El cine de Hollywood mitificó desde sus orígenes el viejo oeste, fantaseando un espacio habitado por pistoleros más rápidos que el viento y héroes que, entre otros objetivos, pretendían vengar las injusticias cometidas por villanos menos ágiles en el uso del colt. Ese mismo espacio, adulterado por el celuloide, sería caricaturizado más si cabe por Sergio Leone , cuya irrupción en el western coincide con (y acabará por agudizar) la crisis de un género que, crepuscular, agonizaba en su propia leyenda. Pero, en realidad, nunca llegó su exhalar su último suspiro y, a principios de la década de 1990, como consecuencia de los éxitos comerciales de Bailando con lobos ( Dancing with Wolves ; Kevin Costner , 1990) y Sin perdón ( Unforgiven ; Clint Eastwood , 1992), se produjo el enésimo renacimiento de un género tantas veces dado por fallecido y tantas otras resucitado. Ante...