Tomando como punto de partida la novela de Muneki Yamada , Tetsuya Nakashima estructura Conociendo a Matsuko ( Kiraware Matsuko no isshô , 2006) en flashes temporales y fragmentos de memoria, de representación y de estética (neo)kitsch desde los que saca a relucir la realidad hiriente de una vida entregada al amor, pero marcada por un mundo perverso que, a cambio de su generosidad, le devuelve abusos, soledad, indiferencia, malos tratos. Lo hace rompiendo la linealidad temporal y alterando el orden estructural, lo que supone una liberación de la narración que apuesta por el colorido, por la veloz sucesión de escenas (lograda en la sala de montaje), por la mixtura genérica e incluso por la caricatura y el vídeo-clip para enfatizar el sufrimiento del que Matsuko Kawajiri ( Miki Nakatani ) se protege soñando y cantando felicidad, pues su existencia se desarrolla entre la esperanza de ser feliz y la condena de no poder serlo. Dicho sufrimiento, al intent...