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Mostrando las entradas etiquetadas como western

El barón de Arizona (1950)

Historia de herederos y desheredados Por Antonio Pardines La leyenda con la que Samuel Fuller introduce El barón de Arizona ( The Baron of Arizona , 1950), así como la historia estadounidense, apunta que en 1912 Arizona pasa a ser el estado número cuarenta y ocho de la Unión, es decir, de Estados Unidos. Pues ya llegó tarde, digo yo, pero en tiempo suficiente para los prohombres que se reúnen en el salón donde se felicitan y asumen haberlo logrado. Es la hora de los parabienes, de darse coba y de los olvidos, pero hay uno que, entre cigarros y copas de coñac, recuerda a James Reavis (Vincent Price), personaje basado en el real. ¿O sería whiskey? ¿Jerez procedente del antiguo propietario del territorio que ya es estatal y que pertenece a los colonos que pagaron al gobierno por las tierras del pueblo protagonista de Yuma ( Run of the Arrow , Sam Fuller, 1957)? ¿O se trata de un bourbon de Kentucky? Añejo, claro, pues es originario del estado número quince. Ante la sorpresa de los conte...

Sangre en la luna (1948)

Reconocer el estilo de un estudio de Hollywood de los años 30, 40 y primeros de los 50 (siglo XX) no resultaba difícil, solo hacia falta mirar los nombres que asomaban en los créditos para tener alguna pista de la estética y del tipo de película se vería a continuación. Los de Sangre en la luna ( Blood on the Moon , 1950) reúnen varios de los que dieron lustre y personalidad a la RKO Radio Pictures, desde su director Robert Wise hasta su operador Nicholas Musuraca, pasando por el compositor Roy Webb, el decorador Albert R. D’Agostino y el editor Samuel E. Beetley. A la suma de estos habría que añadirles la presencia de dos de las jóvenes estrellas de la casa: Barbara Bel Geddes, que da vida a Amy Lufton, una joven aguerrida que se implica directamente en la lucha que enfrenta a su padre (Tom Tully) con Tale Riding (Robert Preston), y Robert Mitchum, quien ya había empezado a despuntar como antihéroe en dos espléndidos films RKO, Encrucijada de odios ( Crossfire , Edward Dmytryk, 1947...

Un vaquero sin rumbo (1990)

Las primeras imágenes de un Vaquero sin rumbo ( Quigley Down Under , 1990) contradicen su título de estreno en España; lo contradicen porque los primeros compases de este western australiano de Simon Wincer muestran un mapa donde se señala el rumbo a seguir por el protagonista, de California a Australia occidental. Pero la cosa no se queda ahí, pues el oficio de Matthew Quigley (Tom Selleck) nada tiene que ver con conducir reses, ni con cuidarlas. Pronto deja claro que es un francotirador de primera, quizá el mejor. Siempre con su rifle a mano, demostrando a su contratista que puede alcanzar blancos a más de un kilómetro de distancia. Por eso, Marston (Alan Rickman), tal vez el revolver más rápido de Australia, lo ha contratado: para que dispare. Solo que a Matthew no le gusta descubrir que el cacique que le contrata quiere que dispare sobre aborígenes. Matthew, héroe con las ideas claras, rompe las formas y golpea a su patrón porque considera que el encargo es criminal, aunque en aqu...

Horizon. Una saga americana - capítulo 1 (2024)

La relación de Kevin Costner con el western se inicia en Silverado (Lawrence Kasdan, 1985) y, desde esta entretenida aventura, en la que Costner participaba en uno de los principales papeles, llega a Horizon, una saga americana - capítulo 1 (Horizon. An American Saga - Chapter 1, 2024), en la que asume la producción, el guion, la dirección y uno de los personajes de mayor peso narrativo. Entre ambas, han transcurrido casi cuarenta años, cuatro décadas durante las cuales regresó al género de forma asidua. Algunas como Los intocables (The Untouchables, Brian De Palma, 1987) o Revenge (Tony Scott, 1990) no son western, propiamente dicho, pero presentan rasgos genéricos y contienen momentos de la épica del género que también ha llevado a la distopía, como director y protagonista, en Mensajero de futuro (The Postman, 1997) y, como productor y estrella, en Waterworld (Kevin Reynolds, 1995). Pero su film más popular del oeste (y el favorito del público mayoritario) todavía sigue siendo Bailan...

Wyatt Earp (1994)

  Si bien Pasión de los fuertes ( My Darling Clementine , John Ford , 1946) me parece magistral y la mejor película que toma como excusa la figura de Wyatt Earp, mi mente todavía es incapaz de comprender qué importancia tuvo este personaje y el O. K. Corral en el devenir de la historia estadounidense para convertirse en leyenda y en una continua inspiración para el cine de Hollywood. El personaje asoma en unas cuarenta películas y dudo que, sin la mítica y las posibilidades que esta ofrece para abordar otros temas, diese para tanto. Más allá del enfrentamiento entre el héroe y los villanos, que no deja de ser la superficialidad del asunto, está la exaltación del más fuerte, del más recto, del más justo, aunque no exista justicia, solo la letra y la ilusión que se le quieran dar y que deparan la ley, no siempre justa. Así parece entenderlo Lawrence Kasdan en su segundo western, en el que, tal como apuntaba y esbozaba con suma gracia en Silverado (1985), en la presencia de dos herm...

Dead Man (1995)

Camino del más allá, deambula un hombre muerto que comparte el nombre con William Blake, el poeta y pintor inglés que en los últimos años de su vida ilustró la Comedia de Dante y que siempre se encuentra presente en Dead Man (1995), sea en un poema o en las citas que Jim Jarmusch pone en boca de Nadie (Gary Farmer). Blake (Johnny Deep) viaja sin reconocer su inexistencia, su nueva existencia, ni la espectralidad que le rodea y que irá percibiendo a lo largo de su recorrido por el blanco y negro fantasmal, fotografiado por Robby Müller y musicalizado con acordes de Neil Young, donde se producen encuentros que desvelan el choque entre el nuevo y el viejo mundo (el físico y el espiritual) al que William, contable procedente de Cleveland, llega en tren. El caballo de hierro avanza de este a oeste y permite al hombre blanco acercar distancias para apurar su beneficio y el fin de los búfalos —todos los pasajeros, salvo William, disparan sobre los bóvidos desde el vagón—, del “salvaje” oest...

Regreso al futuro III (1990)

Hay varios aspectos que se repiten a lo largo de la trilogía Regreso al futuro, desde algunas fechas a las que la historia regresa, la de 1955 y la 1985, hasta el reloj del ayuntamiento, pasando por la inmadurez de Marty, la cual parece decir adiós una vez de vuelta del salvaje oeste en el que se ambienta esta tercera parte, cuando Doc les expresa (a Marty y a Jennifer) una doble sentencia que bien podría considerarse la moraleja de la serie, al menos la más evidente y quizá también la más falsa: <<Vuestro futuro no está escrito, solo depende de vosotros>>. Escuchar esto me genera no pocas dudas, porque una mirada alrededor y al interior parece confirmar que en cada individuo existen factores y actores externos que le condicionan y que condicionarán ese futuro que, según en científico, solo depende de ellos. Pero solo se trata de una frase de película y, tal vez, la moraleja más interesante sea aquella que Zemeckis no expresa, sino que muestra desde el inicio y que cuestion...

Érase una vez en el oeste (2024)

Paso de detenerme en el motivo por el que alguien escoge un título (el original) que amplía a un continente de casi cuarenta y tres millones de kilómetros cuadrados de superficie, que va de polo a polo, lo que se reduce a un área que ni de lejos cubre la que ocupa el estado de Utah (unos 220.000 km²), y me quedo con el interrogante de por qué en Érase una vez en el oeste (American Primeval, 2024) siempre tiene que pasar algo y siempre a los mismos, y además “malo”, salvo el aprendizaje de siempre o el amor imposible que surge entre Isaac (Taylor Kitsch) y Sara (Betty Gilpin), y provocado por los “malos”, ya sean los cazadores de recompensas que persiguen a una mujer del siglo XXI, la familia que emplea de cebo a la pequeña de los suyos o los “malísimos” mormones liderados por un gobernador cuyos lacayos le adoran y comulgan en su integrísimo y fanatismo, que resultan inversamente proporcionales a la entrega, a la generosidad y a la destreza en la lucha del héroe: un tipo solitario que,...

Odio contra odio (1957)

  No creo desvelar gran cosa al afirmar que Joseph H. Lewis era un excelente narrador cinematográfico, cuya precisión se fue perfeccionando en la serie B, a la que dio varios títulos memorables. Dicha precisión le permitió decir mucho con pocos medios, pero con talento innegable y conocimientos de cine que ya quisieran muchos de mayor renombre para reducir su verborrea. Un ejemplo más de la concisión de Lewis, aunque menos referido que títulos como las negras Mi nombre es Julia Ross (My Name Is Julia Ross, 1945), Relato criminal (The Undercover Man, 1949), El demonio de las armas (Gun Crazy, 1950) o Agente especial (The Big Combo, 1955), es el western Odio contra Odio (The Halliday Brand, 1957), en el que en menos de ochenta minutos expone un entorno patriarcal en el que abre varios frentes que giran en torno a la figura de un padre despótico, intransigente, racista, que asume ser amo y señor de todo y todos cuantos le rodean. Daniel padre (Ward Bond) es el shérif, su placa forma p...

El jinete eléctrico (1979)

Imagino a Sonny Steele ( Robert Redford ) recién nacido en un país desarrollado y de libre mercado que vibra con los triunfadores, los idolatra mientras brillan y los olvida cuando su estrella se apaga. En su pequeña cabeza, luce una mata oscura como la pez que, con el paso de los días y de los meses, caerá para dejar su lugar a un cabello rubio. El niño abre sus ojitos por primera vez. Llora, siente frío y extrañeza, le duele la luz y el respirar, pero es incapaz de crear imágenes en su mente que le expliquen parte de la realidad en la que descubre la fisonomía de su madre, que le susurra sin que él lo comprenda, en un intento de tranquilizarle entre sus brazos, “no pasa nada, mi vida”. Lo acurruca contra su pecho y el bebé reconoce los latidos; y ese ritmo cardio-familiar le calma. Duerme. Todavía carece de información e ignora que, sin apenas darse cuenta (y sin recordar cuándo se inician), las imágenes poblarán su mente para crear su pensamiento. Más tarde, se acostumbrará a ellas...

El libro de Eli (2010)

En la estela de Mad Max 2  (George Miller, 1981) y Mad Max: más allá de la cúpula del trueno (Beyond Thurnderdome, George Miller, 1985), aunque sin la gracia de las secuelas del loco Max interpretado por Mel Gibson, El libro de Eli (The Book of Eli, Albert y Allen Hughes, 2010) no aporta novedad alguna al western postapocaliptico ni a la figura del héroe que, como en tantas otras ocasiones previas y posteriores, se intenta disfrazar de antihéroe. Para lograr el efecto antiheroico, los hermanos Hughes, en un primer momento, describen a su protagonista como un tipo solitario, rápido con las armas, letal para quien se entrometa en su camino y reacio a ayudar al prójimo, porque no es asunto suyo, en un mundo desolado y gris. Este caminante viaja hacia el oeste e, inicialmente, solo se debe a sí mismo. Va a lo suyo, como pueda ir el mutante al que da vida Kevin Costner en Waterworld (Kevin Reynolds, 1995) o mismamente Max, al inicio de las dos películas de Miller. El personaje que in...

Cabalga con el diablo (1999)

El amor entre Jake (Tobey Maguire) y Jack Bull (Skeet Ulrich) en Cabalga con el diablo (Ride with the Devil, 1999) aparece insinuado y solo puede darse disfrazado de la amistad que les une, que es otra manera de expresar un sentimiento de comunión diferente al que pueda darse en la pareja, pues carece del componente sexual que se añade en la relación que se establece entre dos hombres en las más lograda Brokeback Mountain (2005). Pero en ambos casos, se impone la imposibilidad de que el amor pueda ser más allá del ideal o de un instante compartido, como apuntan también las dos relaciones amorosas sobre las que giran Tigre y dragón (Crouching Tiger, Hidden Dragon, 2000) y la que se descubre igual de imposible en Hulk (2003), debido a la imposibilidad de Bruce Banner de controlar su doble condición de Jekyll y Hyde. De ese modo, el amor, su ideal a veces hecho carne y otras solo posible en la distancia del pensamiento, va asomando en lo mejor de Ang Lee, que en Cabalga con el diablo ...

Busca tu refugio (1954)

Los personajes de Nicholas Ray son hijos del desarraigo en busca de su hogar. Esto parece una constante en su filmografía, incluso él mismo semejaba serlo en su film testamento Relámpago sobre agua (Lightning over Water, Nicholas Ray y Wim Wenders, 1980). El desarraigo no es una opción ni para él ni para los personajes; es una situación de partida y continuidad, una realidad que conlleva pesimismo, melancolía, rebeldía, nostalgia por lo perdido, quizá por lo nunca poseído. En su cine, la violencia es la respuesta ante la violencia y el rechazo sufridos. La casualidad en Ray aventura y conduce a la fatalidad que se descubre en varios de sus films, como la que se presenta tras el encuentro casual entre el crepuscular Matt Dow (James Cagney) y el joven Davey Bishop (John Derek) en Busca tu refugio (Run for Cover, 1954). Como en tantas películas de Ray, en esta también hay viaje: el inicio muestra un jinete solitario que llega de algún lugar distante. Aunque quizá se trate de un viaje a ...

El secreto de Convict Lake (1951)

La historia filmada por Michael Gordon, quien poco después de rodar El secreto de Convict Lake (The Secret of Convict Lake, 1951) sería represaliado al negarse a testificar ante el comité de Actividades Antiestadounidenses, se desarrolla en 1871 y se inicia en las montañas que separan Nevada de California con la explicación de la fuga masiva del correccional de Carson City. Pero solo se observan unos pocos hombres en la distancia. ¿Dónde está el resto? La voz del narrador cuenta que, de los veintinueve, solo seis logran dejar atrás a sus perseguidores. De los prófugos, uno muere congelado antes de que sus compañeros abandonen las montañas nevadas que, por peligrosas, convencen a los representantes de la Ley para regresar. Creen que los evadidos no podrán sobrevivir y temen adentrarse por un paraje que comprenden sin retorno. En todo caso, la trama de El secreto de Convict Lake no presta atención a los perseguidores, sino a los perseguidos y a siete mujeres a quienes el film atrapa en...

Brokeback Mountain (2005)

Las relaciones imposibles vertebran la obra cinematográfica de Ang Lee, un cineasta que no suele pecar de sensiblero a la hora de exponerlas en la pantalla. Insiste en esa imposibilidad en Tigre y dragón (Wò hǔ cáng lóng, 2000), incluso en Hulk (2003), y se hace más evidente en Brokeback Mountain (2005), debido a la época y el espacio en la que se desata y se desarrolla la pasión entre Jack Twist (Jake Gyllenhaal) y Ennis del Mar (Heath Ledger), que se inicia en 1963, en Signal, Wyoming, durante el verano en el que ambos trabajan de ovejeros. Se trata de un entorno rural a años luz de lo que podrían ser las grandes urbes cosmopolitas como Nueva York o San Francisco, un medio exigente, conservador, hermético, silencioso y represivo. Es el de los vaqueros, pero no por sentir mutua atracción, Jack y Ennis dejan de ser profesionales de un oficio exigente y solitario que les acerca a la intimidad que comparten en la montaña. Son dos personas del mismo sexo que se atraen en un marco espac...