Realizar una adaptación cinematográfica no resulta una tarea sencilla, y menos aún si la novela en la que se basa posee numerosos personajes, situaciones, lugares y una extensión que necesitaría muchas horas de metraje para aproximarse con un mínimo de respeto al título original. ¿Qué eliminar? ¿Qué cambiar? ¿Cómo construir un mundo ideado en una mente que ya ha dado imagen a sus paisajes y a sus habitantes? Estas y otras muchas preguntas se amontonarían en la cabeza de Peter Jackson cuando tomó la decisión de llevar a cabo una de las adaptaciones catalogadas como imposibles. El señor de los anillos de Peter Jackson no es El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien , pero, ¿para qué tendría que ser igual si ya existía el original literario? Partiendo de la premisa de que no podría ser una fiel filmación de la obra narrativa, se puede decir que Peter Jackson salió airoso tras la realización del magno y complicado proye...