Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como robert bresson

El dinero (1983)

Casi medio siglo después de haber realizado su primera película, el cortometraje Asuntos públicos (Affaires publiques, 1934), Robert Bresson filmó El dinero (L’argent, 1983), que, a la postre, sería su último largometraje, además de ser una espléndida muestra de la depuración que estiliza su cine. Era tiempo suficiente para que Bresson y el mundo hubiesen cambiado, tanto que apenas sería reconocible el mundo de 1934 y el de 1983; lo mismo podría decirse de las películas que se sitúan en los polos de su carrera cinematográfica. Pero El dinero no trata de esas diferencias entre “el ayer y el hoy”, aunque sí trata sobre la indiferencia del “hoy”, como ya lo había hecho El diablo, probablemente (Le diable, probablement, 1977) respecto a la falta de compromiso medioambiental en un planeta a la deriva o, exclusivamente, guiado por el capital. Para su película, Bresson encuentra el punto de partida en el cuento de Tolstoi El billete falsificado y pone en marcha una sucesión de hechos ...

Robert Bresson y el cinematógrafo

Cambió el pincel por la cámara y se alejó de la plasticidad para crear narrativa, poesía, fragmentos de vida. Robert Bresson llegó al cine con la idea de ser autor y artista. Sentía el audiovisual como arte y asumió la responsabilidad absoluta de sus películas. Quiso ser y fue el creador total de su obra, quien asume el control desde la escritura hasta el montaje, aunque para algunas de sus películas se inspirase en ideas de novelas y cuentos de escritores como Tolstoi, Bernanos o Dostoievski. Ante una película de Bresson, solo queda aceptar que cuanto se ve en la pantalla nace en él, salvo en sus dos primeros largometrajes, en los que contó con la colaboración de Giradoux y Cocteau, respectivamente. Como la de todo artista, la obra de Bresson es única, reconocible, abierta al estudio crítico y a la fuga de la explicación; pues el arte puede explicarse racionalmente hasta cierto límite, tras el cual queda el nudo emocional entre la obra y quien la siente. En ese punto, la obra se vuelv...

Las damas del bosque de Bolonia (1945)

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el cine francés miraba con nostalgia su etapa muda y el realismo poético de la década de 1930 al tiempo que intentaba reconstruir y recuperar el esplendor de una cinematografía rota por el conflicto bélico y por la ocupación alemana, y amenazada en aquel presente de posguerra por la supremacía de las producciones hollywoodienses. Algunos de los directores que, durante los años treinta, habían posicionado el cine francés entre los más punteros, caso de  Jean Renoir , Julien Duvivier ,  René Clair o el centroeuropeo Max Ophüls , se encontraban en el exilio cuando se inició la reconstrucción cinematográfica de la mano de Claude Autant-Lara ,  Henri-Georges Clouzot , Jacques Becker , Jacques Tati ,  René Clément o  Robert Bresson entre otros realizadores. Pero, al contrario que sucedía en Italia o Japón, donde se realizaba un cine más realista y comprometido socialmente, en Francia predominaban las adaptaciones de obras li...

Al azar Baltasar (1966)

En su  Notas sobre el cinematógrafo  ( Notes sur le cinématographe , 1975),  Robert Bresson distinguía entre CINE (teatro filmado) y cinematógrafo (<<una escritura con imágenes en movimiento y con sonidos>>), que vive de su lenguaje propio, visual y sonoro, sin excesos, sin necesidad de música de fondo, con silencios elocuentes, sin actores que actúen y desnaturalicen, y sí con modelos vivos y naturales que lo acerquen a la sencillez expositiva. Y en Al azar Baltasar ( Au hasard Balthazar , 1966) encontramos a uno de los modelos vivos del cineasta en un burro y, por lo tanto, incapacitado para actuar y buscar su lucimiento, para emplear tics, métodos o entonaciones que lo alejen de su naturalidad y lo discapaciten para ofrecer vida, auténtica y pura. Baltasar es uno de los protagonistas de la película, al tiempo testigo y víctima de las distintas realidades que se suceden en la pantalla. Testigo de la mezquindad, la violencia o de la tristeza de quienes l...

El diablo probablemente (1977)

El cine de  Robert Bresson  no está hecho para entretener, sino para la reflexión y el profundizar en el alma de personajes capaces de comunicar sin adornos y sin representaciones superfluas aquello que les preocupa, logrando de ese modo un estilo único, sincero y depurado que indaga en las sensaciones y en el pesimismo que habita en seres que parecen no encajar dentro de un mundo que aumenta su sensación de sufrimiento, aquélla que afecta a sus decisiones y a sus comportamientos. El joven protagonista de  El diablo probablemente ( Le diable probablement... , 1977)  sucumbe ante esa imposibilidad de aceptar su entorno; en la primera imagen del film se advierte de ello en el titular de un periódico en el que se puede leer la noticia del suicidio de ese mismo individuo. Seis meses antes, Charles ( Antoine Monnier ) muestra su inconformidad o su pérdida dentro de un mundo que parece condenado a la extinción; la desaparición de especies animales o la contaminación del p...

Diario de un cura rural (1951)

Pocos cineastas han sabido captar, reflexionar y dar forma audiovisual a la aflicción, la angustia y la soledad interior como lo hizo Robert Bresson  en  Diario de un cura rural ( Journal d'un curé de campagne , 1951 ) , que, más que una película al uso, siento cual reflejo cinematográfico de un alma desolada que, en su agonía, cae sobre mí como una pesada losa, de un ser  perdido entre miedos, rechazo y dudas . Dicho reflejo, austero y frío, se materializa en las imágenes que nacen del pensamiento que el protagonista plasma en su diario, lo cual obliga al espectador, más que invita, a transitar por el dolor espiritual que siente el joven religioso, condenado por su naturaleza, por su interpretación ilusa del catolicismo y por el entorno que le repudia y donde no encuentra aceptación ni respuestas . El manuscrito del cura rural, de sempiterno rostro lastimero interpretado por Claude Laydu , recién llegado al pueblo de Ambricourt, desvela soledad y la crisis emocional y ex...

Mouchette (1967)

La vida de Mouchette ( Nathalie Nortier ) no puede decirse que sea feliz, ni siquiera puede decirse que sea una vida corriente y cómoda para alguien de su edad, como se observa al ser la única que recibe maltratos en la escuela, donde también resulta despreciada por sus compañeras, de quienes se venga lanzando puñados de tierra, como si quisiera resarcirse de esa soledad a la que se le condena. Sin embargo, su mayor condena se descubre en su propio hogar, donde su padre ( Paul Hebert ) la somete a un trato injusto y violento, mientras, su madre ( Marie Cardinal ) yace moribunda en un lecho desde el que la observa trabajar como una esclava. En el rostro de Mouchette no se encuentra el menor indicio de alegría, salvo un breve intervalo que se produce cuando sonríe en los autos de choque, el único instante de esperanza en una vida triste e injusta. El resto de su existencia se podría comparar con ese animal al que acosan los cazadores, una presa que huye intentando esquivar unas b...

Un condenado a muerte se ha escapado (1956)

Si pienso  Diario de un cura rural  ( Journal d’un curé de campagne , 1951) como un film de transición,  Un condenado a muerte se ha escapado ( Un condamné a mort s'est échappé , 1956)  confirma y reafirma lo expuesto en aquella y va un paso más. Es una película en la que Robert Bresson   continúa usando la voz interior, pero agudiza su minuciosidad narrativa minuciosa. Resulta más austero si cabe. Para su cine no existe la opción ornamental, no es un espacio expresivo para las florituras de ningún tipo, incluso sus historias son algo más o no lo son en absoluto. Son algo así como estados del alma. En todo caso, sea historia y/o interioridad, lo que vemos y escuchamos comienza en Lyon en 1943, con un automóvil que transporta a tres presos a la prisión de Montluc, en ese instante controlada por los alemanes. Antes de llegar al presidio, Fontaine ( François Leterrier ) intenta la fuga, no obstante, esta no tiene éxito. Sin embargo, el vano intento por alcanza...

Pickpocket (1959)

Qué decir tiene que en Pickpocket  (1959) no hace falta ni dos minutos de visionado para reconocer el personal estilo de  Robert Bresson , quien con todo lujo de detalles y con un elenco de actores no profesionales recrea las circunstancias que rigen la existencia de un carterista que reflexiona sobre su vida, pero que es incapaz de enfrentarse a ella, incapacidad que le conduce a su aislamiento interior y que le impide alejarse de la propia sensación de aislamiento que, posiblemente, él mismo ha creado.  Bresson  filma la pesadilla de un carterista ( Martin LaSalle ) empujado al robo por su debilidad de carácter, pero no lo hace desde el punto de vista de un relato policial, sino personal, austero, que se aleja de las florituras innecesarias, y profundo, que se apoya en los sonidos y en las imágenes, con la que  Bresson muestra ese entorno interno y externo en el que se descubre a Michel, inmerso en un mundo en el que no sabe muy bien cómo ha llegado a parar...