Encontrar un film que se consideraba perdido siempre es un feliz encuentro, más si cabe al tratarse de una pieza clave en el desarrollo o en la historia de la cinematografía de cualquier país. Esa dicha cultural y cinematográfica se sintió en la Cinemateca Boliviana en 1989, cuando remitieron al centro varias cajas que contenían fotogramas de Wara Wara (1929), en número suficiente como para intentar reconstruirla a partir de las noticias existentes sobre ella y del texto de la obra teatral La voz de la quena , de Antonio Díaz Villamil , quien también había participado en el guion de este film que, hasta entonces, se daba por perdido. Aunque se trata de una reconstrucción (que llevó veinte años de trabajo) de lo que se supone fue el film original de José María Velasco Mardona , el resultado permite hacerse una idea aproximada del mismo; y resulta una idea satisfactoria, sobre todo en su primera parte, durante la cual Velasco expone el final de una época y de un mundo: el de los pueblo...