En El pájaro pintado (Nabarvené ptáče, 2019), Václav Marhoul adapta la novela homónima de Jerzy Kosinski—autor de la espléndida Desde el jardín , que Hal Ahsby adaptaría a la pantalla en 1979—. De modo que pisa un “terreno” mil veces transitado en la pantalla, en la literatura, en los testimonios de supervivientes; pisa el territorio de la barbarie, de la guerra, del miedo, de la ignorancia, del racismo, de la superstición, del embrutecimiento humano, de la pérdida de la inocencia y de ideologías totalitarias que persiguen a los no comulgantes, a quienes ve ajenos, a quienes condena por el mero hecho de ser y pensar distinto. Camina su recorrido con intención inamovible y, desde su primera imagen, recalca la violencia y la maldad a la que se enfrentará su pequeño protagonista, a quien no da voz, como sí hace Jerzy Kosinski en su novela, narrada en primera persona. El escritor habla y describe por el niño (que recuerda desde un presente que no se dice) , el cineasta mira desde él ...