Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como mikhail kalatozov

Cine cubano. Entre la ilusión y la revolución

<<La experiencia que puede extraerse del conocimiento de una obra reaccionaria puede dar lugar a soluciones positivas, revolucionarias, dentro del trabajo de un artista revolucionario. Ocultar obras porque pueden constituir una mala influencia para nuestros compañeros solo puede producir un estancamiento en el desarrollo de los mismos. Y como consecuencia inevitable, una falta de confianza en las ideas que se dan como buenas (ya que se evita una confrontación con la realidad). No puede haber variedad en nuestras obras si todas se deben ajustar al gusto de una persona. La imposición de ideas, aun cuando estas sean correctas, es un arma de doble filo pues genera una reacción (muy humana, por cierto) en contra de la idea. No se puede pensar por los demás>> Tomás Gutiérrez Alea , 25 de mayo de 1961 (Citado en Juan Antonio García Borrero,  Cine cubano de loa sesenta: mito y realidad ) <<No se puede hacer el mismo tipo de cine que se hacía en 1959, en una etap...

Soy Cuba (1964)

Durante los años que siguieron al triunfo de la revolución cubana de 1959 se produjo un desfile de prestigiosos cineastas que, procedentes de diversos países, acudieron a Cuba por curiosidad, por afinidad, por invitación del ICAIC y para intercambiar ideas con los miembros del Instituto de Cine Cubano. Entre los ilustres visitantes se encontraban los directores  Andrzej Wajda , Joris Ivens , Chris Marker ,  Ágnes Varda y Mikhail Kalatozov . El primero llegó para participar en unas jornadas cinematográficas;  Ivens , para asesorar, aunque también filmó dos cortometrajes documentales:  Cuarderno de viaje (1961) y Pueblo en armas (1961); los dos siguientes, procedentes de Francia, realizaron respectivamente los documentales  ¡Cuba sí! (1961) y  ¡Saludos cubanos! (1963); y el último, responsable de la magistral Cuando pasan las cigüeñas ( Letyat zhuravi , 1957), arribó en 1961 para preparar la filmación de una coproducción de ficción que, a pesar de cont...

Cuando pasan las cigüeñas (1957)

Tras revolucionar el panorama cinematográfico mundial de la década de 1920 con los novedosos montajes de Eisenstein o Pudovkin , con el vanguardista cine-ojo de Dziga Vertov o el lirismo del ucraniano Alexandr Dovzhenko , el cine soviético perdió su brillo para mayor contento de la política estalinista. Durante las dos décadas que siguieron, las directrices establecidas desde el gobierno potenciaron el realismo socialista y el culto a la figura de Stalin y, ante esto, los creadores vieron limitada su creatividad, incluso algunos de los grandes maestros vieron como sus posibilidades de rodar disminuían de forma drástica, hasta prácticamente desaparecer. Condenado a repetirse, el cine de aquel periodo pretendía una realidad colectiva o heroica solo existente en las pretensiones de quienes lo controlaban. También fue inexistente la repercusión internacional y hubo que esperar al "deshielo" para ver al cine soviético aumentar su producción, salir de sus fronteras y recuperar pa...