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Mostrando las entradas etiquetadas como mario soffici

Rosaura a las diez (1958)

Pensando en títulos con nombres de mujer, me llegan primero Rebeca ( Rebecca , Alfred Hitchcock , 1940),  Laura  ( Otto Preminger , 1944) y  Jennie ( Portrait of Jennie , William Dieterle , 1948) , tres películas que enlazan con Rosaura a las diez (1958) en el nombre femenino y en la presencia de un retrato de la mujer que les da título. Común a las cuatro también es el misterio que las envuelve y que envuelve a cada película con su propia personalidad y con su forma particular. En el caso de Mario Soffici y su Rosaura , cobra distintas formas, según quien narre los hechos que observamos en la pantalla; y que en mayor parte transcurren en el pasado. Lejos del cine social de la dramática Prisioneros de la tierra (1939) o de la cómica Kilómetro 111 (1938), Soffici nos lleva de la mano por momentos que se suceden melodramáticos, cómicos, oníricos, misteriosos, sombríos y de pesadilla. Nos conduce allí donde quiere ir y a donde llega gracias a sus cuatro personajes-nar...

Barrio gris (1954)

Al inicio de Los olvidados (1950), Luis Buñuel introdujo un rótulo explicativo que apuntaba que en las grandes ciudades, supuestos símbolos del progreso, existían espacios grises donde la miseria era el pan de cada día, y la condena de la infancia a un presente sin esperanza. Nombró Nueva York, París, Londres y, así, finalmente pudo referirse a Ciudad de México sin temor a ser señalado por quienes prefieren no ver. La calificó de <<la gran ciudad moderna>>, halago tras el cual expresó que no es <<la excepción a esta regla universal>>. Aunque la introducción fue empleada como excusa, para evitar un enfrentamiento directo con la censura, las palabras que se leen reflejan una de las múltiples verdades que se pueden encontrar en las grandes superficies urbanas de cualquier época. Sin distinción de nacionalidades, en las metrópolis de aquí y de allí viven miserias, víctimas, ausencias y carencias similares que las hermana y las sonroja. Siguiendo una línea cerca...

Kilómetro 111 (1938)

El protagonismo del popular cómico  Pepe Arias potencia el humor verbal de  Kilómetro 111 (1938), pero la verborrea cómica del actor no entorpece la denuncia social que Mario Soffici introdujo en la desfavorecida situación de los colonos de la localidad donde desarrolla su película (población cuyo nombre da título al film), también en el desengaño de Yolanda ( Delia Garcés ) y en los intereses económicos de entidades financieras y empresarios que se aprovechan de los agricultores o de los directivos de la compañía ferroviaria para la cual trabaja el protagonista, antes de que le despidan por ser <<una buena persona, pero un mal empleado>>. Todo ello posibilita a  Soffici  la crítica social que alcanzaría su máxima expresión en su obra maestra, la dramática  Prisioneros de la tierra (1939), un film sin ápice de humor en el que la tragedia se impone. Contrario a esto, en Kilómetro 111 la comicidad nunca abandona la pequeña localidad rural donde a...

El viejo doctor (1939)

Finalizan los títulos de crédito para descubrirnos un primer plano de un letrero que reza: <<... a cualquier lugar que acuda, solo me guiará el beneficio del enfermo... Hipócrates>>. La cámara se desliza hacia la izquierda de la pantalla y encuadra la sala donde un doctor atiende la herida de un niño a quien anima e insta a sonreír. Se trata de Carlos Arguello ( Enrique Muiño ), un médico comprometido con su profesión que no calla ante la precariedad y la falta de medios que observa en el hospital donde trabaja. Se cierra la escena, otras se suceden hasta que la cámara muestra a la pareja de ancianos que, descendiendo la escalera, abandona la consulta comentando que <<este médico no sabe nada... Es muy antiguo...>>, por Arguello, quien los ha atendido durante años y quien afable y comprensivo acaba de comentarles que la enfermedad que padece la mujer es la misma dolencia que ha revisado veinte veces: un achaque consecuencia de la edad. En una secuencia poster...

Mario Soffici. Pionero del cine social argentino

De haber nacido cinco centurias antes, quizá habría sido un artista en su Florencia natal o quizá un anónimo más que pasaría por la Historia sin dejar testimonio de sus actos, de sus fracasos y de sus logros. Pero Mario Soffici no nació durante el Quatroccento florentino, lo hizo el mismo año que iniciaba el siglo que sería testigo del triunfo de un invento que, desarrollado a finales del XIX, acabaría por extenderse e imponerse en los dos hemisferios donde vivió este destacado cineasta argentino. Con nueve años, su familia emigró de Italia y se asentó en la argentina Mendoza. Aquella era una edad idónea para sentir especial atracción por el circo, por sus payasos, por las acrobacias y por la magia que envolvía las pistas circulares y los escenarios que no tardarían en dejar de tener secretos para el joven. Aquel muchacho creció y su afición al circo y a la actuación se transformó en su medio de sustento, sin embargo  Soffici no destacó en la cultura argentina por sus payasada...

Viento norte (1937)

En Viento norte (1937) Mario Soffici introdujo como primer escollo para la relación entre Miguelito ( Ángel Maraña ), de familia gaucha y pobre, y María de los Dolores ( Rosita Contreras ), cuyo padre ( Juan Bono ) es un rico hacendado, las diferencias socio-económicas que les separan y, en la distancia, anuncian aquellas que afectarán al jefe de estación y a los agricultores de la cómica Kilómetro 111 (1938), al médico de barrio interpretado por Enrique Muiño en El viejo doctor (1939) y, sobre todo, a los trabajadores (esclavizados) de Prisioneros de la tierra (1939). Aunque en estas cuatro producciones  Soffici se decantó por los desfavorecidos, rechazados o explotados, solo Prisioneros de la tierra es cine social en estado puro, ya que en  Kilómetro 111  prima la comicidad del actor Pepe Arias , en  El viejo doctor  se enfrentan dos visiones de la profesión médica y en  Viento norte  fluyen la influencia gauchesca, romántica y trágic...

El extraño caso del hombre y la bestia (1950)

El dramaturgo, guionista, periodista y poeta Ulises Petit de Murat fue una de las figuras clave en el cine argentino del siglo XX y, puede que por falta de mayor conocimiento, no me resulta exagerado decir que, a día de hoy, aún se trata de su guionista de más renombre. A él se deben los guiones de dos películas fundamentales como lo son  Prisioneros de la tierra ( Mario Soffici , 1939) y La guerra gaucha ( Lucas Demare , 1942), entre otros escritos para Demare  y  Soffici . También guionizó para Hugo Fregonese , Tulio Demicheli o Leopoldo Torre Nilsson , todos ellos nombres indispensables en la cinematografía argentina. Además de Prisioneros de la tierra , su primer guion, con Soffici colaboró en otras tres producciones:  El camino de las llamas (1944), Tierra del fuego (1948) y esta adaptación del relato de Robert Louis Stevenson  titulada  El extraño caso del hombre y la bestia (1950), una adaptación que si bien no alcanza el nivel de las mejores...

Prisioneros de la tierra (1939)

El cine social argentino tuvo en el realizador  Mario Soffici  a una de sus figuras claves, a este respecto el periodista alemán  Peter B. Schummann  escribió en su  Historia del cine latinoamericano  que <<con algo más de audacia avanzó Mario Soffici en la representación de las condiciones sociales de la época. En sus películas Viento Norte (1937) y Kilómetro 111 (1938) se puso abiertamente del lado de los peones oprimidos y en Prisioneros de la tierra (1939), cuyo tema era la frustrada rebelión de los explotados cosechadores de yerba mate, llegó a crear un drama social con un lenguaje auténtico, una pieza didáctica sobre la miseria humana y el valor de algunos solitarios. Este film puede ser considerado como un verdadero precursor del cine socialmente comprometido, del cine político en América Latina, siendo uno de los trabajos más consecuentes de la cinematografía argentina.>> (1) Basada en tres relatos del uruguayo Horacio Quiroga , el i...