Aunque las películas de las que parece beber Kevin Reynolds para La bestia de la guerra ( The Beats , 1988) sean Orgullo de estirpe ( The Horsemen , John Frankenheimer, 1971) y Apocalypse Now ( Francis Ford Coppola , 1979) —de Frankenheimer, el orgullo de quien no se aferra a nada material, pero enraíza en cuanto hay bajo su cielo, el aire que respira, la tierra que pisa; de Coppola , la alucinación y el descenso al infierno bélico—, la presencia de Don Harvey, interpretando dos personajes similares, en los repartos de su film y de Corazones de hierro ( Casualties of War , Brian de Palma, 1989), une sin pretenderlo los dos conflictos bélicos que significaron las mayores derrotas de los dos grandes imperios que se impusieron en el siglo XX. A la Unión Soviética le sucedió en Afganistán algo similar a lo que Estados Unidos en Vietnam (y también en el propio Afganistán), que no solo luchaba contra unos aldeanos sin instrucción militar, y peor armados,...