Ya el título apunta de que va la cosa, de cansancio y ocaso, también de estar de vuelta y de saber tomarse la vida con cierta ironía y un tanto de resignación. Ese anochecer remite al detective crepuscular, mas no por ello menos efectivo que uno en su amanecer o en su mediodía, aunque la mitad de la película ande desorientado, buscando respuestas e intentando ayudar a sus amigos; en realidad, resulta más efectivo que los jóvenes que le amenazan o intentan colaborar con él. No se trata tanto de reivindicar la experiencia, el factor humano y la edad como dos años después hará Clint Eastwood en el espacio de Space Cowboys (2000), sino de homenajear y hacer un tipo de thriller diferente al que podía verse en las pantallas de fíneles del siglo XX. Harry Ross (Paul Newman) bien podría haber sido Harper tres décadas atrás, pero entonces Ross era policía, oficio al que dedicó veinte años tras los cuales ejerció la investigación privada y se dio a la bebida, superado por una vida de pérdida: ...