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Mostrando las entradas etiquetadas como carol reed

El tormento y el éxtasis (1964)

Si no el más grande, Miguel Ángel sí es uno de los más grandes artistas de la Historia. Escultor, arquitecto, poeta y pintor ocasional y excepcional, su legado artístico continua brillando en Florencia, Roma y en cualquier lugar donde haya quien se adentre en la obra de este toscano que priorizó su libertad creativa e inspiró e inspira a tantos. ¿Cómo era Miguel Ángel, el hombre y el artista? ¿Tal dualidad se complementaba o vivía en conflicto? Es difícil saberlo, ya no por una cuestión de datos o de evidencias, sino porque es complicado saber cómo son los demás, una complejidad pareja a la de conocerse a uno mismo sin ocultarse ni justificarse. Es más fácil decir “conócete a ti mismo”, que lograrlo. Imagínense si se trata de conocer a alguien que vivió cinco siglos antes. Imposible. Ni los biógrafos pueden hacer un retrato perfecto del biografiado, pues, aparte de la interpretación de los datos, la subjetividad puede que inconsciente, y de las licencias “poéticas” que puedan tomarse l...

Trapecio (1956)

Como los mejores films de  Carol Reed ,  Trapecio  ( Trapeze , 1956) es un drama de interioridades en conflicto. Cada uno de los componentes del trío protagonista sufre su lucha consigo mismo y con el entorno; ya se trate de la atracción-rechazo que Lola ( Gina Lollobrigida ) genera en Mike ( Burt Lancaster ), la necesidad de esta de medrar, sin plantearse la ética de los medios empleados, o la pérdida de ingenuidad de Orsini ( Tony Curtis ), cuya inocencia le hace ser la “víctima” perfecta para la arribista interpretada por  Lollobrigida , pero es el personaje de  Lancaster  el único que parece padecer y sentir su interioridad, de modo que también es quien mantiene la función a flote. En la filmografía de Carol Reed abundan los conflictos emocionales y personales, las lealtades y los engaños, las pasiones y las traiciones, culpas y redenciones. En esos temas se encuentra lo mejor de su obra cinematográfica — Larga es la noche ( Odd Man Out , 1946), El íd...

Oliver (1968)

Salvo personajes y situaciones, poco más hay de Charles Dickens en la adaptación musical de Oliver Twist realizada por Carol Reed . Y no lo hay porque el cineasta no adapta directamente la novela, sino que adapta el libreto musical de Lionel Bart . De tal manera, las calles de Londres se transforman en otro Londres y los personajes se distancian del drama londinense decimonónico para ubicarse en su fantasía. Dudo que cualquier adaptación musical pudiese ser de otro modo; me refiero a que no perdiese la esencia del autor de Historia de dos ciudades , pues el género musical tiende a frivolizar e infantilizar y a dar prioridad al espectáculo, a los números musicales y las canciones. Quizá por tales motivos, este género cinematográfico arraigó con mayor fuerza en el país donde surgió, Estados Unidos, pero esto no quiere decir que no haya habido intentos en otros lugares. Uno de ellos es la británica Oliver ( Oliver! , 1968), que parte del drama del pequeño huérfano que da título a la pe...

Carol Reed. Un cineasta a recordar

Entre otras formas de conocimiento y de ignorancia, se conoce desconociendo. Esto que parece incongruente, quizá lo sea; o puede que se justifique si digo que en muchas ocasiones conocemos (o creemos conocer) en limitaciones que nos pasan desapercibidas, precisamente por nuestro propio desconocimiento, y valoramos condicionados por ello. Lo cierto es que nos limitan y, aun peor, nos limitamos y conformamos, pero si dejásemos de reducirnos a lo grande y reflexionásemos sobre lo que creemos saber, ya no serían la desmemoria, la sabiduría popular, la publicidad, la propaganda o la popularidad de fulano y mengana las que juzgasen por nosotros; pues, en la ignorancia, juzgamos desde ellas y no desde el saber que presumimos, pero del que no me extrañaría que careciésemos. Así, en manos de la ignorancia, del olvido, del desinterés o del patrón de moda, dejamos escapar oportunidades para conocer, sentir y experimentar; y ya si hablamos de cine, para acercarnos a cineastas y obras que han engra...

Se interpone un hombre (1952)

En sus películas urbanas y nocturnas — Larga es la noche ( Odd Man Out , 1946),  El tercer hombre ( The Third Man , 1948) y Se interpone un hombre ( The Man Between , 1952)—, Carol Reed se mueve como pez en el agua para filmar angustia, inquietudes, imposibilidad, espectros y ruinas materiales y humanas, tensiones y espacios donde nada parece estable, salvo la inestabilidad de conflictos internos y confrontaciones externas como la que se vive en las dos zonas donde se desarrolla la intriga y el drama de Se interpone un hombre . En las ruinas y escombros berlineses, en la partición este-oeste y, más que nada, en la ingenuidad y descubrimiento de Susanne Mallison ( Claire Bloom ), recién llegada a Berlín, esta película basada en la novela Susanne in Berlin , de Walter Ebert, es el reflejo femenino de El tercer hombre , pero también es un film que, en la admiración de un niño hacia la figura adulta que venera, bebe de  El ídolo caído  ( The Fallen Idol , 1947) , y de La...

Nuestro hombre en La Habana (1958)

El engaño y la mentira forman parte del espionaje y también del universo literario. En ambos casos, espías y escritores inventan ficciones y personajes, crean seres inexistentes a los que atribuyen sentimientos, emociones, necesidades, motivos. En definitiva, los hacen pasar por reales para llevar a cabo su engaño. El ejemplo real, quizá el más popular, del espía que se inventa agentes para llevar a cabo sus fines lo encontramos en Juan Pujol, “Garbo”, quien durante la Segunda Guerra Mundial creó una red de espionaje formada por agentes inexistentes, pero que resultaron más efectivos que posibles espías de carne y hueso. El de ficción podría ser el vendedor interpretado por Alec Guinness en Nuestro hombre en La Habana ( Our Man in Havana , 1959), que también crea su propia red de espionaje, aunque él lo hace para obtener el dinero que le permita dar a su hija una vida de comodidades y lujos. Este personaje es a su vez creación de la mente de Graham Greene , un escritor que desarrolló...

Larga es la noche (1947)

Antes de la guerra, Carol Reed ya había realizado películas tan logradas como El amor manda ( Happy Holyday , 1938), pero fue tras la Segunda Guerra Mundial cuando enlazó una serie de títulos magistrales que da cuenta de su calidad como cineasta. La película que abre ese periodo de esplendor, Larga es la noche ( Odd Man Out , 1947), es un soberbio y sombrío retrato humano, urbano y nocturno con el conflicto británico-irlandés de telón de fondo. Calles, locales, casas y personas, todos parecen estar atrapados entre dos antagónicos, pero también entre egoísmos y miserias propias y extrañas. Su tono espectral y nocturno; sus personajes, las interpretaciones, la sensación de estar atrapados en una pesadilla, la imposibilidad de despertar y liberarse, la tensión y la subjetividad potenciadas por el estilo empleado por Carol Reed hacen de esta magistral película un film moderno que no se ancla en más tiempo que el de la interioridad humana. Tanto la oscuridad de la noche como la lluvia ...

El ídolo caído (1948)

Hay cineastas a quienes acabamos conociendo sobre todo por una película, aquella que, siendo o sin ser la mejor, puede llegar a eclipsar la totalidad de su obra. Este brillo que ensombrece no es exclusivo del cine, también es aplicable a novelistas y a otras personalidades artísticas cuyas creaciones abarcan mucho y más, pero que la mitificación y la popularidad de uno de sus títulos convierten al resto del conjunto en víctimas del ostracismo popular. Por fortuna para sus historias y posibles lectores, esto no sucede con la narrativa de  Graham Greene ; al menos hasta ahora. No obstante, cuando se habla de sus trabajos para el cine, inmediatamente, El tercer hombre ( The Third Man , 1949) saca pecho y exclama "¡aquí estoy yo!", aunque haya más aportes y, quizá, alguno incluso mejor. En la misma ignorancia, aunque en menor medida, esta circunstancia —la de ser recordado ent...

El tercer hombre (1949)

Holly Martins ( Joseph Cotten ) llega a Viena con la esperanza de aprovechar el nuevo comienzo que le brinda Harry Line, a quien espera encontrar en la estación. Sin embargo, Holly se ve obligado a cambiar sus planes, cuando descubre que su viejo amigo acaba de morir en un accidente. La mala noticia trastoca los planes del viajero y lo conduce hasta el cementerio donde por primera vez observa a los personajes que frecuentará durante su estancia en la capital austriaca, siendo el mayor Calloway ( Trevor Howard ) el primero con quien mantiene contacto. El oficial inglés le informa de los hechos, al menos le señala que el fallecido era un criminal. Holly niega, se altera, rechaza las palabras que escucha y se deja llevar por la ira que siente hacia el mayor. Su negativa le impulsa a quedarse para descubrir la verdad sobre Harry, demostrar su inocencia y limpiar su nombre. De este modo, Holly se convierte en uno de los personajes de sus novelas baratas. Asume el rol de héroe romántico ...