó espléndida hacia finales de la década de 1950, cuando se convirtió en una de las narradoras más importantes de la generación de escritores españoles que debutaron en los años cincuenta del pasado siglo. Por otra parte, esta escritora salmantina se unía a voces como la de Carmen Laforet, quien una década antes había sorprendido con su introspectiva (y recuerdo claustrofóbica y sombría)  Nada , y Ana María Matute, cuya primera novela, la realista Los Abel , se había publicado en 1948. Las suyas eran voces literarias que creaban y daban visibilidad a una literatura hecha por mujeres, que aportaba una perspectiva diferente, más íntima y cercana, digamos que de primera mano, de la situación femenina en aquella España de posguerra y de mitad del siglo XX. Aparte, se da la casualidad que las ...

Belfast (2021)

El blanco y negro forman el bicolor de los recuerdos, después quien quiera que los coloree a gusto, pero esa mezcla blanquinegra que depara tonos grises de luces y sombras viene perfecta para evocar y reconstruir las imágenes que recrea la memoria, pues, cada vez que se evocan, se construyen adaptándolas a las personas que somos hoy, adquiriendo de forma inconsciente un tono de fantasía. Nuestro cerebro no retiene el pasado ni la realidad pretérita, sino que la altera, la enriquece o la empobrece, la destruye y reconstruye cada vez que piensa que la recupera. A veces, somos más sinceros al hacerlo; otras, caemos en la fantasía de querer ser distintos a como lo fuimos e imaginamos algo que no fue. En todo caso, recordar conlleva una parte creativa, y en esa creatividad innata, inconsciente y natural, todos somos artistas. En Belfast (2021), Kenneth Branagh recuerda y realiza una reconstrucción cinematográfica de su familia, de su calle, de su ciudad natal, cuando tiene nueve años, pero...

Bergen-Belsen: Lo que se encontraron (2025)

Quienes nacimos sobre y después de 1945, crecimos en un mundo donde el horror ya se había materializado en formas que antes de la Segunda Guerra Mundial eran inimaginables para la humanidad, porque esta no tenía noticias de semejantes hechos y crímenes (ni tampoco la tecnología para llevarlos a cabo); aunque ya antes hubiese habido exterminios masivos. Entre otras aberraciones humanas, la humanidad anterior a este conflicto bélico de dimensiones impensables había sido testigo de la destrucción de civilizaciones, de la desaparición de pueblos, de la esclavitud, de la matanza de los judíos en la Viena del siglo XV o de bombardeos de ciudades y su población civil, pero no del lanzamiento de dos bombas atómicas sobre dos áreas urbanas pobladas ni la masacre diseñada hasta el último detalle (la Solución Final) y llevada a la práctica en campos de exterminio como Bikernau, en el complejo de Auschwitz, donde se calcula que fueron millones los muertos. Los supervivientes que relataron sus expe...