En sus orígenes, el cine era un espacio desconocido, abierto a pioneros e inventores que desarrollaban sus propias cámaras y proyectores en su lucha por conquistar un medio visual virgen. Las primeras máquinas, el biophantascope de los británicos William Friese-Greene y J. A. Roebuck Rudge , de 1884, o el receptor de imágenes de Louis Le Prince , fechado en 1888, no tuvieron el éxito del kinetógrafo -cuyas imágenes se proyectaban mediante el kinetoscopio de William K. Lurie Dickson , patentado por Edison en 1891- o del famoso cinematógrafo -cámara y proyector en uno- de los Lumière , patentado en 1895. Aunque estos últimos aparatos se impusieron, la fiebre de las imágenes en movimiento se había desatado más allá de las fronteras estadounidenses y francesas, y otros emprendedores, como el británico Robert William Paul o el italiano Filoteo Alberini , construían en sus resp...