1995, Los Balcanes, la guerra parece que se acaba, pero los conflictos y la lucha para recobrar una situación donde la vida pueda ser respetada continua. Los voluntarios, veteranos y novatos, de Un día perfecto (2015) viven su jornada laboral sin horarios definidos. Lo único que saben es que viven un día más de tantos que suman la extraña cotidianidad de la complejidad bélica de la que también forman parte. La vida sigue entre los escombros y las minas, los pozos inutilizados o la burocracia de los cascos azules, cuya presencia no está del todo clara o al menos el qué hacen allí, salvo querer llevar su orden administrativo, el que no tiene cabida en una zona de guerra donde los usos bélicos, la muerte, la miseria, la pérdida, pero también la fuerza de la existencia, ya son parte de Mambrú (Benicio del Toro) o B (Tim Robbins). No así para Sophie (Mélanie Thierry), la joven novata para quien todo es novedad y como tal se lo toma. Ella es el ejemplo de cómo se van descubriendo realidades...