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Mostrando las entradas etiquetadas como rené clair

Entreacto (1924)

En su primera película, Entreacto (Entr’acte, 1924), René Clair apostó por la ruptura, por explorar las posibilidades visuales y experimentar con las imágenes, con lo que tenía a mano y, aunque se dedicaba a la crítica cinematográfica, con su todavía escasa experiencia en el medio al que dedicaría su vida. El cineasta recordaba que su película formaba parte de la representación de un ballet en dos actos, en cuyo intermedio Francis Picaba <<deseaba proyectar un film>>. (1) <<¡Qué suerte para un debutante!>>, recuerda Clair en su Cine de ayer, cine de hoy , <<Mi equipo se formó rápidamente; contraté a un operador, a dos jóvenes que, con el título de ayudantes, hacían toda clase de trabajos y a un director de producción, una de cuyas tareas, y no la más fácil precisamente, fue la de encontrar aparcamiento todas las noches a un coche fúnebre alquilado a las pompas fúnebres…>> Dicho vehículo, al que <<nadie quería darle asilo>> resulta fundam...

Diez negritos (1945)

A partir del súper ventas de Agatha Christie, Dudley Nichols escribió el guion con el que René Clair abandonaba (aparentemente) la comedia y la fantasía de Me case con una bruja (I Married a Witch, 1942) y Sucedió mañana (It Happened Tomorrow, 1944), sus otros dos grandes títulos estadounidenses, y se adentraba por primera vez en la intriga y el suspense. Con Diez negritos (And Then There Were None, 1945), el francés transitaba un género cuyas pautas, características, giros, trucos y rincones secretos conducen a una solución que ha de sorprender, contentar y recompensar la atención y complicidad del público, pero sus caminos parecen reducir libertad a la imaginación y a la inventiva. Se trata de un género que supongo menos generoso que la comedia, vista esta como espacio abierto al caos, al absurdo, a dar un paso más allá, tropezar y caerse o lograr mantener el equilibrio y continuar avanzando burlándose de sí misma, de su época y también de nosotros, que nos damos excesiva importan...

Bajo los techos de Paris (1930)

La Tobis alemana llegaba a Francia en 1929 y allí fundaba la Tobis-France, equipaba los estudios de Epinay para el nuevo avance técnico y contrataba a René Clair, quien, por aquel entonces, era uno de los grandes cineastas franceses —y hoy, también se puede seguir considerando de los más grandes que ha dado la cinematografía gala, aunque haya quien desconozca su importancia y la totalidad o parte de su obra fílmica—, tal como había demostrado en la vanguardista Entreacto (Entr’acte, 1924) o en la cómica Un sombrero de paja de Italia (Un chapeau de paille d’Italia, 1928). Para esta empresa rodaría cuatro films a inicios de la década de 1930, siendo (en la actualidad) Viva la libertad (A nous la liberté, 1931) la más famosa del cuarteto, que se completa con Bajo los techos de París (Sous les toits de Paris, 1930), El millón (Le Million, 1931) y 14 de julio (Quatorze Julliet, 1934). Haciendo de su título parte visual del film, el primer largometraje sonoro de Clair se abre en planos de lo...

René Clair. La figura del realizador francés

<<Cuando el cine sonoro da sus primeros pasos. Cuando las pantallas de todos los cinemas muestran las siluetas de las bellezas de  Florence Ziegfeld  y de  Earl Carrol . Cuando las mismas pantallas se saturan de teatro fotografiado. Cuando interminables diálogos llenan metros y más metros de film, y cuando los productores vacilan desorientados, ignorantes del rumbo que deben dar a la nueva variedad del cinema, surge, se alza la figura del realizador francés:  René Clair ...>> 1 . La mejor presentación que pude escribir sobre René Clair no me pertenece, es de Carlos Serrano de Osma . Y no es de hoy, es de 1933. En aquella época, Clair se encontraba en lo alto del panorama cinematográfico, más adelante llegarían su breve etapa británica, su estancia en Hollywood durante la década de 1940, su regreso a Francia en 1947 y la posterior indiferencia hacia su obra. Por aquellos primeros años treinta, ya había realizado cuatro largometrajes sonoros y ocho films...

El silencio es oro (1947)

El idilio de René Clair con el cine se remonta al periodo silente. Fue entonces cuando se enamoró del cine y esa pasión, iniciada durante su juventud, se transformó en nostalgia cinematográfica en El silencio es oro ( Le silence est d'or , 1947). A su regreso de Hollywood, donde había escrito el guión que daría pie a la película,  Clair  produjo y dirigió su declaración de amor a los pioneros del arte popular que abría sus puertas a todo tipo de público. Le dio forma cómica y romántica e hizo que Maurice Chevalier  transitase del seductor de los films de Ernst Lubitsch a la figura paternal que rechaza serlo. <<¡Aún no estoy preparado para interpretar el papel de padre...!, exclama su personaje cuando Madeleine ( Marcelle Derrien ) le dice que él debería haber sido su padre. Lo puede negar más alto, pero no más claro; Chevalier se opone a dejar su rol de galán protagonista. Lo mismo podría atribuir al realizador parisino, quien, con El silencio es oro , asum...

El último millonario (1934)

Como cualquier sátira cinematográfica que se precie, la de  René Clair  ofrece diversión y ciertas dosis de rebeldía, además, ironiza sobre circunstancias concretas de su época, las cuales podrían extrapolarse a otros periodos temporales. Sus burlas a las costumbres sociales — Un sombrero de paja de Italia  ( Un chapeau de paille d'Italie , 1928)—, a la pérdida de la libertad individual — ¡Viva la libertad!  ( A nous la liberté! , 1931)— o colectiva — El último millonario  ( Le Dernier Milliardaire , 1933)—, a la especulación urbanística — Todo el dinero del mundo  ( Tout l'or du monde , 1961)— o a la búsqueda exclusiva de dinero como motor existencial forman parte de la lucidez cómica de un cineasta que fue encumbrado por la crítica, por el público y por sus colegas de profesión durante el último tramo del cine silente y los primeros pasos del sonoro. Clair alcanzó dicho prestigio (local e internacional) gracias a Un sobrero de paja de Italia , a...

Me casé con una bruja (1942)

En alguna ocasión he leído que el cine de René Clair no ha envejecido del todo bien. Aquí no pretendo señalar ningún error ni decir eso de envejecer bien o mal es como no decir nada, tampoco voy a discutir si el cine puede envejecer bien o mal, aunque tenga mis dudas al respecto, más si cabe tratándose de cineastas de la talla de Clair , solo que me pregunto ¿qué es lo que no ha envejecido del todo bien en su cine? ¿Una parte o el total? ¿Algunas de las innovaciones técnicas desarrolladas en títulos como Bajo los techos de París ( Sous les tois de Paris , 1930)? ¿Sus temas? ¿Su estilo caricaturesco? ¿el romanticismo que se descubre en algunas de sus películas? ¿Sus burlas a las costumbres y a la idiotez? ¿O el caos que desordena el orden en sus films? La superficialidad burguesa en  Un sombrero de paja de Italia ( Un chapeau de paille d'Italie , 1928), la pérdida de la libertad individual expuesta en la satírica  Viva la libertad ( A nous la liberté! , 1931) o los problema...

Todo el oro del mundo (1961)

Todo el oro del mundo no vale lo que una buena salud, pero vender buena salud sí podría valer una enorme cantidad de oro. Dicha posibilidad, certeza si cabe, debido al constante estrés que aqueja a la sociedad urbana y moderna mostrada en las primeras secuencias de Todo el oro del mundo ( Tout l'or du monde , 1961), fluye en la mente de los promotores urbanísticos caricaturizados por  René Clair  en esta sátira que encuentra su punto de arranque en la construcción del lujoso complejo residencial que amenaza con transformar Cabosse, un apacible pueblo donde la naturaleza y la tranquilidad se combinan para formar parte de una cotidianidad que, sin prisa ni “necesidades” superfluas e impuestas, desaparecerá cuando los casinos, balnearios, centros comerciales y otros grandes edificios, proyectados por Victor Hardy ( Philipe Noiret ) y su constructora, dejen de ser a escala y adquieran su tamaño real. Aunque no alcance la brillantez de otros títulos filmados por  Clair , T...

Sucedió mañana (1944)

¿Qué es el futuro si no ese desconocido que a menudo implica la ensoñación en tiempo presente de aquello que aún está por materializarse, aunque siempre lo hará de manera distinta a la soñada? ¿Por qué el mañana hipotético ocupa parte del pensamiento del momento que se escapa sin aviso para convertirse en recuerdo u olvido? Existen infinidad de preguntas sobre el futuro, cada quien tiene las suyas, sin embargo nadie puede negar que, desde la toma de conciencia racional, en mayor o menor medida ese tiempo de promesas, fantasías y esperanzas forma parte de su pensamiento, incapaz este de prever factores desconocidos e imprevistos, y de conjugaciones verbales que escapan del hoy para adentrarse en el mañana que se convertirá en el ahora de respuestas que no siempre resultan satisfactorias. Pero existen excepciones como Benson ( John Philliber ), individuos que no precisan más que indagar en el pasado para conocer qué "sucedió" mañana. Para corroborar sus palabras, el bueno de Be...

¡Viva la libertad! (1931)

Durante los primeros años del sonoro se combinaron características del cine silente con las novedades posibilitadas por el nuevo avance técnico, pero no todos los cineastas estaban convencidos de que los diálogos ayudasen a evolucionar el lenguaje cinematográfico, de hecho, en un primer momento se produjo una involución. La libertad de movimiento adquirida por la cámara en los años precedentes se perdió en beneficio de imágenes estáticas que anunciaban una especie de teatro hablado, también musicalizado, y directores de la talla de  Charles Chaplin ,  Erich von Stroheim ,  Friedrich W.Murnau ,  King Vidor , que realizó en  Aleluya  ( Hallelujah! , 1929) una de las primeras obras maestras sonoras,  René Clair  o  Yasujiro Ozu  se mostraron reacios a la utilización de los diálogos, sin embargo estos se impusieron y transformaron el medio artístico. Respecto al cine hablado,  Clair  planteó en 1929 la siguiente cuestión: <...