<<Tengo una perfecta conciencia, desde luego, de que se encuentran otros suburbios donde hombres blancos luchan por sobrevivir, y generalmente pierden la pelea. Sé que también la sangre se derrama por aquellas calles, y que el daño humano es también allí incalculable. Continuamente vienen gentes señalándome la miseria de ciertos blancos para consolarme de la miseria de los negros. Pero una contabilidad por partida doble del fracaso americano no me consuela y no debería consolar a nadie. El que cientos de miles de americanos blancos vivan, en efecto, no mejor que los negros, no es un hecho que podamos mirar con complacencia. La bancarrota social y moral significada por este hecho es de la especie más aterradora y amarga.>> (1) Aterrador y amargo también lo es que “uno de cada veintiún joven negro muere asesinado al año”, tal como apunta la estadística que abre Los chicos del barrio (Boyz n the Hood, 1991), el primer largometraje de John Singleton (también era el primero par...