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Mostrando las entradas etiquetadas como carlos saura

¡Ay, Carmela! (1989)

Canta el frente del Ebro, Belchite o Bilbao. Canta la retaguardia, las trincheras, las barricadas y el resto de escenarios, elegidos o improvisados, donde suenan acordes de metralla, tambores de artillería, versos de ambos Machado, de Miguel Hernández y de García Lorca. Suena “Mi jaca”, “Suspiros de España” y otras letras populares; se entonan himnos milicianos, libertarios, legionarios y falangistas. Nace “Ay, Carmela” (“Viva la XV Brigada”) y también se escuchan “La paloma”, “Si me quieres escribir” y más temas que recogen las sensaciones y emociones en voces femeninas y masculinas cuya suma da la voz anónima que sufre, se desangra y canta su humanidad y el espectáculo dantesco que otros han creado para ellos. Escribe el chileno Carlos Morla Lynch en sus diarios que <<Siempre le da por cantar al pueblo español, hasta morir. En las tabernas, en los bares, en las plazas, en Madrid, sin piernas, sin brazos, siempre cantan.>> Y aquí Morla emplea pueblo sin distinción de bando...

Bodas de sangre (1981)

Varios nombres imprescindibles de la cultura española del siglo XX se citan en Bodas de sangre (1981), la adaptación musical que Carlos Saura realizó de la obra teatral homónima de Federico García Lorca , el drama que deparó el primer gran éxito en vida al poeta granadino, a este y al otro lado del Atlántico —según cuenta Ian Gibson en la biografía del lírico, su triunfo en Argentina  durante su visita, que se prolongó durante el otoño de 1933 y el inverno del 34,  fue apoteósico y le posibilitó su independencia económica. La película supuso un cambio en el cine de Saura y el inicio de su colaboración con el bailarín Antonio Gades , que se completaría con Carmen (1983) y La hora bruja (1986). El film abarca un único ensayo del montaje que pretende llevar a cabo Gades con Cristina Hoyos , la tercera pieza clave del tríptico, como primera bailarina en el papel de la novia, pero antes observamos la llegada del equipo artístico, sus preparativos y el calentamiento durante e...

La tarde del domingo (1957)

La práctica final de Carlos Saura fue La tarde del domingo (1957). Al año siguiente, ya estaba dando clase en la Escuela de Cine en la que acababa de graduarse, pero esto queda en lo anecdótico y ahora intentaré centrarme en las sensaciones que me produjo la media hora de duración de este film en el que a priori se aprecia influencia neorrealista; la misma que todavía seguirá en su primer largometraje: Los golfos (1959). A priori, porque dicha influencia provine más que del cine italiano, de la novela realista que empezaba a asomar en España en la década de 1950 y de la necesidad de detallar una cotidianidad que Saura  acota a unas horas del domingo: del amanecer hasta que la protagonista arranca la hoja del almanaque que anuncia un nuevo día. En La tarde del domingo no hay el sentimentalismo, ni la compasión, ni el humor de un De Sica , ni el dolor del alma humana a la que pretende acceder un Rossellini ; hay un cineasta que toma una situación de la realidad y la expone en una...

Carmen (1983)

El Flamenco apenas suena en el húmedo norte atlántico peninsular, es un arte musical nacido en tierras meridionales, más secas y soleadas, quizá debido a ese baño de sol también sea más furioso y menos saudoso que los cantares de Rosalía y la poesía de Manoel Antonio o, ya en tierras al sur del río Miño, que el Fado portugués, del que dicen nacido en barrios lisboetas y de raíces que alcanzan las Cantigas de Amigo galaico-portuguesas, muchas de las cuales miraban al Atlántico evocando el amor lejano con el sustantivo “amigo”. El nombre propio Carmen es común en toda la geografía española, pero el personaje descrito por Prosper Mérimée en su relato es singular, se ancla en un lugar y en un tiempo determinado. La imagen femenina idealizada en la obra literaria es la referencia de las adaptaciones cinematográficas y de la famosa ópera de Georges Bizet , pero la mayoría de quienes la adaptaron, no así su creador literario, que mantenía un contacto estrecho con España, no estaban familiar...

La caza (1965)

La década de 1960 fue testigo del nacimiento de El cochecito ( Marco Ferreri , 1960),  Viridiana ( Luis Buñuel , 1961), las berlanguianas  Plácido (1961) y  El verdugo (1963), Nunca pasa nada ( Juan Antonio Bardem , 1963),  El mundo sigue (1963) y  El extraño viaje (1964), ambas de  Fernando Fernán Gómez ,  y El camino ( Ana Mariscal , 1963), y, aunque resultaba en extremo complicado realizar cine personal y películas que reflejasen realidades humanas y sociales de la época, las hubo y es, quizá, hasta la fecha, el decenio más brillante y creativo de la cinematografía española. A los nombres de Buñuel , en un retorno tan breve como magistral y contundente, Berlanga o Fernán Gómez se unían los miembros del "nuevo cine", cuya punta de lanza la encontramos en Carlos Saura y Los golfos (1959). Durante aquellos años vieron luz  La tía Tula ( Miguel Picazo , 1963), Young Sánchez ( Mario Camus , 1963), La busca ( Angelino Fons , 1966) o Nu...

Llanto por un bandido (1964)

Apostar por el documentalismo y por el pesimismo que dominan la cruda descripción de la cotidianidad de  Los golfos  (1959) fue un comienzo agridulce para la carrera profesional de Carlos Saura . Amargo por su encontronazo con la censura, que la relegó al ostracismo, y dulce porque se trata de un documento excepcional y único dentro del cine español. En su siguiente película, realizada porque fue su oportunidad de volver a dirigir,  Saura  contó de nuevo con la colaboración de  Mario Camus  en la escritura del guión, pero Llanto por un bandido (1963), coproducción española, francesa e italiana, evidencia carencias que no se observan en el anterior trabajo del cineasta aragonés. El ser una superproducción le permitió contar con un reparto internacional (al que se sumaron, en una breve intervención,  Buñuel  y Buero Vallejo ) y con la holgura de medios económicos impensables para  Los golfos . Pero, a pesar de todos los recursos materiales y h...

Los golfos (1959)

<<Hay quien dice que Los golfos recuerda a Los olvidados , y yo la vi mucho tiempo después. No había ninguna influencia clara. Solamente quería hacer una película que reflejara una cierta realidad española a través de la historia de unos chicos. En eso estábamos completamente de acuerdo Mario Camus , Daniel Sueiro y yo.>> Carlos Saura  (1) Debido a necesidades intelectuales, personales, políticas o humanistas, el realismo cinematográfico fue consecuencia natural a la situación de algunas naciones implicadas en la Segunda Guerra Mundial —en el caso de Japón, en la inmediata posguerra, incluso se podría hablar de una imposición, consecuencia de la censura militar estadounidense que prohibía los films de época, con el fin de evitar la exaltación nacionalista—. Y también fue natural su desaparición o, si se prefiere, su evolución hacia otras formas de expresión durante los primeros compases de la década de 1950. Por aquel entonces, en España, algunos cineastas intentaron ...

La prima Angélica (1973)

Luis ( José Luis López Vázquez ) exhuma los restos de su madre, muerta veinte años atrás, para darles sepultura en el pueblo natal de ésta. Pero esto no es más que una excusa para que Carlos Saura pueda ofrecer una perspectiva original de los recuerdos de este hombre maduro que viaja en su mente a la infancia, y lo hace con su cuerpo de adulto (herramienta narrativa ya utilizada por Ingmar Berman en Fresas salvajes ). Para Luis el regreso al pueblo donde pasó varios años de su niñez es el detonante de imágenes que le conducen a los inicios de la Guerra Civil, sobre todo cuando se encuentra con una Angélica ( Lina Canalejas ) en edad madura. Luisito había llegado a casa de su abuela para pasar un mes, tras el cual regresaría con sus padres a su hogar madrileño, pero el inicio del conflicto lo cambia todo, y provoca que permanezca en la pequeña ciudad más de lo esperado. El nuevo hogar de este niño, alejado a la fuerza de sus padres, es un hogar burgués de ideas conservadoras, dond...