Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como kenji mizoguchi

La señorita Oyû (1951)

La última etapa profesional de  Kenji Mizoguchi  se desarrolló en el seno de la productora Daiei en Kyoto, por aquel entonces dirigida por  Matsutaro Kawaguchi , su antiguo socio en la Daiichi . La presencia de Kawaguchi al frente de la poderosa compañía, unida a la reconocida maestría del cineasta, posibilitó a Mizoguchi los medios y la libertad necesarios para rodar varias de sus obras maestras. Entre ellas se cuenta La señorita Oyu ( Oyû sama ), una película que, debido a la obsesiva búsqueda de la perfección por parte del realizador, provocó su insatisfacción, pero,  dejando a un lado el exigente (e inalcanzable) perfeccionismo perseguido por el excepcional director japonés, se trata de otra de sus grandes  tragedias. Bella, pausada y poética, como anuncia la secuencia en el bosque donde la luz solar se filtra entre los árboles mientras Sinnosuke ( Yuji Hori ) contempla por vez primera el rostro de Oyu ( Kinuyu Tanaka ), la película resulta una a...

Elegía de Naniwa (1936)

Si el control ejercido por el sistema de estudios hollywoodiense sobre sus trabajadores era rígido, el japonés aún lo era más, lo que suponía que sus realizadores tuviesen las manos atadas a la hora de realizar sus películas, adaptándose al tiempo de rodaje, a los actores y actrices escogidos por las productoras, a los presupuestos y a los argumentos que se les encargaba rodar, lo cual provocaba que más que creadores fuesen asalariados de una fábrica de imágenes en la que alcanzaban mayor o menor grado de libertad según la posición que en ella ocupasen. Esta circunstancia jugaba en contra de aquellos jóvenes directores con intenciones artísticas que, en muchas ocasiones, sentían como su tiempo y su talento se desaprovechaba en producciones que no colmaban sus inquietudes, quizá por ello, un cineasta como Kenji Mizoguchi  no alcanzó su madurez creativa hasta la década de 1930, con más de diez años de profesión a sus espaldas y numerosas películas, ahora perdidas, que a pesar de tod...

Mizoguchi. Belleza y realismo trágico

Como el resto de maestros cinematográficos japoneses, Kenji Mizoguchi permaneció en el anonimato internacional hasta que Akira Kurosawa y  Rashomon (1950) acapararon una más que merecida atención internacional en el festival de Venecia, el mismo certamen donde al año siguiente  Mizoguchi  recibiría el León de Plata por su no menos magistral Vida de Oharu, mujer galante (1952). A raíz de su reconocimiento mundial, el realizador mantuvo un ritmo veloz de producción, filmando ocho películas en cuatro años, entre ellas  Cuentos de la luna pálida de agosto ,  Los amantes crucificados , en la que adaptó el drama  Daikyoji Sekireki del prestigioso dramaturgo Chikamatsu Monzaemon  (1653-1724), o El intendente Sansho , tres de sus obras maestras. Fallecido en 1956, a los cincuenta y ocho años, tras padecer la leucemia que lo apartó de los platós, el legado fílmico de Mizoguchi  se reduce a los treinta y un títulos conservados —más de la mitad de su f...

Los amantes crucificados (1954)

La pérdida de más de la mitad de las películas realizadas por  Kenji Mizoguchi , desde su debut en 1923 hasta poco antes de su fallecimiento en 1956, impide un mayor conocimiento de su evolución como cineasta; aunque los títulos que sí han llegado hasta nuestros días, ofrecen una idea aproximada de su estilo poético, pausado y refinado, así como de las temáticas que se repiten a lo largo de su obra cinematográfica. Una de las constantes que aparece con mayor frecuencia en sus largometrajes, la mujer en el Japón tradicional, encuentra parte de su explicación en un momento puntual de su infancia, cuando, ante una situación económica precaria, su padre vendió a su hermana Suzu a una casa de geishas. Este hecho, que Mizoguchi jamás olvidó ni perdonó, inspiraría su defensa de la mujer en la pantalla, aunque, en su cotidianidad, mostrase un carácter despótico, quizá más acorde con la sociedad tradicional que retrató en muchas de sus películas que con el discurso humanista y progres...

Los cuarenta y siete samuráis (1941-1942)

Fiel al estilo mostrado dos años antes en  Historia de los crisantemos tardíos  ( Zangiku monogatari , 1939),  Kenji Mizoguchi  acercó al público la intimidad de los personajes de Los cuarenta y siete samuráis   ( Los leales 47 ronin ) ( Genroku Chushingura , 1941-1942)  enfocando las escenas en encuadres fijos que le sirvieron para aumentar la sensación de impasibilidad e imposibilidad que dominan a los guerreros sin dueño de este hecho legendario que dio origen a numerosas novelas, obras de teatro  kabuki  y a diversas producciones cinematográficas, tanto mudas como sonoras. Las más conocidas y destacadas son esta rodada por  Mizoguchi  en época de preguerra y de exaltación nacionalista, por lo tanto bajo el control y al servicio de la propaganda político-militar japonesa, y la realizada en 1962 por  Hiroshi Inagaki , que expuso el mismo asunto desde un enfoque más épico y dinámico. Pero en ambas e l tiempo pasa sin que los...

Historia de los crisantemos tardíos (1939)

Aunque alcanzó prestigio internacional en la década de 1950, gracias a títulos como Vida de Oharu, mujer galante  (1952) o Cuentos de la luna pálida de agosto  (1953),  Kenji Mizoguchi  ya era un experimentado realizador, de marcado estilo personal y con una manera propia de entender el cine como medio para expresar los sentimientos y sufrimientos que observaba y sentía, constante que se descubre en  Historia de los crisantemos tardíos ( Zangiku monogatari ), una de sus (muchas) cimas cinematográficas en la que una vez más contó con la colaboración de su amigo  Yoshikata Yoda , su guionista habitual desde Elegía de Naniwa (1936). El cine de Mizoguchi  se caracteriza por la lentitud y la serenidad que transmiten tanto sus largos planos como la suavidad en los movimientos de la cámara, que realzan la belleza visual tras la que se esconden injusticias o sacrificios como el narrado en este excelente melodrama ambientado en el Japón del periodo Mei...

Vida de Oharu, mujer galante (1952)

La figura femenina es uno de los ejes de la filmografía de  Kenji Mizoguchi , quien, sin duda, fue de los cineastas que mejor supo retratar el sufrimiento de personajes femeninos dentro de sociedades jerarquizadas, donde las mujeres mantendrían un estatus supeditado al hombre y a las costumbres de la época. En  Vida de Oharu, mujer galante ,  Mizoguchi  desarrolló un drama trágico ambientado en el siglo XVII, en un Japón anclado en tradiciones feudales, algunas de las cuales todavía perdurarían durante su infancia, incluso afectando a su núcleo familiar. El tema de la mujer enfrentada a un entorno cultural que la oprime alcanza uno de sus máximos exponentes en la figura de Oharu ( Kinuyo Tanaka ), a quien se conoce en un primer momento desde su caminar, que evidencia la derrota existencial tras una vida, supeditada a decisiones ajenas, que se irá mostrando desde recuerdos capaces  de transmitir las sensaciones que la dominan mientras deambula por un marco de d...

Cuentos de la luna pálida de agosto (1953)

Genjuro ( Masayuki Mori ) y Tobei ( Sakae Ozawa ) viven con sus familias a la orilla del lago Omi (Biwa), donde comparten una ambición desmedida que les impide valorar cuanto poseen. Genjuro busca la riqueza a través de la venta de sus cerámicas, mientras que Tobei anhela la gloria que le proporcionaría ser un samurái. Ambas ideas les nublan el juicio, alterando la tranquila existencia que llevaban antes de que la guerra amenazase sus hogares. Sus esposas, Mihagui ( Kinuyo Tanaka ) y Ohama ( Mitsuko Mito ), les advierten del peligro que conlleva la ambición extrema que les domina, la misma que les impide disfrutar de la familia, y la misma que les empuja hacia la tragedia. A partir de la travesía sobre las oscuras aguas del lago, Kenji Mizoguchi envolvió la realidad en una atmósfera onírica que parece surgir de entre la niebla, como también surge una embarcación fantasmal que les asusta, pero que comprueban real cuando en su interior descubren a un moribundo que les ...

Los músicos de Gion (1953)

Dura, emotiva y amarga,  Los músicos de Gion (Gion bayashi)  se adentra en el universo de las geishas y de la sociedad japonesa de la primera mitad del siglo XX, un entorno que no fue ajeno a la infancia de  Kenji Mizoguchi . Este gran cineasta japonés fue testigo de como una de sus hermanas era vendida para convertirse en una de esas damas, quienes supuestamente serían personas privilegiadas dentro de una sociedad que las veneraba y, sin embargo, no dejaban de ser mujeres a quienes se trataba sin tener en cuenta sus deseos, sus necesidades o su humanidad. Ese medio de aparente elegancia y cultura se expone  tras la muerte materna que provoca que Eiko ( Ayako Wakao ) acuda a la casa de Miyoharu ( Michiyo Kagure ), amiga de la difunta, para que la acoja y le enseñe las artes de las geishas; mujeres cultas y refinadas, cuyas artes sirven para entretener a aquellos hombres que puedan permitírselo. A partir de este momento ese mundo nuevo se presenta ante ella ...

El intendente Sansho (1954)

Desde el principio de la humanidad, en cualquier lugar, el ser humano ha querido imponerse a sus iguales, controlarles, disminuir su condición moral y aprovecharse de ellos, obligándoles a realizar un trabajo impuesto e inhumano. El intendente Sansho ( Sansho dayu ) muestra esta constante a través de una historia, basada en un cuento medieval japonés, que se desarrolla al final de periodo Heian, más o menos a finales del siglo XII, en la que se relata como un noble, Masauji Taira ( Masao Shimizu ), es despojado de sus privilegios y condenado al destierro como consecuencia de su apoyo a los campesinos, ante los continuos atropellos a los que son sometidos. Este mandatario que predica la igualdad de todos los seres, en un momento en el que la esclavitud se encontraba amparada por las leyes y defendida por los grandes señores, recibe como recompensa el alejamiento de su familia y el olvido. La mayor parte de la nobleza cuestiona las palabras de un hombre que únicamente habla e...