Más que por la calidad de su propuesta de plasmar tres instantes revolucionarios en forma de largometraje semidocumental, Historias de la Revolución (1960) es un film clave en la cinematografía cubana por su importancia histórica. Realizado el “Año de la reforma agraria”, fue el primer largometraje estrenado oficialmente por el ICAIC —se estrenó el 30 de diciembre de 1960— y el primero rodado por Tomás Gutiérrez Alea —el 4 de enero iniciaba el rodaje de El herido , uno de los tres episodios que conforman el film—, pero, por encima de todo, su importancia reside, al menos en su momento, por lo que cuenta y cómo lo cuenta, posicionándose, exaltando y glorificando desde un estilo realista que hace pensar en el neorrealismo italiano como principal influencia. La admiración de Titón por Roberto Rossellini igual le brindó Paisá (1946) como modelo a seguir, pero su exitosa apuesta, llevada a cabo después de haber rodado varios cortos —entre ellos, Esta tierra es nuestra (1959)—, resulta me...