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Mostrando las entradas etiquetadas como mario monicelli

El médico y el curandero (1957)

Que Mario Monicelli fue uno de los más grandes cineastas italianos lo sabe cualquiera con una mínima noción histórica del cine; pero, curiosamente, incluso quienes se consideran expertos en la materia, suelen omitir al realizador de Un héroe de nuestro tiempo ( Un eroe dei nostri tempi , 1955) cuando se les pide que citen los nombres de los directores transalpinos más destacados. De inmediato, y por méritos propios de cada uno de los nombrados, suelen pronunciarse los Federico Fellini , Vittorio De Sica , Luchino Visconti , Roberto Rossellini y quizá alguien indique Pier Paolo Pasolini ; pero el de Monicelli , al igual que el de Marco Ferreri , otro indispensable e inimitable de la cinematografía italiana (y española), apenas se cita. El responsable de obras maestras como Guardias y ladrones ( Guardie e Ladri , 1951), film codirigido junto a Steno , Rufufú ( Il soliti ignoti , 1958), La Gran Guerra ( La Grande Guerra , 1959) o Los camaradas ( I compagni , 1963) fue fundament...

Totò busca piso (1949)

El inicio de Totò busca piso ( Totò cerca casa , 1949) exhibe desenfado mientras señala y muestra varios problemas de las grandes áreas urbanas donde millones de personas chocan, se bañan en las playas pegadas unas a otras por falta de espacio o llegan tarde al trabajo porque el transporte público va hasta los topes. Pero el narrador precisa: <<el problema de los problemas: una casa>> y ese problema afecta a Totò , el protagonista del primero de los nueve largometrajes que Mario Monicelli y Steno , de nombre Stefano Vanzini , dirigieron juntos. Ya desde este primer momento común, y con Age y Scarpelli en el guion, los apuros azuzan la picaresca en los personajes de Monicelli y Steno . Y Beniamino ( Totó ) es el primero de tantos. Vive con su mujer ( Alda Mangini ), su hijo ( Mario Gattari ) y su hija ( Lia Amanda ) en el sala de un colegio porque su sueldo en la oficina no le alcanza para pagar el alquiler de un piso. En ese mismo trabajo, entre papeleo y papeleo y más...

Mario Monicelli. Ironía a la italiana

El deseo como motor existencial es fundamental para poner en marcha a las personas. Si la situación es de precariedad, se desea una mejora y esto lleva a activar las neuronas y buscar opciones y soluciones. Los personajes de Mario Monicelli viven condicionados por su entorno, por la situaciones que les empujan a intentar dejar atrás la miseria o la guerra, los apuros y el hambre. Lo suyo es sobrevivir en busca de mejores condiciones y, para ello, suelen emplear la picaresca. Pero ni los más pícaros de los suyos logran esquivar el fracaso o ver cumplido su objetivo. Son quijotescos en su empeño, egoístas en su miedo, cobardes en su temor a perder lo poco que tienen o sencillamente no pueden dejar de ser los ignorados, los prescindibles, la carne de cañón, ya sean cómicos, guardias, ladrones, héroes de nuestro tiempo, soldados, caballeros andantes, pequeñoburgueses u obreros de una fábrica. <<Me di cuenta con los años, analizando los trabajos que había ido realIzando, que casi sie...

Un burgués pequeño, muy pequeño (1977)

<<No querría que esto pudiese parecer una excesiva crítica a Sordi : en el fondo probablemente sin darse cuenta, el tipo que él forma tan inteligente y vívida ha creado se necesitaba como modelo, era necesario por la sociedad que vive en absoluta falta de sentido crítico. Para convertirse en un verdadero gran cómico, "universal" (como se diría) le hace falta un poco de sentido crítico; un poco de maldad intelectual, ¡tras tanta maldad visceral! Cabría la posibilidad, en efecto, de intercalar en su personaje algo que le falta: un poco de piedad, es decir, de conocimiento autopersonal y del mundo, aunque fuese de un mundo irracional y sentimental. Debería ser menos elíptico, menos amistoso; nosotros, que nos encontramos en medio, lo comprendemos rápidamente, los extranjeros (es decir, el espectador en el sentido absoluto) no. Él debe volver explícita aquella extrema sombra de piedad que permanece, sin embargo, en su infantilismo y que puede conmover a pesar de la monstruo...

Juventud perdida (1948)

La realidad expuesta por los cineastas neorrealistas no es exclusiva del espacio físico, donde las más de las veces la miseria, el mercado negro, la delincuencia, la guerra o la carestía se hacen visibles en calles, hogares y pueblos. Más importante para ellos era el cómo dicho espacio afectaba al conjunto humano que lo ocupaba. Son los distintos tangibles e intangibles inherentes a la época retratada y, de no mirar su año de producción, 1948, su ubicación geográfica y su tema central: la pérdida de valores en la juventud de la posguerra, el segundo largometraje de Pietro Germi podría pasar por un film que se distancia de las supuestas formas neorrealistas para, entre ambientes universitarios, familiares y clubes nocturnos, bascular entre el noir , el drama juvenil y el policíaco. Esta alternancia genérica permite el acceso de  Juventud perdida ( Gioventú perduta , 1948) al peligro real que amenaza a la juventud de la posguerra, de la cual forman parte los asaltantes que, pisto...

Años difíciles (1948)

Las comedias italianas realizadas en la inmediata posguerra optaron por los escenarios reales, por personajes de carne y hueso y por las historias en apariencia sencillas que desvelan complejidades del presente o del pasado cercano. Esta elección las contrapone con las comedias de "teléfono blanco", aquellas realizadas durante el fascismo, y las ubica dentro del neorrealismo cinematográfico que eclosionó en Italia en la segunda mitad de la década de 1940. Son historias que asumen el humor pero no escapan del drama ni de la tragedia, son historias que realizadores como Luigi Zampa manejaron a la perfección para mostrar realidades como las expuestas en Vivir en paz ( Vivere in pace , 1947) o en la más ambiciosa  Años difíciles ( Anni difficili , 1948). Ambas nos confirman la intención del cineasta y su idea de que <<reírse de los propios defectos es la mayor virtud de los pueblos civilizados>> y, añado, también de las personas que los componen. Porque ¿qué es un...

¡Queremos los coroneles! (1973)

Enfrentándose a su tiempo, el  Voltaire  narrador y cuentista asumía la ironía y la irreverencia para exteriorizar impresiones y su disconformidad con fanatismos religiosos, totalitarismos políticos o cualquier sinsentido del siglo de las luces, su siglo. Por eso me gusta su Cándido , el optimista, porque mantiene su lucidez y su modernidad intactas gracias al tono paródico que lo hace cercano a cualquier época, un tono que también descubro en Chaplin , que hizo de la farsa el medio ideal para expresar su disconformidad con aspectos político-sociales del momento que le tocó vivir, fuese la irracionalidad de la guerra en Armas al hombro ( Shoulder Arms , 1918), las miserias que nos llegan a través de su vagabundo o los totalitarismos en El gran dictador ( The Grat Dictator , 1940). Igual simpatía siento por las sátiras cinematográficas de Luis García Berlanga  o de Mario Monicelli , cineastas que eligieron la comedia y la burla para ofrecernos circunstancias sociales ...

Un héroe de nuestro tiempo (1955)

En su segunda colaboración con el realizador  Mario Monicelli ,  Alberto Sordi  dio vida a un personaje que anunciaba a futuros antihéroes de la “comedia a la italiana”, muchos de los cuales serían interpretados por el propio actor, porque, vista su capacidad de captar y caricaturizar la humanidad de sus modelos, ¿quién mejor que el gran Albertone para dar credibilidad y burla a hombres corrientes como este don nadie patético e infantil, que sufre mil y una desventuras como consecuencia del temor extremo que su tía y su ama de llaves le han inculcado desde la cuna? Sumiso, pusilánime, egoísta, mezquino son algunos rasgos que definen al siempre miedoso y ambiguo Alberto Menichetti ( Alberto Sordi ), un pequeñoburgués que anota en su agenda los hechos en los que se ve envuelto con la única finalidad de mostrarlos en caso de que cualquier malentendido lo señale como culpable. Él no es un héroe, al menos no uno al uso, ni siquiera es medio valiente y sí todo cobarde. Lo ...

Las infieles (1953)

La impresión inicial que produce  Las infieles (Le infedeli) puede inducir al error de pensar que se trata de una comedia de infidelidades o de enredo, ya que los personajes que se reúnen en la agencia de detectives, al principio del film, parecen los típicos de una comedia; sin embargo, a medida que avanzan los minutos, esa primera impresión se diluye para dejar paso al egoísmo de personajes como Giovanni Azzali ( Carlo Romano ), el millonario que acude a la agencia de investigación porque cree su esposa le es infiel. El encargado de encontrar la prueba de infidelidad es un tal Osvaldo ( Pierre Cressoy ), sin embargo, no logra ninguna evidencia de que Luisa Azzali ( Irene Papas ) mantenga un idilio extramarital. El informe de Osvaldo placaría la angustia de cualquier marido celoso, menos la de ese empresario que insiste en buscar el indicio de infidelidad que le permita pillar in fraganti a su esposa, para de ese modo conseguir el divorcio sin tener que darle ni una sola lir...

Vida de perros (1950)

Entre 1949 y 1953, Mario Monicelli y Steno ( Stefano Vanzina ) codirigieron nueve películas, entre las cuales se encuentra esta comedia sobre cómicos y la precariedad en la que se mueven. Su tono es realista porque mira la miseria de cara, una similar a la expuesta en la pantalla por el irrepetible y heterogéneo grupo de directores y guionistas que dieron forma y sentido al   neorrealismo . Aunque no fueron protagonistas,  Monicelli y Steno  formaron parte de ese momento que miraba los distintos problemas sociales —una novedad respecto al periodo anterior—, concienciando de los hechos que asolaban a buena parte de la población. Sin embargo,  Vida de Perros (Vita da cani , 1950) solo toma aquellas características neorrealistas que precisa para ofrecer la realidad que rodea a una compañía de actores desde el humor, no exento de drama y tragedia, que sería un antecedente claro de la posterior  comedia a la italiana . Monicelli tenía claro que la ...

Guardias y ladrones (1951)

Un comentario sobre Guardias y Ladrones ( Guardie e ladri , 1951) adaptado a los tiempos de la alta velocidad y de las pocas palabras podría ser el que sigue: espléndida comedia, con los inolvidables Aldo Fabrizi y Totò , y la no menos inolvidable dirección de Mario Monicelli y Stefano Vanzina , más conocido por Steno , fundamentales en el desarrollo de la comedia italiana. Stop. Habrá quien, mejor adaptado a la época, con más prisa o con mayor capacidad de síntesis, incluso emplee dos o una palabra para definir el film, pero dudo que una sola palabra nos acercase a este espléndido, divertido, irónico y al tiempo tierno y amargo retrato del pícaro y del medio que habita y le obliga a sobrevivir al margen de la ley representada por un hombre igual de corriente, cuyo empleo de guardia le permite comida, cuatro paredes y un techo sin goteras bajo el cual vivir. Pero ¿y si pierde el empleo? Creo que una mejor opción que adaptarse a la velocidad actual, es adaptar la velocidad al ri...