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Mostrando las entradas etiquetadas como spencer tracy

La herencia del viento (1960)

Un trío de estrellas, dos de ellas consideradas grandes actores y la tercera quien quizás haya sido el mejor bailarín cinematográfico, Spencer Tracy, Fredrich March y Gene Kelly, a las órdenes de un director-productor competente, Stanley Kramer, que pone en escena un guion de Nedrick Young y Harold Jacob Smith basado en la pieza teatral de Jerome Lawrence y Robert E. Lee, en la que evidencian las contradicciones de una sociedad en la que se enfrentan opuestos desde su origen nacional: acción y reacción. Ya no se trata tanto de un enfrentamiento entre demócratas y republicanos, ni entre los liberales evolucionistas y los conservadores negacionistas que predominan en el espacio de contradicción, confrontación y opresión al que llega Tracy, para defender la libertad de ideas. Se trata precisamente de eso, de una defensa de las libertades frente a cuanto pretenda condenarlas. Estos “ingredientes” de La herencia del viento ( Inherit the Wind , 1960) se conjuntan para dar un resultado atrac...

Spencer Tracy, la estrella para la gente

Una de las habilidades del Hollywood clásico fue la de crear personajes y no solo en el pantalla. Sus publicistas conocían la tendencia popular de idolatrar mitos y la aprovechaban, puesto que el público confundía (y parecía deseoso de hacerlo) la imagen proyectada con la realidad escondida. Los estudios no querían hombres y mujeres, querían productos atractivos que vender y, para ello, se decantaron por potenciar estereotipos que contentasen la exigencia y avivasen el deseo de destinatarios que comprendieron estándar. En la pantalla, asomaba el tipo peligroso y el simpático, el villano y la mujer fatal, la joven inmaculada y la “vamp”, el héroe honesto, el aventurero optimista, la chica del gánster, la madre abnegada, la díscola de buen corazón y tantos más cuya idea y brillo saltaban fuera de la ficción y se proyectaban en la persona que se encontraba bajo la sombra. Así, en la parte visible, cuando alguien veía a Mary Pickford, veía la inocencia; o cuando contemplaba a Fairbanks enc...

El diablo a las cuatro (1961)

El cine de catástrofes vivió su esplendor en la década de 1970, pero las catástrofes naturales y también las provocadas asoman en la pantalla desde los orígenes del cine en films como Vida de un bombero americano ( Life of an American Fireman , Edwin S. Porter , 1903) o Los últimos días de Pompeya ( Gli ultimi giorni di Pompei , Luigi Maggi y Arturo Ambrosio , 1908). Pero quizá los antecedentes más sonados de este tipo de cine sean San Francisco ( W. S. Van Dyke , 1936) y Huracán sobre la isla ( The Hurricane , John Ford , 1938). Otro antecedente, aunque en este caso generosamente cómico, se encuentra en un momento puntual de El héroe del río ( Steamboat Bill, Jr. , Charles F. Reisner y Buster Keaton , 1928), cuando Keaton se enfrenta al huracán que arrasa el pueblo a su paso, pero la catástrofe natural funciona como elemento que agudiza la comicidad del slapstick y del genial cómico. Eso no sucede en San Francisco , que introduce durante su metraje el terremoto que provocó el...

La llama sagrada (1942)

Rodada  y estrenada durante la Segunda Guerra Mundial, La llama sagrada ( Keeper of the Flame , 1942) fue hija de su tiempo, una película que nació con una finalidad propagandística y un mensaje claro. Su guionista Donald Odgen Stewart escribió una historia que advertía sobre los peligros de los totalitarismos dentro de la sociedad estadounidense, pero al mismo tiempo se trata de una película psicológica que cobra forma espectral. Lo primero es obvio, lo segundo también. No obstante, el paso de los años ha restado valor a su mensaje propagandístico y a su crítica, quizá ya adulterada desde el primer momento, debido a la intervención de su actriz protagonista — Katharine Hepburn exigió incluir el flechazo entre los protagonistas y restar presencia a la postura pretendida por el escritor. El tono fantasmal de La llama sagrada , aunque no del todo logrado, se deja sentir desde el primer plano, que muestra un accidente de automóvil en una noche de tormenta. Pero hoy, desconozco si f...

Forja de hombres (1938)

La historia cinematográfica del padre Flanagan ( Spencer Tracy ) y de sus chicos de la calle se inicia en la celda donde el religioso escucha a un condenado a muerte. Entre varios funcionarios y policías, el cura guarda silencio y piensa que la solución no reside en el final que aguarda al reo, sino en el principio que lo llevó hasta allí. Ya no se trata de salvar al delincuente, ni de plantear si es moral o inmoral exigir vidas humanas como pago a las "deudas" (uno de los personajes así lo expresa) contraídas con el Estado, el mismo al que el preso culpa de haberle desatendido de niño, cuando una mano amiga habría podido salvarle, a él y a otros muchachos que, desprotegidos y amenazados, se dejaron arrastrar hacia existencias miserables, violentas y criminales. Antes de asesino, el reo dice que fue un chico sin hogar, criado entre la desesperanza y la delincuen...

El poder y la gloria (1933)

Ocho años antes del estreno de Ciudadano Kane ( Citizen Kane ; Orson Welles , 1941), William K. Howard rodó, a partir de un guión original que  Preston Sturges  escribió al margen del sistema de estudios —circunstancia que lo convirtió en guionista independiente con derecho sobre su obra—, una de las primeras, sino la primera producción en narrar su drama combinando fragmentos temporales sin seguir una linealidad cronológica. Además, El poder y la gloria ( The Power and the Glory , 1933) no solo se adelanta a Welles en sus constantes saltos por el presente, el pasado y el pretérito anterior, sino en reconstruir la imagen de su protagonista a partir de las analepsis que se suceden durante el metraje. Este otro punto en común presenta una diferencia narrativa fundamental —técnicas hay muchas, en los ángulos, planos, profundidad de campo, iluminación y demás, entre ambas producciones—, que estriba en que Howard introduce los recuerdos desde un único narrador, Henry ( Ralph ...

El padre de la novia (1950)

Previo a cualquier otra idea que aquí exponga, introduzco la de que Spencer Tracy era un actor mayúsculo, y no una estrella, aunque lo fuese. Tracy fue actor, no un icono del sistema de estudios. Creaba y engrandecía los distintos tipos de personajes que le encargaban; era un todoterreno y quizá por ello no lograron encasillarlo en un solo tipo, algo que las majors de Hollywood solían hacer con sus estrellas. Aunque fuesen grandes actores (lo mismo sucedía con las actrices), les ofrecían las películas que sacaban partido a la imagen que el público tenía de ellos: Cooper , el héroe;  Gable , el chico peligroso;  Grant , el galán sofisticado;  Wayne , el rostro del oeste o Stewart , el honesto ciudadano medio, pero  Tracy  —y quizá también Fredric March —   podía ser todos o ninguno. Dotaba de dimensión humana y real a cualquiera de sus múltiples rostros, evolucionaba en cada etapa de su carrera y se acercó a lo que —en este momento que escribo— considero...

Fueros humanos (1933)

De los grandes cineastas del “Hollywood dorado”, Frank Borzage fue quien mejor expuso el romance de pareja. Lo hizo en El séptimo cielo ( Seventh Heaven , 1927), El ángel de la calle ( Street Angel , 1927), Estrellas dichosas ( Lucky Stars , 1929), Adiós a las armas ( A Farewell to Arms , 1932) o Fueros humanos ( Man's Castle , 1933), títulos que encuentran la belleza entre la miseria, sea esta consecuencia de la guerra o de la depresión económica que no afectan a sus enamorados. Las parejas protagonistas de estos films de Borzage  viven más allá de la realidad circundante, viven en las alturas del séptimo cielo que da título a una de sus obras maestras. Se trata de un espacio, entre mágico y onírico, donde alcanzan el estado ideal que les aleja de la mezquindad mundana. Es el espacio del amor, el de la pureza del amor, al que acceden en comunión para elevarse por encima de intolerancias, amenazas o prejuicios morales. En Borzage , el amor es suma de emociones, espiritualidad...

Paso al noroeste (1940)

No descubro nada nuevo si escribo que King Vidor fue uno de los grandes cineastas que ha dado el cine estadounidense, pero me gusta repetirlo, porque sin él, y sin otros como él, la evolución cinematográfica habría sido más lenta y menos atractiva. Como pionero dominó todos los aspectos del cine mudo - ...Y el mundo marcha ( The Crowd , 1927) es prueba de ello-, se enfrentó al sonoro y salió airoso - Aleluya ( Hallelujah , 1929), así lo confirma-, también domó el color por primera vez en Paso al noroeste ( Northwest Passage ,1940), de igual modo que haría con cada nuevo reto, porque para alguien como él, convencido de que una película es un arte individual, un director <<debe ser hasta cierto punto, actor, guionista, diseñador, fotógrafo, músico, montador, técnico y pintor. Nunca deber ser completamente dependiente de las decisiones o del juicio de otros>>. Esta declaración de intenciones marcó su carrera, lo llevó a innovar, a improvisar o a estudiar formas para sus pr...

La costilla de Adán (1949)

Uno de los temas recurrentes de la screwball comedy se encuentra en la lucha de sexos en la que se enzarzan sus protagonistas, pero en  La costilla de Adán ( Adam's Rib , 1949)  George Cukor  y sus guionistas,  Ruth Roman y Garson Kanin , ofrecieron a este enfrentamiento mayor relevancia significativa al oponer a un hombre, Adam Bonner ( Spencer Tracy ), que cree a ciegas en la justicia aplicada desde el código legal, y a una mujer, Amanda Bonner ( Katharine Hepburn ), que lucha por la igualdad social y legal entre sexos. Al inicio de La costilla de Adán  se muestra a otra mujer ( Judy Hollyday ) que, dominada por el nerviosismo, se oculta de alguien ( Tom Ewell ) a quien persigue por la calle y por las instalaciones del metro, donde su bolso cae al suelo para que la cámara encuadre entre sus pertenencias el revólver que disparará cuando descubra a ese mismo individuo en brazos de otra mujer ( Jean Hagen ). Sí, ese a quien perseguía es su marido y ella es ...

Adivina quién viene esta noche (1967)

Cuando Spencer Tracy aceptó protagonizar Adivina quién viene esta noche ( Guess Who's Coming to Dinner , 1966) su estado de salud era como mínimo delicado, pero la intervención de  Stanley Kramer , responsable de tres de sus últimas películas — La herencia del viento ,  Vencedores o vencidos ,  El mundo está loco, loco, loco —,  y la posibilidad de volver a compartir pantalla con  Katharine Hepburn , durante años su pareja sentimental y en nueve ocasiones artística, le convencieron para asumir la que sería la última demostración de su innegable talento interpretativo. Desde el debut de Tracy en  1930 hasta el momento del rodaje de Adivina quién viene esta noche  dentro de la industria cinematográfica se produjeron cambios significativos de tipo técnico, pero también de carácter social como la integración racial de la que Sidney Poitier , coprotagonista del film, fue pieza clave al ser el primer afroamericano en alzarse con el Oscar a la mejor...