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Mostrando las entradas etiquetadas como mathieu kassovitz

Amén (2002)

Omisiones, documentos, restos, interpretaciones, tergiversaciones, verdades,... forman parte de la Historia, antigua y moderna, pero la única constante que podría considerar inmutable en el devenir de los tiempos la observo en la capacidad creadora-destructiva de los seres humanos, la cual forma parte de la contradicción que desde los orígenes define los distintos momentos de nuestra especie y de nuestras vidas. El quiero-puedo, hago-deshago, muestro-oculto, digo-callo, lloro-río o actúo-sufro son algunas de las parejas malavenidas e indisolubles que se enfrentan como contrarios a lo largo de las diversas etapas evolutivas y en los distintos conflictos que generamos, o en aquellos que nos salen al encuentro y, en su desequilibrio, padecemos sin encontrar una solución cercana y satisfactoria. Estos conflictos pueden ser individuales y, como tales, dependen en un alto porcentaje del pensamiento, de la interpretación, de las decisiones y de las acciones del individuo. Otro cantar serían ...

El odio (1995)

<<El hombre está dotado de inteligencia y de fuerza creadora para multiplicar lo que le ha sido dado, pero hasta ahora, en vez de crear, ha destruido>> afirma Astrov en El tío Vania  —cuando habla de la devastación de los bosques y de la naturaleza—. Pero su afirmación también sería aplicable a la destrucción del propio individuo y de las sociedades que forma en conjunto, porque una de las constantes del ser humano individual y colectivo sería la de repetir los mismos errores una y otra vez, lo cual, si asumimos como ciertas la <<inteligencia>> y la <<fuerza creadora>> a las que alude el personaje de  Chéjov en su famosa obra teatral, resulta contradictorio que, poseyendo la capacidad de mejorar, a lo largo de la Historia, los humanos, entre los cuales me incluyo, hayamos sido los principales responsables de nuestras desgracias. Esta autodestrucción se perpetúa en  El odio ( La haine ,  Mathieu Kassovitz , 1995), por ello, se tra...

Munich (2005)

Los crímenes nazis durante la Segunda Guerra Mundial, en concreto me refiero al exterminio de millones de judíos, provocó que los supervivientes y el resto de quienes formaron el estado de Israel decidieran no pasar una. De modo que crearon un ejército moderno, compuesto de fuerzas visibles e invisibles, se hicieron fuertes y enviaron mensajes internacionales: en 1956 demostró su poderío bélico alcanzando el Sinaí y ya en la década siguiente obtuvo un gran éxito mediático en la caza de los nazis fugados, cuando atrapan a Adolf Eichmann en Argentina y celebran uno de la juicios más mediáticos del siglo XX. Más que se justifica, se trataba de lanzar una advertencia, algo así como que el pueblo hebreo no va a permitir que vuelvan a pisotearle; al menos no sin devolver el golpe por triplicado. Y así ha sido desde entonces, ya fuese en acciones de defensa o de ataque directo o encubierto. Una afirmación de esta política aconteció después de los juegos Olímpicos de Múnich, en 1972, tras el a...