Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como laurence olivier

Escándalo en las aulas (1962)

La soledad del profesor y de la mujer del fondo Por Antonio Pardines Clasicismo y modernidad, Laurence Olivier versus Terence Stamp, el enfrentamiento en la pantalla de dos nombres propios de la cinematografía británica (y mundial) que confluyen en un momento puntual que une y distancia el cine de ayer del cine de hoy. Alguien del prestigio y del bagaje de Olivier no tuvo reparos en ponerse a las órdenes de jóvenes que pretendían dotar al cine inglés de un toque de realidad, de mirar los problemas sociales e insistir en ellos rompiendo con el conformismo en el que creían había caído el cine británico. Era la época del Free Cinema, la de los Tony Richardson, Lindsay Anderson, John Schlesinger o Karel Reisz. Por allí también asomaba Peter Glenville, a quien suele dejarse fuera cuando se nombra de pasada los cineastas que dieron forma a ese nuevo tipo de cine, más aguerrido y crítico que, por ejemplo, la nouvelle vague francesa. Esta “nueva ola” parecía decantarse por otro tipo de ruptura...

Los niños del Brasil (1978)

Recién concluida la Segunda Guerra Mundial,  Orson Welles  realiza El extraño (The Stranger, 1946), y en ella interpreta a un criminal nazi que ha escapado tras la derrota y se oculta en una pequeña localidad estadounidense donde trata de pasar desapercibido, siendo uno más de la vecindad. Pero el agente interpretado por Edward G. Robinson le sigue la pista. Aunque no es el eje sobre el que gira, la película apunta la huida de responsables de crímenes de guerra y la persecución llevada a cabo para conducirlos ante los tribunales internacionales encargados de juzgarlos. Años después del thriller de Welles , así, como quien no quiere la cosa, los taconazos de Schulz en Uno, dos, tres (One, Two, Three, Billy Wilder , 1961) delatan con humor y caricatura restos de nazismo en la guerra fría, en su período inmediatamente anterior a la construcción del muro de Berlín. Por aquel entonces, en el que James Cagney vende refrescos de cola en la ácida comedia de Wilder , varios agentes i...

Marathon Man (1976)

Así, como quien no quiere la cosa, los taconazos de Schlemmer en Uno, dos, tres (One, Two, Three, Billy Wilder , 1961) delatan restos del nazismo que pervive en la Alemania de la coca-cola y la guerra fría. Dos años después, en el mundo real, los servicios secretos israelíes capturaron a Eichmann en Argentina, de donde lo sacaron clandestinamente para celebrar su juicio y hacerlo mediático en su emisión televisiva, la cual se aborda en el telefilm The Eichmann Show ( Paul Andrew Williams , 2015), que detalla la retransmisión del juicio —desde las perspectivas del director y del productor—, a la que también hace referencia Hannah Arendt en su excelente ensayo Eichmann en Jerusalén : <<el programa norteamericano, patrocinado por la Glickman Corporation, fue constantemente interrumpido por anuncios comerciales de ventas de casas y terrenos>>. En las páginas de su libro, la escritora, una de las intelectuales más lúcidas del siglo XX, no solo se acerca a la personalidad del...

Enrique V (1944)

En dramas históricos como Enrique V , menos brillante, más conservador y patriótico que sus tragedias Macbeth , El rey Lear , Hamlet u Otelo , William Shakespeare no se plantea el orden político-social. Lo asume inalterable. En todo caso, es comprensible, ya que Shakespeare, como empresario y autor popular entre el público burgués de su época, quiere entretener, emocionar, conquistar y llenarse los bolsillos. Eso forma parte de su grandeza: saber combinar lo comercial y lo creativo, sentando las bases del teatro moderno, plantando semillas emocionales en sus protagonistas y recogiendo tempestades. Pocos como él han logrado tal equilibrio y, quizá, sin contar a los tres grandes del teatro clásico griego, ninguno su influencia posterior en el mundo de las artes escénicas. En varias de sus obras, el autor isabelino encuentra en la monarquía y la aristocracia a sus personajes principales, cuyos motores existenciales difieren para crear tipos más allá del héroe y del villano, aunque alguno...

Ricardo III (1955)

La tercera y última adaptación cinematográfica que Laurence Olivier realizó a partir de dramas shakespearianos, Ricardo III ( Richard III , 1955), es también la más aburrida y teatral de las tres, teatralidad cansina que se agudiza en su versión completa, que arrastra su ritmo pesado por los decorados donde Olivier intenta lucirse dando vida al ambicioso arribista y protagonista de la película. <<Me temo que cuando alguna vez vuelven a ponerla, por culpa de un respeto mal entendido, dan siempre la versión completa, aunque yo ahora la prefiero cortada, sobre todo las escenas de la batalla.>> (1) La batalla referida por el británico solo ocupa una mínima parte del conjunto, la final, pero el resto se desarrolla en espacios que insisten en el origen teatral de las imágenes que se proyectan en la pantalla; la representación que se escenifica en Ricardo III resulta menos inspirada que la más imaginativa y descarada de Enrique V ( Henry V , 1944), la primera de las tres adapta...

El animador (1960)

Según relata Laurence Olivier en sus memorias, después de felicitar a John Osborne por Cartas de identidad y Mirando hacia atrás con ira , aprovechó medio en broma, medio en serio, para preguntarle al joven autor teatral si no podría acordarse alguna vez de él al escribir una obra. Olivier recordaba que la humildad con la que el escritor aceptó tal sugerencia, le sorprendió. <<Me preguntó varias veces si de verdad me gustaría que lo hiciese.>> Y cuando el protagonista de Rebecca ( Alfred Hitchcock , 1940) recibió las primeras paginas del texto no lo dudó; quería dar vida a ese personaje. El exitoso autor, una de las fuentes literarias del Free Cinema, había escrito The Entertainer (1957), posiblemente pensando en Olivier como el protagonista de la obra, la cual resultó un éxito que, posteriormente, Tony Richardson , familiarizado con el texto que él mismo había puesto en escena teatral, llevaría a la pantalla en el film homónimo cuyo guion corrió a cargo de Nigel K...

Carrie (1951)

En sus memorias, Laurence Oliver recordaba que << William Wyler , el gran director de Cumbres borrascosas , me llamó para preguntarme si quería hacer una película con Jennifer Jones . Se trataba de Sister Carrie , de Theodore Dreiser , y me puse a leer ese maravilloso libro>>. Bravo por Olivier , que daba siempre lo mejor de sí en su trabajo y que realizó una excelente interpretación, tan espléndida fue, que Wyler la consideró el mejor retrato de un estadounidense hecho por un actor inglés. Pero, aparte del incuestionable talento de Olivier , en Carrie (1951) destaca por enésima vez la capacidad del cineasta responsable de la magistral Los mejores años de nuestra vida ( The Best Years of Our Life , 1947) para sacar lo mejor de sus actores y actrices: Jennifer Jones  dota de vida a su Carrie, le confiere emoción, dolor, esperanza, brillo, derrota; logra una de sus grandes interpretaciones. Su filmografía demuestra que la dirección de Wyler es de las más brillantes d...

Elemental, Dr. Freud (1976)

<<In 1891 Sherlock Holmes was missing and presumed dead for three years. This is the true story of that disappearence. Only the facts have been made up>> <<En 1895 Sherlock Holmes llevaba tres años desaparecido y se le presumía muerto. Esta es la verdadera historia de su desaparición. Solo han sido alterados los hechos>>. El rótulo que introduce  Elemental Dr. Freud ( The Seven-Per-Cent Solution , 1976) habla de alteración y nos lleva de lleno al terreno de la invención de las situaciones, ya de por sí alteradas al formar parte del relato de Watson ( Robert Duvall ). Pero la mayor alteración se encuentra en que ninguno de los personajes del film son los creados por Arthur Conan Doyle , pues, en este caso, la fuente literaria no es ninguna historia del escritor británico —aunque cualquier Sherlock lo deba su origen. La novela que Herbert Ross adapta a la pantalla en Elemental, Dr. Freud pertenece al estadounidense Nicholas Meyer , quien también se encargó ...

Lady Hamilton (1941)

Durante los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial,  Alexander Korda  abandonó Inglaterra y puso rumbo a Estados Unidos. Viajó  con el beneplácito de Winston Churchill, Primer Ministro británico y amigo personal del cineasta de origen húngaro. Por aquel entonces,  Korda  era el productor de mayor prestigio de la industria cinematográfica inglesa y su posición en Hollywood, miembro de la directiva de la United Artists  —creada por Chaplin , Fairbanks , Griffith y Pickford en 1919—, parecía indicar que tarde o temprano igualaría en poder a los magnates de los grandes estudios. Sin embargo, al director de La vida privada de Enrique VIII ( The Private Life of Henry VIII , 1933) le disgustaba la ciudad californiana y tomó su estancia en suelo norteamericano como la espera a regresar a su país de adopción. Pero su paréntesis estadounidense no fue exclusivamente de reposo, ni una cuestión de negocios, entre otros la conclusión de  El ladrón d...

Hamlet (1948)

Han sido muchas la veces que en la pantalla del cine o de la televisión hemos visto a Hamlet representar la mascarada con la que muestra su despecho a la podredumbre que le rodea mientras se debate entre <<ser o no ser>>, pero, de todos ellos, quizá sea el de Laurence Olivier el más famoso y prestigioso, gracias a los numerosos premios que cosechó su película, aunque esto no implica que se trate de la mejor adaptación cinematográfica de la obra de William Shakespeare , cuestión discutible si recordamos la poética Hamlet  ( Gamlet , 1964) de Grigori Kozintsev o la descarada comedia negra Hamlet va de negocios  ( Hamlet liikemaailmassa , 1987) que  Aki Kaurismäki  realizó inspirándose en el texto original.  Hamlet  (1948) de Olivier es al tiempo narcisista y fiel al texto del autor isabelino, lo cual genera cierto desequilibrio entre el afán del cineasta por dejarse notar (tanto delante como detrás de la cámara) y su intención de romper las ...

Espartaco (1960)

Impulsor y productor de Espartaco ( Spartacus , 1960), a Kirk Douglas  no le convencía la decisión de Universal Pictures de poner a  Anthony Mann  al frente del proyecto, pero lo aceptó como parte del acuerdo entre su productora Bryna y el estudio que iba a financiar la película. Por su parte, a  Mann no le convencía el enfoque del actor (ni sus intromisiones), así que a las tres semanas de rodaje, y disparado el presupuesto, ambos llegaron a un acuerdo amistoso para rescindir el contrato (75.000 dólares y la promesa de la participación del actor en un futuro film de Mann ). Dicho de otra manera,  Douglas  despidió al director, según la estrella, forzado por las circunstancias, por las dudas que le generaba y por la petición de los responsables del estudio que poco antes había respaldado al realizador de Tierras lejanas  ( Far Country ; 1954) como la elección más adecuada. Anthony Mann abandonó su puesto de buen grado, dejando como legado el i...