En apariencia, el Jerry Lewis de Tres en un sofá (Three on a Couch, 1966) cambia a su personaje, a quien concede orgullo, tal como indica su apellido, y seguridad en sí mismo. No se trata de una seguridad chulesca tal cual la exhibida por Buddy Love, su Hyde en El profesor chiflado (The Nutty Professor, 1963), pero sí una que le distancia del joven tímido, infantil, soñador y algo torpe que, en su disposición a ayudar, crea caos en el orden del mundo adulto. Ese personaje inseguro asoma en películas como El terror de las chicas (The Ladies Man, 1963) o Jerry Calamidad (The Patsy, 1964), pero no tiene cabida en Tres en un sofá , cuyo protagonista es un triunfador; al menos Lewis lo presenta tras ser premiado con diez mil dólares y una estancia en París, donde debe pintar un mural como parte del concurso artístico que ha ganado. Es algo inusual hasta entonces en el cine del director de El botones (The Bellboy, 1960). Ahora son tres chicas las que se muestran inseguras, aunque más ...