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Mostrando las entradas etiquetadas como rainer werner fassbinder

Alemania en otoño (1978)

Alemania en otoño. Manifiesto cinematográfico político-tardío  Por Antonio Pardines El manifiesto de Oberhausen, de 1962, en el que se declaraba el propósito de crear un Nuevo Cine Alemán —así, con mayúscula, aparece en el texto— concluía con un contundente «El viejo cine ha muerto. Creemos un nuevo cine». (1) ¿Pero qué es un manifiesto? ¿Unas ideas teóricas expresadas por escrito o en alta voz? ¿Y una película manifiesto? ¿Lo mismo, pero expuesto en audiovisual? ¿Importa? Seguro que a los manifestantes. ¿Alcanza más allá? Pocas veces, solo que si estás fuera del grupo quizás sufras el espejismo de «universalidad». ¿Se comprende? En menor medida que su equívoco. En la práctica, ¿se cumplen sus puntos? Como teoría, ideal estético y ético, funciona; llevado a la realidad mundana, nunca, pues quien  lo lleva a la práctica es el individuo o el grupo formado por varios. Y ya dijo aquel: <<nadie es perfecto>>, por lo que cualquier obra humana tampoco puede serlo. Ya que ...

La tercera generación (1979)

Los títulos de crédito de La tercera generación ( Die dritte generation , 1979) laten al compás del sonido de los latidos que los acompañan como fondo sonoro. Así abre Rainer Werner  Fassbinder  lo que denomina “comedia”, pero en alguien atípico como él, los géneros se confunden y escapan a sus límites comunes, aunque en su cine emplee estereotipos y melodrama. Hay una frase que apunta el porqué usar modelos de representación comunes que el da forma personal. <<La verdad es una mentira […] Las mentiras se disfrazan de ideas y de verdades>>, dice P. J. Lurz, el ejecutivo interpretado por Eddie Constantine, cuando explica el porqué le gusta Solaris  ( Solyaris , Andréi Tarkovski , 1972). Le gusta porque Tarkovski crea una mentira a partir de la obra de Stanislaw Lem para dar forma a sus ideas y su verdad, que no deja de ser la mentira que es la representación, en la que todo está preparado y obedece a una finalidad. Y eso es lo que también se observa en L...

Todos nos llamamos Ali (1973)

<<La mayoría de los melodramas están armados sobre la problemática que interesa a la burguesía. Algo que resulta muy falaz y mistificador. Hay que salir en busca de melodramas en los que viva el proletario, y no de aquellos que a la burguesía le gusta o le excita imaginar que viven>>, 1 comentaba Rainer Werner  Fassbinder respecto a un melodrama como Todos nos llamamos Ali / La angustia corroe el alma ( Angst essen Seele auf , 1973). El cineasta alemán busca a los personajes de este film en un ambiente proletario y encuentra a Emmi ( Brigitte Mira ), una mujer viuda, con tres hijos mayores (dos hombres y una mujer) que viven sus vidas lejos de ella, pero que acabarán juzgándola desde la postura más cómoda y egoísta. Emmi entra en el bar de Barbara ( Barbara Valentin ) para protegerse de la lluvia, aunque no solo entra para guarecerse, sino por curiosidad, ya que de regreso de su trabajo (limpiar dos plantas de oficinas) escucha la música extranjera que no entiende pe...

Querelle (1982)

Sabemos que un tema tabú no lo es por el tema en sí, pues se podría hablar de todo lo imaginable siempre y cuando se permitiese o hubiese deseo de hablar con respeto y libertad para hacerlo, lo es por nuestra hipocresía o por nuestra negativa a encarar lo que disgusta o asusta  —al individuo o al colectivo— y sacarlo a la luz. Supongo que ocultándolo uno cree que lo que no comprende, lo que le molesta, lo que se prohibe o lo que atemoriza al orden y a la moral establecidos, deja de existir. Es uno más de nuestros engaños compartidos, de la corrección impuesta, que devora libertades en su impostura, de trucos que velan o filtran para hacernos creer que si no vemos algo, ya no está. ¡Desaparece! ¡No existe! Pero, empleando el cine como un reverso del “tabú”, un cineasta como Rainer Werner Fassbinder hizo que en sus películas apareciesen esos temas incómodos para las mentes más acomodadas: el racismo en Todos nos llamamos Ali ( Angst essen Seele auf , 1974), el terrorismo, su relaci...

Lola (1981)

Las películas son expresión y entretenimiento, a veces son más que eso, pero nunca son soluciones, ni pretenden darlas. Son medios y vías comunicativas que establecen contacto, puentes que pueden conducir a la reflexión, a la duda o al análisis de situaciones y problemáticas que los cineastas, no todos, exponen a su público, cuestionando, agitando, provocando, reflejando realidades. Y esa invitación, que es en sí una película, asoma en la pantalla en forma de historias que no ocultan una postura que en ocasiones delata cierto pesimismo, desilusión, crítica —la actitud del free cinema británico—, o incluso impotencia frente la deshumanización —los gritos de advertencia de Pasolini en el desierto. La nouvelle vague fue la que mejor supo venderse y la que mejor se vendió entre todos los nuevos cines europeos surgidos hacia finales de la década de 1950 e inicios de la siguiente. Pero también fue de las que menos hincapié hizo en la situación sociopolítica de su momento. Algunas cinematogr...

Berlín Alexanderplatz (1980)

<<Fassbinder fue uno de los pocos cineastas que, utilizando estereotipos, logró que millones de espectadores se quedaran pegados al televisor y les obligó a ver verdadero arte: la serie Berlin Alexanderplatz. Era también la época en la que la televisión realizaba auténticas obras maestras>>. Emir Kusturica ( 1) Hermanos de sangre  ( Band of Brothers , 2001),  Generation Kill   (2008), Carlos ( Olivier Assayas , 2010)  Mildred Pierce ( Todd Haynes , 2011), Misterios de Lisboa ( Raoul Ruiz , 2011), la primera temporada de True Detective  (2014),  El infiltrado ( The Night Manager ;  Susanne Blier , 2016),  Heridas abiertas  ( Sharp Objects ;  Jean-Marc Vallee , 2018) o Chernobil ( Chernobyl ;  Johan Renck , 2019) pueden hacernos creer que el cine y la televisión han acercado e incluso igualado sus formas expresivas, acercamiento que durante el siglo pasado era inusual, por no decir inexistente o impensable salvo e...

Lili Marleen (1981)

El éxito de las canciones no siempre obedece a la constante publicitaria de torpedear los oídos de propios y extraños. Algunas no necesitan una campaña de promoción a gran escala que las dé a conocer y dé a conocer a sus cantantes. Simplemente, se convierten en “número uno” por las sensaciones que transmiten y las emociones que generan en un determinado momento. De tal manera, sucede que de letras olvidadas, que apenas nadie recuerda, pueden nacer mitos como  Lili Marlene , musicalizada por Norbert Schultze  y cantada por Lale Andersen  a partir de los versos que el soldado alemán  Hans Leip  compuso para su novia durante su estancia en el frente oriental de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Inicialmente, esta canción se publicó sin pena ni gloria, pero, en 1941, desde la potente emisora de radio Belgrado, los locutores del ejército alemán, que había ocupado la ciudad, pincharon el tema y este sonó por los frentes europeos y el norte de África para converti...