Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tomás gutiérrez alea

Historias de la Revolución (1960)

Más que por la calidad de su propuesta de plasmar tres instantes revolucionarios en forma de largometraje semidocumental, Historias de la Revolución (1960) es un film clave en la cinematografía cubana por su importancia histórica. Realizado el “Año de la reforma agraria”, fue el primer largometraje estrenado oficialmente por el ICAIC —se estrenó el 30 de diciembre de 1960— y el primero rodado por Tomás Gutiérrez Alea —el 4 de enero iniciaba el rodaje de El herido , uno de los tres episodios que conforman el film—, pero, por encima de todo, su importancia reside, al menos en su momento, por lo que cuenta y cómo lo cuenta, posicionándose, exaltando y glorificando desde un estilo realista que hace pensar en el neorrealismo italiano como principal influencia. La admiración de Titón por Roberto Rossellini igual le brindó Paisá (1946) como modelo a seguir, pero su exitosa apuesta, llevada a cabo después de haber rodado varios cortos —entre ellos, Esta tierra es nuestra (1959)—, resulta me...

El mégano (1955)

Cuando en una entrevista (1) le preguntan sobre El mégano (1955), su primer film, García Espinosa responde que <<Lo recuerdo con cariño. Hoy lo vemos como una película naif , sin encanto formal alguno y, lo que es peor, con una visión de la realidad muy simplona, como si sus autores tuvieran como única preocupación adentrarse en complejidades que les hicieran imposible ensayar el poco oficio de que disponían. Sin embargo, algo bueno debía tener cuando tuvo tan buena acogida de público y de crítica. Pienso que ese algo bueno sigue siendo válido, la necesidad de expresar la realidad en términos críticos. Y tan bueno que no por gusto los cuerpos represivos de entonces la secuestraron.>> Pero empecemos por el principio o por un principio. En 1951 se formaba la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, era una sociedad dedicada al cine que surgió paralela a la Cinemateca Cubana, pero, a diferencia de esta, asumía una postura política que se evidenció en este cortometraje documental dir...

Tomás Gutiérrez Alea, por un cine cubano

Cineastas de distintos países de Latinoamérica de finales de los cincuenta y de los años sesenta tenían algo que decir y crearon un cine combativo, en ocasiones revolucionario, que se alejaba del comercial Hollywoodiense y de autoral europeo. El nuevo cine latinoamericano, desde la “Estética del hambre” de Glauber Rocha hasta el “Tercer cine” de Fernando Solanas y Octavio Getino, nacía con la intención de transformar y avivar las conciencias. Buscaba expresar su identidad, al tiempo que denunciaba el neocolonialismo. Uno de los grandes destacados de ese momento que se sitúa tras la revolución cubana (1959) fue Tomás Gutiérrez Alea, quien, junto a Julio García Espinosa  (y ya andado el decenio: Humberto Solás, Fausto Canel y Sara Gomez, entre otros), se erigió en la figura clave de la renovación y desarrollo del cine cubano  que siguió a la victoria castrista. Gutiérrez Alea, también conocido como Titón, inició su carrera realizando una serie de cortometrajes aficionados que ti...

Las doce sillas (1962)

El cine cubano de la década de 1960 nació de la necesidad de llevar a la pantalla las ideas de la Revolución. Esto implicó que, inicialmente, el recién nacido ICAIC se decantase por el cine documental o la ficción comprometida con las ideas revolucionarias y la propaganda ideológica, buscando acercar los hechos al público desde la nueva perspectiva oficial. Así mostraron historias de la revolución, como las tres que dan forma al primer largometraje de Tomás Gutiérrez Alea; aunque el cineasta consideraba que su primer largometraje era Las doce sillas (1962) porque Historias de la Revolución (1960) había sido un compromiso con el momento y con la propia historia. De modo que no pudo hacer un cine más personal y liberado de la seriedad y de la intención realista, pues Historias de la Revolución era un acercamiento a la realidad condicionado por el instante socio-político que se vivía en la isla. En 1962, Gutiérrez Alea haría su propia revolución cinematográfica, al dar un giro cómico q...

Los sobrevivientes (1978)

El núcleo familiar elegido por Tomás Gutiérrez Alea para continuar con su mirada crítica a la Cuba posrrevolucionaria —parece obvio que para él resultaba importante reflexionar y desvelar aspectos de la sociedad cubana del momento— se encierra en la finca familiar donde los Orozco que han permanecido en Cuba, bajo la guía de Sebastián (Enrique Santiesteban), se aíslan del exterior revolucionario cuando ven que los castristas se orientan hacia el comunismo. Son exiliados en su tierra, pero lo son de un modo especial; quieren serlo a lo grande y, para ello, tiran la casa por la ventana, comprando todo tipo de lujos en el mercado negro. Así pretende hacer de la villa-prisión un paraíso de consumo donde se pueda disfrutar de <<manjares y licores finos>>, entre otros lujos a los que estarían acostumbrados en la época prerrevolucionaria; a la espera de que todo vuelva a la normalidad. En un primer momento, confían en que todo regresará al orden de su gusto, pero los años pasan, e...

Cine cubano. Entre la ilusión y la revolución

<<La experiencia que puede extraerse del conocimiento de una obra reaccionaria puede dar lugar a soluciones positivas, revolucionarias, dentro del trabajo de un artista revolucionario. Ocultar obras porque pueden constituir una mala influencia para nuestros compañeros solo puede producir un estancamiento en el desarrollo de los mismos. Y como consecuencia inevitable, una falta de confianza en las ideas que se dan como buenas (ya que se evita una confrontación con la realidad). No puede haber variedad en nuestras obras si todas se deben ajustar al gusto de una persona. La imposición de ideas, aun cuando estas sean correctas, es un arma de doble filo pues genera una reacción (muy humana, por cierto) en contra de la idea. No se puede pensar por los demás>> Tomás Gutiérrez Alea , 25 de mayo de 1961 (Citado en Juan Antonio García Borrero,  Cine cubano de loa sesenta: mito y realidad ) <<No se puede hacer el mismo tipo de cine que se hacía en 1959, en una etap...

Papeles son papeles (1966)

<<Papeles son papeles, pero cartas son cartas>> canta el solista de la orquesta que toca mientras se impresionan los créditos de esta sátira de timo, engaño y asilados que deja ver un panorama social pocas veces visto en el cine cubano de la década de 1960. La canción resta importancia al dinero, pero señala que <<es la cuestión que más problemas promueve; y aunque solo es papel, algunos por él se mueren>>. Mientras, el <<pero cartas son cartas>> parece conceder a las líneas epistolares un valor que la canción niega al dinero, quizá porque lo escrito en ellas suele comunicar o dejar impresas emociones y sentimientos humanos. Suena bien, suena a mundo utópico, pero, instantes después, ya en la representación de la realidad revolucionaria y contrarrevolucionaria, Fausto Canel muestra la importancia de los papeles. <<Solo es papel, el dinero, no vale na, solo es papel, el dinero...>>, canta el coro, pero en ningún momento suena que también ...

Memorias del subdesarrollo (1968)

Similar a lo acontecido con el cine soviético de los primeros años, el cine cubano de la década de 1960 se encuentra estrechamente ligado a la necesidad de realizar un cine comprometido con la revolución y con revolucionar el propio cine, aunque la originalidad se hizo esperar, influenciado en un primer momento por el neorrealismo que se observa en los inicios de cineastas como  Tomás Gutiérrez Alea ; sin duda uno de los realizadores cubanos de mayor prestigio internacional y uno de los fundadores del ICAIC. Creado durante el año del triunfo revolucionario, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas asumía el control de la práctica totalidad de la producción cinematográfica de la isla caribeña, una producción que mayoritariamente se decantaba por unir el documental y la propaganda. Pero que esto no lleve a engaño, pues iría evolucionando y alcanzaría cotas elevadas en películas <<de superior interés y que revelan una prodigiosa madurez técnica>>. 1 Ent...

La muerte de un burócrata (1966)

La muerte del tío Paco, Juanchín ( Salvador Wood ) y la burocracia son los protagonistas del humor negro que sirve a Tomás Gutiérrez Alea para dar forma a esta crítica, cómica-satírica, del sistema administrativo cubano. Pero La muerte de un burócrata (1966) es algo más que una crítica o una espléndida sátira. Es la primera gran comedia del cine cubano posrevolucionario, realizada por un cineasta clave que abre su película con unos títulos de crédito inusuales que llaman la atención por presentarse cual informe mecanografiado en el que resuelve exhibir la película. En uno de los puntos que componen la resolución, el quinto, el director dedica el largometraje a << Luis Buñuel ,  Stan Laurel y Oliver Hardy , Ingmar Bergman , Harold Lloyd  —en una secuencia posterior, que recuerda a otra de  El hombre mosca  ( Safety Last! ; 1923), le rinde homenaje visual—, Akira Kurosawa , Orson Wells , Juan Carlos Tabío , Elia Kazan , Buster Keaton , Jean Vigo , Marilyn...