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Mostrando las entradas etiquetadas como joseph l.mankiewicz

Escape (1947)

Aunque no sea una de las grandes películas de  Joseph L. Mankiewicz , y quede oculta entre dos de sus títulos míticos — El fantasma y la señora Muir (The Ghost and Mrs. Muir, 1946) y Carta a tres esposas (A Letter to Three Wives, 1948)—, Escape (1947) no está nada mal y la presencia de Peggy Cummings en el papel de Dora da luminosidad al conjunto en el que Rex Harrison, cuyo saber estar hace que parezca que su actuación sea fácil, muestra sobriedad en su personaje, Matt Denant, mientras que Mankiewicz aprovecha un material que no es suyo —el guion es de Philip Dunne, que adapta la obra de John Galsworthy— para introducir algunos temas propios como las apariencias y su postura contra la intolerancia de la moral bienpensante, la cual se descubre con claridad en la escena en la que el fugitivo telefonea mientras una mujer despotrica ignorando que él es el “criminal” al que aluden sus palabras. Esta postura alcanzaría mayor esplendor y protagonismo en Murmullos en la ciudad (Peopl...

El americano tranquilo (The Quiet American, 1958)

El cambio del “imperialismo” europeo —sobre todo el inglés y el francés, que eran los dominantes— al capitalista estadounidense se produjo definitivamente tras la Segunda Guerra Mundial, cuando, en años sucesivos al conflicto, el país norteamericano fue asumiendo el liderazgo político y económico internacional, anteriormente en manos de Francia y Gran Bretaña —un ejemplo magistral del imperialismo británico y francés asoma en Lawrence de Arabia ( Lawrence of Arabia , David Lean , 1962), cuando, ausente Lawrence, se comprende que los representantes de ambos países piensan repartirse los territorios anteriormente bajo control otomano—, naciones que en la primera mitad del siglo XX controlaban buen parte de Asía, de África y de otros puntos del globo. Esta triple presencia extranjera la apunta Joseph L. Mankiewicz en la Indochina de El americano tranquilo ( The Quiet American , 1958), territorio francés por donde deambula su escepticismo el periodista inglés Fowler ( Michael Redgrave...

Un rayo de luz (No Way Out, 1950)

<<Hice Un rayo de luz hace 23 años, era la primera vez que Sidney Poitier aparecía delante de una cámara y se oía: “sucio negro”, en un cine. No creo que más de diez ciudades del Sur la programaran>> Joseph L. Mankiewicz : Billy y Joe. Conversaciones con Billy Wilder y Joseph L. Mankiewicz   La imagen de Sidney Poitier irrumpió con fuerza en la pantalla, lo hizo asumiendo el protagonismo cinematográfico de Un rayo de luz ( No Way Out , 1950). Cierto que su nombre asoma en cuarto lugar y después del título de la película, pero su personaje es fundamental en la trama con la que Joseph L. Mankiewicz denuncia el racismo en la sociedad estadounidense, un racismo que el director de La huella ( Sleuth , 1972) individualiza en el odio que el personaje de Richard Widmark siente hacia el joven doctor que le atiende en el hospital del condado, tras su atraco fallido a una gasolinera y el posterior tiroteo con la policía. <<Dos guerras mundiales y una depresión unive...

Mank (2020)

Con más de ciento veinte años a sus espaldas, el cine ya puede presumir de tener una historia propia, lo que implica tener sus personajes exclusivos. Ya no necesita buscar nombres ilustres en otros lugares ni en otros medios de expresión artística, aunque lo haga y continuará haciéndolo, si no sucede ningún imprevisto que lo impida. Ahora ya tiene suficientes víctimas, revoluciones tecnológicas y creativas, mitos, héroes, heroínas y villanos. Posee nombres propios que ocupan entradas en las enciclopedias, presenta hechos, obras, omisiones y especulaciones que dan para cientos de miles de paginas de ensayos, estudios, monográficos y más. El cine mitifica o descalifica a sus protagonistas, a veces los justifica y otras sencillamente se vale de ellos para tratar ideas y temas cercanos a los autores que los llevan a la pantalla. Si vuelvo la vista atrás, descubro que en Así empezó a Hollywood ( Nickelodeon , Peter Bogdanovich , 1976) el cine hollywoodiense mitifica su pasado e inicia una ...

El castillo de Dragonwyck (1946)

Con años de guiones en su cuenta, un guionista que pretende ser director tiene la ventaja de que ha estado dirigiendo, aunque solo lo haya hecho sobre el papel. Además, si también ha sido productor, añade a su experiencia un plus de gestión. Solo falta dar el salto o que le permitan darlo y continuar su aprendizaje en un plató o en un decorado natural donde garabatee sus primeros esbozos creativos y las ideas que tenga en mente. Durante la década de 1930 y la primera mitad de la siguiente, a Joseph L. Mankiewicz no le dejaban saltar y tuvo que conformarse con escribir y producir para otros. No obstante, en 1946, tuvo su oportunidad. Hay varias versiones de cómo le llegó, pero lo cierto fue que  Ernst Lubitsch le propuso que se hiciera cargo de la dirección de  El castillo de Dragonwyck ( Dragonwyck , 1946). ¿Cómo habría sido la adaptación de  Dragonwyck en manos de  Lubitsch ? ...

A todo gas (1932)

En la sección de guionistas de la Paramount de la década de 1930 trabajaban tres escritores cinematográficos que, respondiendo a los nombres de Billy Wilder , Joseph L. Mankiewicz y Preston Sturges , debutarían en la dirección en el siguiente decenio, pero hasta entonces, su posición en el estudio era la de crear historias para otros. El primero en llegar y salir del estudio de Adolph Zuckor fue Mankiewicz , quien durante su etapa en Paramount se dedicó a escribir sobre todo comedias que tenían la finalidad de provocar la risa, el mejor antídoto para, por un instante, hacer olvidar los problemas sociales derivados del crack de 1929. Una de aquellas historias, no la tiene, porque  A todo gas ( The Million Dollar Legs , 1932) apuesta por el humor absurdo, por el ritmo alocado y el desenfreno de los divertidos gags que le dan forma, gags en los que no asoma el menor rastro del cinismo, la elegancia y la profundidad del  Mankiewicz  cineasta. Pero esta circunstanc...

Solo en la noche (1946)

El magistral retrato de los veteranos de guerra realizado por William Wyler en Los mejores años de nuestra vida ( The Best Years of Our Lifes , 1946) muestra el retorno al hogar de tres soldados que viven su reencuentro con la sociedad que abandonaron para combatir en el frente. Dicho reencuentro provoca la desorientación que les produce el no saber cuál es su lugar en ese nuevo periodo que se abre ante ellos. Por ello, su búsqueda de la identidad perdida se produce en relación a sus familias, parejas o empleos, pero la necesidad de recuperar dicha identidad también fue expuesta por un género más oscuro, en producciones tan sobresalientes como Encrucijada de odios ( Crossfire ; Edward Dmytryk , 1947), Punto de ruptura ( Point Break ; Michael Curtiz , 1950) o este primer acercamiento de Joseph L.Mankiewicz al cine negro. Aunque se encuadra genéricamente en el género de las luces y sombras,  Solo en la noche  ( Somewhere in the Night , 1946) sirvió a   Mankiewicz...

De repente, el último verano (1959)

La pasión por el teatro se hace visible a lo largo de la filmografía de Joseph L. Mankiewicz , ya sea en  Eva al desnudo ( All about Eve , 1950), que adapta un guion original que se desarrolla dentro del ámbito teatral, el inicio de Mujeres en Venecia ( The Honey Pot , 1967) —en la puesta en escena de la obra Volpone del dramaturgo isabelino  Ben Johnson — o en producciones como  Murmullos en la ciudad ( People Will Talk , 1951), Julio César ( Julius Caesar ; 1953) o La huella ( The Sleuth ; 1972), que tienen su origen en piezas teatrales de los autores  Curt Goetz , William Shakespeare  —para Mankiewicz el más grande— y Anthony Shaffer . Dentro de este conjunto de adaptaciones también se incluye  De repente, el último verano  ( Suddenly, Last Summer , 1959), una película de fantasmas sin más espectros que los interiores que atormentan a sus dos protagonistas femeninas, espectros que nacen de la figura ausente de un personaje tan imp...

Mankiewicz. El cine de las apariencias

Si ha existido un cineasta que haya reflejado en sus películas la lucha de poder desde los diálogos inteligentes expresados por personajes igual de inteligentes ese sería  Joseph L. Mankiewicz , cuya obra se encuentra repleta de hombres y mujeres que se enfrentan entre sí desde la dialéctica y el engaño, porque, para este apasionado de la literatura, de las artes escénicas, interesando en medicina y de sobrada formación intelectual, la finalidad de su cine consistía en mostrar la vida como un teatro de apariencias en el que la verdad y la mentira se confunden para ofrecer un final inesperado, porque, visto desde la perspectiva cinematográfica del realizador de Eva al desnudo , en el juego existencial nada ocurre según lo planeado. Él mismo fue un buen ejemplo. Tras prometer a su padre que no seguiría los pasos de su hermano, Mankiewicz viajó a Europa para continuar sus estudios, pero, durante su estancia en Berlín, se dedicó a disfrutar de la vida cultural de una ciudad que, en...