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Mostrando las entradas etiquetadas como carla del poggio

Carla Del Poggio. Suspiro neorrealista

En El bandido ( Il bandito , Alberto Lattuada , 1946) aparecen dos actrices en apariencia opuesta y complementarias; dos de los grandes rostros femeninos del cine italiano de la segunda mitad de la década de 1940. Una es Anna Magnani  y la otra Carla Del Poggio ; la primera es la imagen visceral y la fuerza desatada;  la segunda, la inocencia perdida y la cotidianidad sufrida. Ambas fueron las actrices del neorrealismo, pero mientras la primera se convertía en icono cinematográfico, la segunda decidió dejar de actuar casi al tiempo que desaparecía ese periodo que cambió el cine mundial. Jovial en sus comienzos en dos comedias de  Vittorio De Sica , la actriz nacida en Nápoles, el 2 en diciembre de 1925, asumió el rol de superviviente en la miseria a la que se enfrenta en sus papeles neorrealistas. Tanto físicamente como por su temperamento en la pantalla, Magnani y Del Poggio son distintas, casi opuestas. Esa diferencia queda patente en los rostros humanos interpretad...

Caza trágica (1947)

Durante los primeros pasos del neorrealismo italiano, aquellos que se dieron libres de las ataduras impuestas por un sistema de producción y de la vigilancia de cualquier tipo de censura, se aprecia una diferencia fundamental entre cine industria y cine compromiso. Más que la posibilidad e intención de ofrecer espectáculo o entretenimiento, los neorrealistas encontraron en el medio cinematográfico la oportunidad de hacer visibles sus posturas morales e ideológicas que, contrarias al régimen depuesto, hasta ese instante habrían permanecido ocultas en la clandestinidad o entre líneas a descifrar. Adquirida la libertad, llegó el tiempo de encarar las distintas realidades de la Italia de posguerra, de sus gentes, de la miseria y del caos fruto de hechos pretéritos que, como el fascismo, la ocupación alemana o la guerra, condicionaban el presente. El medio cinematográfico era idóneo para dar testimonio, y cineastas como Giuseppe De Santis  lo aprovecharon para expresar ideas, esperanza...

El bandido (1946)

Previo al neorrealismo , la guerra en la pantalla italiana solo asomaba en películas de propaganda bélica - Bengasi ( Augusto Genina , 1942) o  La nave blanca ( La nave bianca , Roberto Rossellini ,1941)- o en noticiarios que, posiblemente, no se ajustasen a la realidad vivida por los soldados en el frente o por la población civil en un país dividido que no tardaría en convertirse en un campo de batalla más. El grueso de la producción cinematográfica lo formaban comedias, dramas y adaptaciones literarias. Ninguna mostraba la realidad que se vivía en Italia; no se podía, no existía; era el momento de la desinformación y del escapismo, usuales y comunes a cualquier régimen que tenga bajo control los distintos medios de comunicación y expresión. Pero, tras la contienda, dicho control desapareció, al menos durante los primeros tiempos de posguerra, y los cineastas aprovecharon el instante para mirar sin miedo el presente y su pasado reciente. En  El bandido ( Il bandito , 194...

Roma, a las 11 (1951)

Arroz amargo ( Riso amaro , 1949) es la película más popular de Giuseppe De Santis , también es la que el público actual reconoce como su gran aportación al neorrealismo y, sin embargo, dista de ser su mejor obra neorrealista. Quizá y sin quizá, tal honor recae en Roma, ore 11  (1951),  una obra maestra del neorrealismo y del humanismo que reúne múltiples realidades, las de cada una de las mujeres que son el corazón de una película coral que nunca pierde de vista aquello que pretende mostrar. Da igual en quien recaiga la atención, cuando abandona a un personaje para centrarse en otro, en todo momento,  De Santis  tuvo claro a dónde quería llegar y por donde transitar para lograrlo. Lo hizo por los rostros y las voces de sus protagonistas femeninas, pero también de los familiares, de los periodistas que acuden al lugar del siniestro o al hospital a la caza de la noticia o de los señalados que eluden responsabilidades mientras Luciana ( Carla Del Poggio ) siente c...

Sin piedad (1948)

Bajo el deslumbrante brillo de algunos de los títulos más representativos del neorrealismo italiano, se descubren otras películas imprescindibles, algunas conocidas, otras a la espera de ser rescatadas del olvido actual, pero todas ellas guardan en común la intención de mostrar la realidad, no como un espacio exclusivamente físico, sino parte de realidades humanas, espirituales, individuales o colectivas que se encuentra en escenarios naturales, urbanos o rurales, donde descubrimos a hombres y mujeres frente a las circunstancias de su presente, de guerra o de paz, un ahora en el que luchan por sobrevivir. Con variantes personales, según el caso y el realizador, la intención neorrealista era similar, aunque no lo fueron los géneros empleados para llevarla a cabo. Paisà (1946) asume el bélico para documentar seis etapas de la Segunda Guerra Mundial a lo largo de Italia y de cómo el conflicto afecta a distintos personajes; Vivir en paz ( Vivace in pace , 1947) se desarrolla en un peq...

Magdalena, cero en conducta (1940)

En 1940, el hasta entonces actor, Vittorio De Sica debutó como realizador con dos producciones, Rosa escarlata ( Rose scarlatte ) y Magdalena, cero en conducta ( Maddalena zero in condotta ), una comedia amable, de planteamiento similar a sus otras producciones del periodo fascista, en las que el romance y el enredo serían los ejes del relato. Vittorio De Sica introdujo el enredo en el interior de un instituto de señoritas, en concreto en la clase de 4º B donde se imparte una aburrida clase de química a la que Magdalena Lenci ( Carla Del Poggio ) llega, como de costumbre, tarde. Así se presenta a esta alumna rebelde y traviesa, que se comporta sin asumir las normas que exigen algunos de sus profesores, porque únicamente piensa en pasarlo bien. Sin embargo, tras la lectura de una carta privada escrita por su profesora de Correspondencia Comercial y dirigida a un tal Alfred Hartmann, personaje inventado que aparece en el libro de texto, Magdalena descubre que la señorita Malgari...