Pienso en los títulos que suman entre los cuatro protagonistas de Sembrando ilusiones (Lo scopone scientifico, 1972) y me hago una idea de su legado cinematográfico y su impronta en la historia del cine. Estos cuatro mitos de la gran pantalla, Alberto Sordi, Silvana Mangano, Joseph Cotten y Bette Davis, se enfrentan en el juego de cartas “la escoba”, inventado en Italia en el siglo XVI y exportado a otros lugares. Existen variantes y diferentes reglas, pero “la escoba” que aquí asoma y da título a esta película de Luigi Comencini, cuyo guion corrió a cargo de Rodolfo Sonego, es la “científica”. <<Un juego muy antiguo, creo, inteligentísimo, terrible, despiadado…>>, explica la millonaria (Davis) en una entrevista que emite la radio. Y no exagera, ese juego de naipes reúne y enfrenta a dos parejas que compiten, sufren y se dejan la piel por distintos motivos. La formada por Peppino (Sordi) y Antonia (Mangano), matrimonio con hijos, quiere salir de pobre; y la de George (Cott...