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Mostrando las entradas etiquetadas como henri-georges clouzot

Los espías (1957)

Es indudable que la guerra fría afectó política, social y culturalmente. Trajo consigo la intermitencia inestabilidad-estabilidad, amenaza y miedo, pero también un nuevo tipo de cine de espionaje, aquel en el que se enfrentaban los dos grandes bloques económicos que se oponían sin llegar a entrar en una lucha abierta. La suya era una pelea en la sombra, aparte de conflictos bélicos en lugares apartados de sus fronteras como pudieron ser Corea, Vietnam o Afganistán. En el cine, el conflicto se puede apreciar en algunos de los títulos de la serie James Bond o en El espía que surgió del frí o ( The Spy Who Came in from the Cold , Martin Ritt , 1965), pero antes de que 007 popularizase y frivolizase el mundo de los espías y de que Ritt , adaptando a John Le Carre , lo humanizase en su descenso a las sombras, Henri-Georges Clouzot lo satirizó en Los espías ( Les espions , 1957), cinco años después de que Henry Hathaway realizase Correo diplomático ( Diplomatic Courier , 1952), cuyo prot...

En legítima defensa (1947)

Un crimen, tres sospechosos: dos mujeres y un hombre, pero no hay pruebas concluyentes que incriminen a alguno de los miembros de ese triangulo formado por un matrimonio, Jenny ( Suzy Delair ) y Maurice ( Bernard Blier ), y Dora ( Simone Renant ), la vecina enamorada de Jenny. Ninguno muestra dudas en sus declaraciones al inspector adjunto Antoine ( Louis Jouvet ), aunque los tres mienten y lo sabemos porque  Henri-Georges Clouzot  se encarga de dejarlo claro antes de la aparición del policía al que Jouvet  aporta irónica humanidad, tras la que esconde su derrota personal y el rechazo constante que sufre por su oficio. Por otra parte, podría ser un film basado en una novela de Georges Simenon , de quien Jean Renoir tomó su Maigret para realizar la espléndida La noche de la encrucijada ( La nuit du carrefour , 1932), pero el origen de En legitima defensa ( Quai des orfevres , 1947) se encuentra en la novela de Stanislas-André Steeman , de la que  Clouzot  se s...

El misterio Picasso (1956)

A diferencia de  Vincent Van Gogh o de su contemporáneo  Amadeo Modigliani , Pablo Picasso sí conoció el éxito y reconocimiento unánime en vida, incluso le llegaron relativamente temprano, pero, a parte de ser tres genios pictóricos inimitables e imprescindibles, los tres tienen en común que han inspirado distintas biografías y documentales que son referentes cinematográficos que vienen a la memoria cuando se habla de cine y pintura. Sin duda, una de las grandes películas que nos acercan al artista malagueño y a su obra, ni es un biopic ni un documental al uso, es El misterio Picasso ( Le mystère Picasso , 1956) y, como tal, solo puedo catalogarlo de rareza cinematográfica que, en su propuesta, radicalizaba el cine documento al convertir la pantalla en el lienzo sobre el cual el pintor protagonista desarrolla su técnica pictórica para dar forma a los diferentes dibujos y composiciones que, sin aparente descanso, se suceden a lo largo de este notorio experimento visual, obra...

El asesino vive en el 21 (1942)

En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, parte del territorio francés se encontraba ocupado por el ejército alemán, cuestión que afectó a todos los ámbitos políticos, sociales y culturales franceses, incluido el mundo del espectáculo y de las artes cinematográficas. En ese contexto histórico,  Henri-Georges Clouzot , que había debutado como director de largometrajes en la década previa, trabajaba bajo el sello Continental, compañía cinematográfica creada por los nazis, de la que llegó a ser jefe del departamento de guiones. Posteriormente, tras la guerra, fue acusado de colaboracionista, sin embargo, dicha acusación, que distaba de la realidad, no resta ni un ápice de interés a este film, en el que se esbozan características que formarían parte del estilo de un cineasta  capaz de realizar obras de la envergadura de  El cuervo ,  El salario del miedo  o  Las diabólicas , clásicos que le convirtieron  en uno de los máximos representantes del cine francé...

El cuervo (1943)

La delación y la mentira pueden enturbiar de tal forma un ambiente tranquilo que éste se transforme en un lugar dominado por la tensión y la desconfianza, generando miedo y sospechas que conllevan un cambio radical en los comportamientos de los implicados. En el pequeño pueblo todos se conocen y todos han llevado una existencia pacífica hasta la repentina aparición de las cartas firmadas por el cuervo . Nadie sabe quién se encuentra detrás de esos anónimos que desvelan secretos que podrían ser o no verdad, pero que afectan a los hábitos y a los comportamientos de quienes se ven comprometidos por los contenidos que se desvelan. El doctor Rémy Germain ( Pierre Fresnay ) sería la víctima más aludida en los escritos de el cuervo ; se le acusa de mantener relaciones amorosas con Denise Saillens ( Ginette Leclerc ) y con Laura Vorzet ( Micheline Francey ), pero además se le acusa de traficar con morfina y de practicar el aborto. A pesar de que todos insisten en...

Las diabólicas (1955)

Referente del mejor thriller psicológico y opresivo, Las diabólicas ( Les diaboliques , 1955)  de Henri-Georges Clouzot impacta en los sentidos, sobretodo por la perturbadora atmósfera que envuelve a las dos protagonistas, víctimas de los abusos y las humillaciones de un hombre que no frena en su violencia e irracionalidad. Pero, además, Cluzot  creó un suspense que se apodera del espectador y le obliga a  compartir en cada escena el ambiente enrarecido y siempre amenazante por la presencia del miedo y de la desesperación que anida tanto en Nicole Horner ( Simone Signoret ) como en Nicole Delassalle ( Véra Clouzot ), mujeres al límite que ni pueden echarse atrás en su decisión homicida ni, por lo que se descubre, pueden seguir adelante una vez tomada, lo cual provoca  el estado de ansiedad que se observa en ellas cuando comprueban el desarrollo de los hechos, que golpean sus mentes y atacan sus nervios, porque lo habían planeado todo, todo menos el ne...

El salario del miedo (1953)

Cuando decidió llevar a la pantalla la novela de Georges Arnaud, Henri-Georges Clouzot quería a Yves Montand y a Jean Gabin para los personajes de Mario y Jo, pero Gabin rechazó el papel. Se negaba a interpretar a alguien que desvelaba cobardía tras su fachada de tipo duro. Ese alguien fue a parar al veterano Charles Vanel —su primera aparición en el cine se produjo en Jim Crown (Robert Péguy, 1910)—, que así lograba el papel de su vida interpretando al veterano trotamundos que llega a La Piedra con lo puesto, igual que el resto de fugitivos, aventureros y marginados sin un céntimo en los bolsillos que frecuentan la taberna local. El caso de Montand fue diferente al de Gabin, pues sí bien rechazaba el papel, acabó aceptándolo. El motivo de su rechazo era el miedo escénico, es decir, tenía miedo de no estar a la altura del personaje, del film y del propio Clouzot, cuya fama de director de hierro era sobradamente conocida. Finalmente, Clouzot se las arregló para convencerle de que po...