No siempre se logra entender la complejidad histórica y la carga emocional que encierran determinadas películas, pues son reflejos vivos del instante que filman, de los acontecimientos de los que forman parte y de los que no pueden ni quieren escapar. Está claro que no son películas de evasión, tampoco lo pretenden, ni buscan entretener al público, nada más lejos de su intención, sino que se enfrentan de cara a la historia de la que son parte activa. Existen en el momento que registran, toman partido y legan sus impresiones y sus imágenes al futuro, desde el cual, hecho presente, se convierten en el eco y la memoria del pasado que, por un instante, se recuerda y así vence al tiempo que antes o después, no tiene prisa, conseguirá borrar las huellas del ayer. Más que películas son testimonio audiovisual de fuerzas vivas y contrarias, fuerzas que chocan condenadas a no entenderse, a crear protagonistas y antagonistas, víctimas y victimarios, mártires y villanos. Me refiero a películas com...