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Mostrando las entradas etiquetadas como rafael gil

…Y al tercer año, resucitó (1980)

Partiendo del guion de Fernando Vizcaíno Casas, que adapta su propia novela, Rafael Gil satiriza la transición resucitando a Franco al tercer año de su muerte. Corre el 20 de noviembre de 1978, el tercer año de la liberación, y uno después de la legalización del PCE de Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, la Pasionaria, que regresan tras décadas de exilio y de dar palos de ciego en lo que presumieron una resistencia clandestina que no aceleró la caída del régimen al que se oponían. El nuevo rey anda por ahí, por acuerdo tácito entre las distintas fuerzas y, tras hablar con él, Adolfo Suárez asume la presidencia del gobierno. El joven Felipe González lidera el partido obrero fundado por Pablo Iglesias, y liderado durante la Segunda República por los divergentes Besteito, Prieto y Largo Caballero; mientras que vestigios del viejo régimen, como el propio Suárez, televisivo y más espabilado de lo que algunos presumieron, o como los mandos militares, empresarios y políticos, cual el ex-min...

Rafael Gil, el literario que quiso dirigir

<<Fiel a sus principios y creencias, no es justo negar al director Rafael Gil su anchura de miras y la comprensión de toda forma de enjuiciar la visión de la vida, de la existencia en todos los aspectos que abarca>>, (1) pues se trataba de un hombre de buen trato, abierto al diálogo, que no pretendía imponer sus carácter conservador, ni su fe religiosa, que sentía pasión por el cine y la literatura, y que logró fusionar ambas a lo largo de su carrera profesional, la cual cobra su mayor esplendor en la década de 1940, en una serie de espléndidas comedias o en dramas tan logrados como El clavo (1944) o La calle sin sol (1948). Durante este periodo se convierte en uno de los directores cinematográficos de mayor éxito y prestigio del cine español. Nacido en 1913, en el seno de una familia burguesa, Gil se forma en un ambiente cultural que fomenta sus inquietudes artísticas. Tiene acceso al arte, a la literatura, a los clásicos en la biblioteca de su padre, que <<era abo...

La casa de la Troya (1959)

La cuarta versión cinematográfica de la novela de Alejandro Pérez Lugín fue la primera realizada en color, pero su promesa de colorido no se cumple o se cumple a medias. La fidelidad de Rafael Gil al original literario no sorprende, ya que el cineasta siempre se mostró respetuoso con las obras que adaptó a la pantalla; incluso, habría para quien, mostró “sumisión” a ellas: <<en ocasiones me han echado en cara, esa influencia literaria, diciendo que soy poco creador. Pues a lo mejor es verdad, pero no lo puedo evitar, tengo un peso literario producto de mi formación, y no puedo prescindir de él>>. 1 Este peso literario quizá se note menos en La casa de la Troya , puesto que ya el libro presenta una narración cinematográfica. <<Pienso que Pérez Lugín, si viviera, sería el mayor guionista del cine español. Yo he hecho tres películas de él: “ La casa de la Troya ”, “ Currito de la Cruz ” y “ Camino del Rocío ” y son comerciales, sin discusión, gracias al sentido popula...

La gran mentira (1956)

La pasión de Rafael Gil por el cine le llegó de niño y, en cuanto pudo, escribió sobre películas. Primero lo hizo como aficionado, más adelante lo haría en medios especializados y, una vez detrás de las cámaras, coqueteó con el metacine en Viaje sin destino  (1942). Pero fue en La gran mentira (1956) en la que abordó de manera directa el medio al que dedicó su vida. En un momento puntual del film, Paulino Sándalo ( Juan Calvo ) replica <<¿qué cree, que está en una película escrita por Escrivá y dirigida por Rafael Gil ?>> El interrogante parodia a los autores reales y reafirma la distancia entre realidad y ficción (ya establecida en la primera escena). La respuesta del productor rechaza la idea que, segundos antes, aportó uno de sus empleados, ya que le propuso un final milagroso que se desarrollaría en Lourdes, y que posibilitaría que la protagonista ...

El clavo (1944)

La dificultad de adaptar a la pantalla textos de los autores de la generación del 98, salvo excepciones, fue una realidad del cine español de la década de 1940. En ese momento de posguerra, la presencia de la censura, unido a los temas tratados por los escritores "noveintayochistas", redujo las posibles fuentes literarias adaptables a la pantalla española a escritores cuyas obras no supusieran un conflicto directo con la junta censora. Por aquel entonces, no era tiempo de guerrear en batallas perdidas de antemano con un sistema de mano y cabeza duras, era tiempo de construir o reconstruir con escasos recursos un cine que nunca llegó a asentarse sobre cimientos sólidos. En apariencia, autores como Fernández Flórez o Alarcón no presentaban la problemática que sí podría surgir en los Galdós , Clarín y compañía, cuyo realismo, crítica y cierto tono pesimista podrían resultar molestos. De influencias y gustos literarios,  Rafael Gil , adaptar...

El fantasma y doña Juanita (1944)

Enamorado y superado por el temor a revelar su humilde procedencia, el oficinista interpretado por Antonio Casal   en  Huella de luz  (1942)  asume una identidad falsa para conquistar el amor de la joven acomodada a quien dio vida  Isabel de Pomés . Lo mismo sucede con su payaso en El fantasma y doña Juanita  (1944), cuando conoce a Juanita ( Mary Delgado ) y decide hacerse pasar por contable, pero la diferencia fundamental entre ambos personajes reside en que el primero logra confesar su mentira, mientras que el segundo no tiene la oportunidad de hacerlo y acaba su existencia convertido en el espectro que vive en la memoria de la Juanita ( Camino Garrigó ) del presente, durante el cual se desarrollan los primeros y últimos minutos de la película. Entremedias, las imágenes nos llevan al pasado que doña Juanita desvela a su sobrina Rosita ( Mary Delgado ),  haciéndole participe de la huella imborrable y dolorosa que el amor perdido dejó en ella. Su con...

Don Quijote de La Mancha (1947)

La tendencia a ningunear, en ocasiones descalificar, el cine español realizado durante la primera década de la dictadura no ha ayudado a la hora de valorar (sin caer en prejuicios) las principales obras de cineastas claves en la supervivencia del cine de posguerra, marcado por la censura impuesta por el régimen, por la avasalladora y no siempre acertada presencia de las producciones hollywoodienses en las mejores salas comerciales y por las limitaciones económicas de un país desangrado que tardaría décadas en recuperarse de las heridas provocadas por su Guerra Civil y por la represión que la seguiría. Queda claro que el franquismo afectó y limitó a todos los ámbitos socioculturales españoles, con leyes nefastas como las que pretendían proteger el cine autóctono y la estrechez de miras que fomentó las películas bélicas propagandísticas, el drama histórico no menos panfletario, comedias escapistas y melodramas de supuesto prestigio, aunque carentes de sustancia. Aun así, hubo pelíc...

Viaje sin destino (1942)

Gracias a sus interpretaciones de hombres corrientes e ingenuos,  Antonio Casal  se convirtió en uno de los rostros masculinos más reconocibles de la comedia española de la posguerra. Sus personajes no tardaron en ganarse la simpatía del público, que esperaba ver en los enredos protagonizados por el actor gallego al individuo cercano, de condición humilde y de buen fondo que, salvando las distancias, el espectador estadounidense podría esperar de  Gary Cooper  y de  James Stewart  en las películas de Frank Capra . Pero, al contrario que estos dos astros hollywoodienses, la fama de Casal lo encasilló en el género cómico y jugó en su contra cuando, en el último tramo de la década de 1940, las adaptaciones literarias, el cine religioso y los melodramas históricos se pusieron de moda y los directores que habían contado con él, como fue el caso de Rafael Gil , prescindieron de sus servicios porque no lo encontraban adecuado para el drama de altos vuelos...

Huella de luz (1943)

La Guerra Civil española (1936-1939) y la posterior dictadura echaron por tierra los logros alcanzados durante la breve y frágil democracia nacida en 1931, como también lo hizo con la joven industria cinematográfica que durante la primera mitad de la década de 1930 intentaba abrirse paso de la mano de  Benito Perojo , Carlos Velo ,  Nemesio M. Sobrevila ,  Luis Buñuel , Florían Rey , Rosario Pi , o de las actrices  Imperio Argentina  y Conchita Piquer . Por aquellos años  Rafael Gil  escribía críticas cinematográficas para varias revistas especializadas, sin pensar que poco tiempo después el conflicto (bélico, económico, ideológico y social) lo cambiaría todo y le llevaría a rodar cortometrajes de propaganda al servicio de la República. Posteriormente, ya en el bando franquista (más afín a su pensamiento), continuó realizando documentales panfletarios hasta que  CIFESA  le produjo su debut como realizador de largometrajes de ficción, con la...

Eloísa está debajo de un almendro (1943)

El humorismo, el ingenio, la imaginación y la vanguardia de Enrique Jardiel Poncela se unían a influencias cinematográficas y a su minuciosa búsqueda del chiste y de los diálogos perfectos para no dejar nada al azar. No cabe duda que perseguía el éxito y lo obtuvo, pero lo hizo con un estilo propio que conectó con el público, agradecido ante un humor cercano al absurdo. Y ahí residió parte de su éxito en saber conectar con el gusto popular sin renegar a sus intereses creativos. Es innegable que fue  una de las figuras más destacadas del teatro español, modernizándolo con un humor que iba un paso más allá, y que evoluciona otro en Miguel Mihura . Esta conexión entre lo popular y lo personal también puede aplicarse a sus novelas e incluso a las adaptaciones cinematográficas de sus obras. Jardiel Poncela apuesta por las situaciones inverosímiles en las que se descubren a personajes extravagantes e ilógicos como los que pueblan  Eloísa está debajo de un almendro  (1943), de...

El hombre que se quiso matar (1942)

Sin amor, si n trabajo, la vida pierde el sentido para Federico Solá ( Antonio Casal ), decidido a poner fin a una existencia dominada por el fracaso que achaca a los favoritismos y al egoísmo dominantes que le han impedido alcanzar sus objetivos. Federico reniega de la vida, intenta suicidarse de varias maneras, aunque el resultado siempre es el mismo; incluso en su intención de abandonar el mundo de los vivos fracasa, sin embargo, su decisión es inquebrantable y anuncia durante una conferencia su propósito de acabar con todo en un plazo de cuatro días. Desde que hace públicas sus intenciones suicidas, su comportamiento cambia de forma radical; abandona su eterno semblante de derrota y aparca la compasión que siente hacia sí mismo, hecho que le permite un nuevo enfoque vital en el que pierde su miedo a vivir y le convence para dejar a un lado los condicionantes sociales que le han convertido en un tipo gris. Con su ruptura con el orden establecido el joven se convierte en alguien atí...

Murió hace quince años (1954)

Una característica común a cualquier sistema autoritario sería su necesidad de controlar los medios de comunicación, pues dicho control permitiría una manipulación ventajosa, para el orden establecido, de lo que se dice y como se dice, utilizando palabras, imágenes o historias que presentarían una realidad político-social alterada por la subjetividad y los intereses de quienes ostentasen el poder. Por su facilidad para llegar a un mayor número de personas, el cine sería un medio ideal desde donde emitir discursos, ideas o conceptos aplaudidos por los diferentes regímenes. A esto se le puede llamar propaganda cinematográficos y esta sería utilizada con asiduidad durante la dictadura franquista. En este sentido,  Murió hace quince años ( 1954)  no puede esconder su origen propagandístico, a decir verdad, ni siquiera lo intenta, ya que su función final sería la de condicionar al espectador sin que éste llegase a dudar de lo que observaba en la pantalla , de ese modo se olvidab...