Uno de los pasajeros del autobús no expresa ninguna emoción, tan sólo se fija en el arma que hay encima del asiento del conductor. Cuando se apodera de ella es sorprendido por el chófer, a quien dispara y mata sin la menor atisbo de duda. Este peligroso individuo responde al nombre de Gunther Wyckoff ( Marshall Thompson ), un convicto que se ha fugado del hospital psiquiátrico donde se encontraba recluido por un crimen cometido tres años atrás. Su objetivo es encontrar al doctor que le evaluó en el pasado, sin embargo no lo encuentra en su domicilio. A la espera de poder hablar con él, se oculta en un bar, allí pretende pasar desapercibido, pero un televisor se convierte en el detonante de los sucesos que vendrán a continuación. La noticia del asesinato y la foto del asesino se muestran en la pantalla, de modo que uno de los camareros le reconoce y acude al teléfono para dar parte a la policía. Gunther le sorprende con el auricular en la mano y dispara sin la menor...