La mera existencia de un cineasta como José María Nunes en el franquismo o en cualquier otro ismo , época o lugar, resulta de por sí una subversión sana y muy humana. Nunes no pretendía ajustarse a las modas cinematografías ni plegarse a las exigencias del sistema. Sus negativas naturales, obedecían a su forma de ser, lo convirtieron en un director marginal y su personalidad y sus ideas hicieron de él un cineasta único y su obra inclasificable, por mucho que se le asocie con la Escuela de Barcelona, momento cinematográfico en el que se inscribe Noche de vino tinto (1966) y Biotaxia (1967), siendo la primera uno de los títulos seminales de este efímero período barcelonés del que formaron parte Jacinto Esteva , Ricardo Bofill , Carles Durán , Pere Portabella y Joaquim Jordá , entre otros representativos de la EB. Tampoco fue un realizador que transitase por los géneros, aunque No dispares contra mí (1961) asume características de cine negro. Su cine es más experimen...