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Mostrando las entradas etiquetadas como bette davis

Banquete de bodas (1956)

Durante las décadas anteriores, la MGM se había decantado por la evasión y el trasladar sus historias a lugares fantasiosos, incluso los que respondían a lugares reales sonaban a ensoñación. La empresa fundada por Marcus Loew y dirigida por Louis B. Mayer apostaba por el glamour, las estrellas, la superficialidad de las historias y los finales felices, incluso en el drama todo sonaba hueco y feliz. Era un modo de atraer al público, al que apartaba de la realidad mundana, al menos de aquella que pudiese generarle pesadumbre y malestar, y, por lo general, prescindía en sus producciones de cualquier atisbo de realismo. El estudio ofrecía a su público la posibilidad de evadirse y soñar ser un detective elegante e infalible a lo Philo Vance, pasear por Oz o cantar bajo la lluvia, cuando no acompañar a Tarzán por la jungla, ladrar junto a Lassie o sufrir un subidón de azúcar en las películas con el “angelical” Mickey Rooney o la jovencita Elizabeth Taylor. Los jóvenes estadounidenses de posg...

Sembrando ilusiones (1972)

Pienso en los títulos que suman entre los cuatro protagonistas de Sembrando ilusiones (Lo scopone scientifico, 1972) y me hago una idea de su legado cinematográfico y su impronta en la historia del cine. Estos cuatro mitos de la gran pantalla, Alberto Sordi, Silvana Mangano, Joseph Cotten y Bette Davis, se enfrentan en el juego de cartas “la escoba”, inventado en Italia en el siglo XVI y exportado a otros lugares. Existen variantes y diferentes reglas, pero “la escoba” que aquí asoma y da título a esta película de Luigi Comencini, cuyo guion corrió a cargo de Rodolfo Sonego, es la “científica”. <<Un juego muy antiguo, creo, inteligentísimo, terrible, despiadado…>>, explica la millonaria (Davis) en una entrevista que emite la radio. Y no exagera, ese juego de naipes reúne y enfrenta a dos parejas que compiten, sufren y se dejan la piel por distintos motivos. La formada por Peppino (Sordi) y Antonia (Mangano), matrimonio con hijos, quiere salir de pobre; y la de George (Cott...

Juárez (1938-1939)

En la década de 1930, la Warner tenía en nómina a estrellas de la talla de James Cagney , Bette Davis y Edward G. Robinson , pero la que más brillaba era Paul Muni . Gracias a títulos como Scarface ( Howard Hawks , 1932),  Soy un fugitivo ( I Am a Fugitive from a Chain Gang ,  Mervyn LeRoy , 1932) o La tragedia de Louis Pasteur ( The Story of Louis Pasteur ,  William Dieterle , 1936), el actor había alcanzado la posición privilegiada que le permitía exigir un ritmo de trabajo más pausado que el del resto de asalariados del estudio, que solían realizar entre seis y siete largometrajes al año. La producción en cadena era imparable tanto en la Warner como en las demás compañías de aquel Hollywood dorado e idealizado tras su desaparición, donde, salvo excepciones, ningún actor ni actriz lograban “imponerse” a los mandamases de las fabricas de sueños y sucedáneos de celuloide. Muni lo logró en la medida de lo posible. Su posición de estrella le permitía exigir a Jack Wa...

Amarga victoria (1939)

Puede que no sea la intención principal, quizá ni siquiera la secundaría, pero existe un buen número de películas producidas dentro del sistema de estudios clásico —aproximadamente, el periodo que abarca desde 1924 hasta la década de 1960— que posibilitan el debate sobre los temas e ideas que plantean. Sus responsables quizá no lo tengan en cuenta o lo den por cerrado, con sus respuestas cinematográficas, pero dicha posibilidad, la de confrontar ideas, existe y Amarga victoria ( Dark Victory , 1939) es un buen ejemplo. Asoma en la evolución de Judith Traherme ( Bette Davis ) y en su respuesta a ¿vivir una mentira feliz o ser consciente de una verdad hiriente? Más si cabe, cuando dicha verdad conlleva aceptar la inminencia de su muerte. Judith es una mujer altiva que aparentemente lo tiene “todo”, amigos, dinero, atractivo, salud,… aunque esta última empieza a fallar y, a pesar de sus reticencias iniciales, acaba visitando a Frederick Steele ( George Brent ), el especialista que, tras...

Alarma en el Rin (1942)

Salvo excepciones como Tres camaradas ( Three Comrades ; Frank Borzage ; 1938), El gran dictador ( The Great Dictator ; Charles Chaplin , 1940) o Enviado especial ( Foreign Correspondent ; Alfred Hitchcock , 1940), previo a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, los estudios de Hollywood se mantuvieron al margen de los hechos que afectaban a Alemania y que acabarían por afectar a otros países. Y no lo hacían por temor a ver sus producciones censuradas en un mercado cinematográfico tan importante como el alemán, de modo que los intereses económicos condicionaron la pauta a seguir hasta que los estadounidenses se vieron envueltos en la guerra tras el ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. A partir de entonces se produjo un cambio en la política de los estudios cinematográficos y su maquinaria propagandística empezó a producir películas que encaraban de manera directa la amenaza nazi.  Ser o no ser ( To Be or Not to Be ; Ernst Lubitsch , 1942...

Muerte en el Nilo (1978)

Los relatos que he leído de  Agatha Christie  desaparecieron de mis recuerdos apenas cerré sus tapas, sin embargo nunca podré olvidar la adaptación cinematográfica que Billy Wilder realizó de una intriga de la escritora inglesa en  Testigo de cargo  ( Witness for the Prosecution , 1957), un filme que, a pesar de su origen literario, es wilderiano en su concepción, en su cinismo y en su desarrollo, aunque algunos creyeron ver en él la sombra de Alfred Hitchcock , otro ilustre y excepcional cineasta, pero cuyo cine nada tiene que ver con el del autor de El apartamento ( The Apartment , 1960). Entre el resto de adaptaciones que parten de la imaginación y de la narrativa de  Christie  también me vienen a la memoria  Diez negritos  ( And Them There Were None , 1945), de René Clair , y los dos primeros títulos que Jim Bradbourne y Richard B. Goodwin produjeron a partir de narraciones de la novelista:  Asesinato en el Orient Express  (...

Bette Davis. Un torbellino de talento

<<Todos me conocen. Yo en cambio no he conseguido conocerme>>. (Margo Channing en Eva al desnudo ) La Margo interpretada por Bette Davis en el magistral filme de Joseph L. Mankiewicz  habla de una doble realidad que quizá compartiese con la actriz que la encarnó. Todos la conocimos a través de sus interpretaciones, pero ¿quién o cómo era  Ruth Elizabeth Davis ? puede que ni ella misma lo supiera. Yo lo ignoro. Solo sé quienes fueron sus Mildred Rogers, Julie Marsden, Leslie Crosbie, Judith Traharne, Regina Hubbart, Margo Channing, Baby Jane Hudson, Charlotte Hollis y tantas otras mujeres ambiguas y temperamentales, en ocasiones mezquinas, a menudo manipuladoras y ambiciosas. Tampoco me parece prioritario conocer aspectos de su vida personal, que, en realidad, ni me importan ni me afectan. En cambio, sí me interesa su legado artístico, aquel que ha sobrevivido el paso del tiempo para descubrirnos a esos personajes ambiciosos, rebeldes y determinados a co...

La loba (1941)

El habitual intercambio entre los diferentes estudios cinematográficos posibilitó que William Wyler dirigiese para la Warner Brothers Jezabel  ( Jezebel , 1938) y La carta  ( The Letter , 1940) cuando trabajaba para Samuel Goldwyn , o que la estrella de ambos filmes (y del estudio de los hermanos Warner ) protagonizase  La loba  ( The Little Foxes , 1941), una producción Goldwyn , a cambio de que el productor independiente (y uno de los primeros magnates de Hollywood) cediese a su astro  Gary Cooper  para el rodaje de El sargento York ( Seargent York ,  Howard Hawks , 1941). Ese contante intercambio posibilitó que a las órdenes de  Wyler ,  Bette Davis  pasase de ser una estrella de moda (probablemente pasajera como tantas otras) a la espléndida actriz que inmortalizó en la gran pantalla a las maquiavélicas, egoístas y para nada inocentes protagonistas de los tres films que protagonizó para el realizador de Los mejores años de nuestr...